Si una actriz es emblema y heredera de una rica tradición cinematográfica, y a la vez una doctorada en etología especialmente interesada en las teorías evolucionistas, y si se claridad Isabella Rosellini, la condensación de su universo puede resultar poco parecido a Le sourire de Darwin , aposento teatral que se representó los pasados domingo y lunes en el Teatre Akadèmia de Barcelona.
La actriz de Il prato, Blue Velvet o Two lovers ; la hija del director de Roma città aperta y de la protagonista de Encadenados ; la expareja de Martin Scorsese y David Lynch, llegó a Barcelona procedente de Niza, donde unos días antiguamente había estrenado esta obra que ha escrito, y que interpreta bajo la dirección de Muriel Mayette-Holtz.
La actriz escenifica una mezcla de autoficción y especulación científica, con alusiones a Ingrid Bergman, Richard Avedon y Jeff Bridges
Se prostitución de una mezcla de autoficción y especulación científica. Rosellini, en francés, se pregunta qué tenemos en global y qué nos diferencia de los animales –poco que, señala, hasta la aparición de la obra de Darwin estaba claro, y con él dejó de estarlo–, y plantea la cuestión del antropomorfismo (atribución de cualidades humanas a los animales) .
Isabella Rosellini en la obra 'Le sourire de Darwin
En su monólogo la intérprete recuerda que Noé hizo envolver en su arca a los animales por parejas, y se pregunta qué hizo con hermafroditas, transexuales y los que se reproducen por partenogénesis; anima el debate apareciendo en una pantalla con su rostro inserto en el cuerpo de alguno de ellos. “Frente al racionalismo de la selección natural –reflexiona–, la excentricidad de la selección sexual”.
Remeda a una cobarde, se disfraza de mono o viste un deslumbrante vestido verde con cuya capa evoca a un pavo actual. La lúdica incursión en el mundo de la ciencia va acompañada de flashes autobiográficos. Para referirse a las expresiones del rostro humano recurre a su background como
maniquí y actriz, y evoca los consejos que le dieron en distintos momentos de su carrera el fotógrafo Richard Avedon o el actor Jeff Bridges.
Su superiora, la gran Ingrid Bergman -recordó-, se encontraba con un problema en el rodaje de Casablanca : los productores aún no habían decidido si al final ella se iba con su marido Paul Henreid o se quedaba con su entusiasta Humphrey Bogart. Frente a la duda de qué expresión destinar a cada uno, decidió mostrarles un rostro “neutro”.
Ingrid le regaló a esta devota del animalismo un maravilloso refugio de visón, que Isabella se apresuró a sepultar en un parterre.
“Creéis que juzgáis a los actores –nos dijo cuando iba concluyendo– , pero los actores todavía os juzgan a vosotros. ‘Hoy el divulgado ha estado correctamente’, decimos, ‘hoy funesto...’”.
La representación de La sonrisa de Darwin el domingo fue todavía un homenaje: a la maniquí, diseñadora y favorecedor Elsa Peretti, gran impulsora del Teatre Akadèmia, fallecida el año pasado y que ese día hubiera cumplido 82 abriles, como recordaron Rosellini y el director del teatro, Guido Torlonia. Peretti, florentina, llegó a Barcelona en los primeros abriles sesenta y pronto se hizo un hueco como maniquí; adoptada por la gauche divine y sus fotógrafos, vivió una complicada historia sentimental con el cincelador Xavier Corberó.
Elsa Peretti, en una imagen del año 2002
Seguidamente se marchó a Nueva York, donde inicia una segunda carrera de éxito como diseñadora de joyas para Tiffany’s. Retorna a Catalunya y transacción varias casas de Sant Martí Vell, en el Empordà, que convierte en alojamiento para artistas. Heredera de la fortuna de su padre, un más que próspero patrón italiano, su costura en la Fundación Nando y Elsa Peretti se ha desplegado internacionalmente en varias direcciones: culturales, sociales, educativas y de apoyo a la sostenibilidad.
El domingo pasado se daban cita en el Akadèmia algunos representantes de la entidad, como Stefano Palumbo, director y mano derecha de la favorecedor durante abriles, o el CEO suizo Pascal Weber; todavía Oscuro Bernardi , responsable de Lo Spazio de investigación teatral, en la calle Balmes.
Palumbo comentaba que el trabajo creativo de Peretti fue muy deudor de la civilización catalana, y que sus joyas enlazaban con el donación gaudiniano. A la dilación de la transigencia del testamento de Elsa, su fundación mantiene intensa la conexión barcelonesa.
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