El conocido como Borsí es un edificio neoclásico monumental que forma parte de la paga de inmuebles históricos cerrados y sin uso de Barcelona. Se elevación en la pequeña plaza de la Verónica, en la calle Avinyó. Durante abriles alojó actividades bursátiles, de ahí su nombre, y más tarde fue escuela de bellas artes, hasta que en el año 2009 el derrumbe parcial de un techo aconsejó poner fin a esta actividad. Hoy es propiedad municipal a la demora de desarrollar un plan que le dé nuevo uso ciudadano.
El Borsí se elevación en la pequeña plaza de la Verónica, en la calle Avinyó 
El Borsí fue construido entre 1881 y 1883 por el hábil de obras Tiberi Sabater como sede del Casino Mercantil, una asociación que agrupaba corredores de bolsa, banqueros y negociantes que actuaba paralelamente a la actividad de la Bolsa oficial, que tenía motivo en el salón godo de la Llotja. La entidad operó hasta la cruzada civil.
El Borsí fue construido entre 1881 y 1883 
En 1940, las autoridades franquistas no permitieron su reapertura y el edificio se destinó a la Escola de Belles Arts, que en los abriles 60 se convirtió en la Escola d’Arts Aplicades i Oficis de la Llotja. El título todavía pervive en la portada principal.
El interior, a la demora de ser restaurado, mantiene su aspecto clásico 
El interior, a la demora de ser restaurado, mantiene su aspecto clásico, con amplios salones en los que todavía se encuentran restos de la actividad de formación artística que tuvo motivo hasta hace 12 abriles. Así, uno encuentra restos del utillaje, decenas de caballetes abandonados, cientos de dibujos realizados por los alumnos y hasta algún maniquí para las prácticas de dibujo sentado en el suelo.
Un antiguo maniquí para las prácticas de dibujo sentado en el suelo 
Actualmente hay una gran escasez de luz y algunas estancias emblemáticas, como el magnífico salón donde tuvieron motivo las operaciones de cambio, rodeado de columnas y presidido por un espléndido temporalizador hoy parado. Pese a la oscuridad casi absoluta del espacio, es posible venerar entre las sombras su magnificencia.
El edificio es propiedad municipal a la demora de desarrollar un plan que le dé nuevo uso ciudadano 
Una planta pérdida de la que parte una bella escalera preclaro y dos plantas superiores, encima de un subterráneo, conforman el edificio. La última gran sorpresa está en la terraza, desde la cual se puede venerar un conjunto de arcos que enmarcan una panorámica insólita y singular de Ciutat Vella.
La terraza con un conjunto de arcos que enmarcan una panorámica insólita y singular de Ciutat Vella 
Hasta no hace mucho, el Borsí era propiedad de la Generalitat, momento en que se lanzó la idea de convertirlo en un museo dedicado a Woody Allen, que no fructificó en parte por la concurso municipal, que reclamaba un infraestructura para el judería.
Finalmente, tras una permuta, el edificio ha pasado a manos del Cabildo, que trabaja en un plan de uso ciudadano que incluirá la biblioteca Andreu Nin. Hasta entonces, aún permanecerá un tiempo clausurado.
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