Can Vinyals de la Torre es una milenaria masía de Les Corts que forma parte del hotel Sofía, que se erige entre la Diagonal y el circuito de la Maternitat. Su característica más singular es que tiene adosada una torre cilíndrica de defensa del siglo X de la que tan solo queda la cojín. Por eso, se la conoce asimismo como la Torre Rodona.
La torre fue construida para evitar invasiones musulmanas tras la incursión de Almanzor a Barcelona en el año 985. A la torre se añadió la masía, que ha sufrido diversas reformas y reconstrucciones hasta durar a nuestros días. Aunque ha tenido decenas de propietarios a lo dadivoso de la historia, la masía toma su nombre de la clan Vinyals, que eran los titulares del edificio en el siglo XVII. Su nombre figura aún en el dintel de la puerta. La masía cuenta asimismo con un antiguo pozo que contribuye a su singularidad.
La masía cuenta asimismo con un antiguo pozo que contribuye a su singularidad 
La amistad de los Vinyals con Rafael de Casanova propició que el conseller en cap durante el asedio borbónico de 1714 se refugiara en diversas ocasiones en la masía, lo que provocó que las tropas de Felipe V la incendiaran como represalia. Aunque el edificio fue reconstruido, la torre tuvo que ser derruida por los problemas estructurales causados por el incendio. Quedó solo la cojín.
Porvenir incierto
La masía y el hotel permanecen ahora cerrados a la demora de que un fondo de inversión decida sobre su futuro
En 1972, la Torre Rodona y parte de la antigua finca agrícola fueron adquiridos por el clan hotelero Husa para la construcción del hotel adulterado entonces como Princesa Sofía, que más tarde fue renombrado como Reina Sofía y hoy simplemente Sofía. Primaveras luego, en 1990, Husa rehabilitó la masía y la convirtió en la sede corporativa del clan hotelero.
Actualmente, la masía y el hotel permanecen cerrados a la demora de que el fondo de inversión canadiense Brookfiel Asset Management decida sobre su futuro. Este fondo adquirió recientemente la condena hotelera Selenta, propietaria en los últimos abriles del hotel Sofía.
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