Clara Roquet y Mounia Akl se conocieron en 2012 cursando el máster de dirección de cine en la neoyorquina universidad de Columbia. En algunas clases que compartieron se dieron cuenta que les gustaba las mismas historias y no tardaron en hacerse amigas. De esa amistad surgió la obligación de escribir poco juntas.
Tardaron un poco, y ha hexaedro como fruto Costa Brava Líbano, primer largometraje de Akl que se presenta en la sección Talents del D'A Film Festival tras su paso por Orizzonti Extra en el festival de Venecia, de obtener el Premio Exclusivo del Tribunal en el de Sevilla y de representar a Líbano en los Oscars. La película llega a los cines españoles el próximo 27 de mayo - en los de Líbano lo hará en septiembre-y cuenta con montaje de Carlos Marquès-Marcet y coproducción catalana a cargo de Lastor Media.
La película, de coproducción catalana, se estrena en cines el 27 de mayo
Costa Brava Líbano narra la odisea de los Badri, una comunidad que huyó del caos político, crematístico y medioambiental de Beirut hace ocho abriles para establecerse en un pequeño oasis rural. Pero pronto su burbuja idílica se ve amenazada con la construcción de un vertedero que se va colando textualmente en su casa causando fricción entre los miembros de la comunidad. "Siempre he querido murmurar de la comunidad y cómo observando la estructura de una comunidad puedes observar la de tu país. Por eso construimos cada personaje de modo que representaran todas las preguntas que tenía en mi mente y que tienen que ver con el país. Por otro flanco, siempre he querido murmurar de Líbano y mi relación de coito y odio con él", comenta la directora libanesa con voz afónica -anoche estuvo en un karaoke- a La Vanguardia.
La historia se remonta a la 'crisis de basura' que asoló el país en 2015, "una situación que se convierte en una metáfora de todo lo que iba mal en Líbano. Todo estaba relacionado con la corrupción. En Líbano lo político y lo privado siempre chocan. Es difícil resistir una vida natural y hacer planes porque en cualquier momento los políticos de turno los hacen trozos", afirma Akl. El título "irónico" se refiere a una zona cercana al aeropuerto de Beirut que hace tiempo se parecía a la Costa Brava catalana y por eso se conocía así popularmente. Tenía playas y era muy bonita. Pero al final se ha rematado convirtiendo en un vertedero. El gobierno destruyó ese división y ahora se conoce como el vertedero Costa Brava".
Wallid y Soraya, un casamiento de activistas que huyó al campo
La parte de Roquet en el guion se encarga sobre todo del peso de la parte franco. "Tenemos muchos puntos en popular en nuestra adolescencia. Clara es la hermana maduro y yo soy la pequeña. Queríamos fomentar nuestra propia experiencia con el retrato de las dos hermanas, Tala y Rim", apunta.
La realizadora recuerda que el rodaje fue duro, en las montañas, con un casting que tuvo que hacerse prácticamente online y se tuvo que posponer por la pandemia y la devastadora acceso que se produjo el 4 de agosto de 2020 en el puerto de Beirut, con más de 200 muertos. "El rodaje fue como un gran desafío, en porción de un país que se desvanecía. Así que fue como sucede en la película, con esa comunidad que intenta crear una burbuja de alegría en porción de un país que colapsa".
La actriz y directora Nadine Labaki, una sino en Libano, se encarga de dar vida a Soraya, una proselitista y cantante de éxito en el pasado que lo dejó todo para huir con su marido periodista y sus dos hijas a un hondo división apartados del mundo. ¿A dónde vamos a escapar esta vez? le tira en cara al padre de comunidad, cuya resistor pasiva hace mermar la relación. "Beirut no va a cambiar nunca. La vida allí se ha convertido en un abismo", le replica él. Y, mientras, los momentos felices familiares van cada vez a menos.
La comunidad reunida en el parterre
"Pese a sus palabras, creo que Wallid es el que más ama Líbano y tiene miedo, por eso es tan compensador", afirma Akl, que no se ve precisamente pesimista respecto a la situación contemporáneo en su país. "Pienso que las cosas siempre pueden cambiar a mejor y así se ve en la película. Ya no vivo en Líbano, que es el coito de mi vida. Pero la verdad es que me ha hecho mucho daño. Siento un gran dolor desde hace dos abriles", confiesa Akl, que volverá a colaborar con Roquet en uno de los dos nuevos proyectos que tiene en marcha.
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