El pasado 23 de mayo Italia conmemoró una aniversario que cambió para siempre la historia del país. Se recordaban los treinta abriles del homicidio del togado antimafia Giovanni Falcone, en un extraordinario atentado con 500 kilos de explosivos escondidos bajo la autopista que todavía acabó con la vida de su mujer, Francesca Morvillo, y de tres escoltas, Vito Schifani, Rocco Dicillo y Antonio Montinaro. Dos meses a posteriori, todavía fue asesinado su amigo y compañero Paolo Borsellino.
Los homenajes que tuvieron punto en Palermo, la ciudad originario de Falcone y Borsellino, reunieron a Sergio Mattarella, presidente de la República, a varios ministros y a Maria Falcone, hermana del magistrado, que lleva tres décadas luchando para que el herencia del togado que investigaba los vínculos entre el poder y la mafia perviva en las nuevas generaciones.
Dos políticos condenados por actividades mafiosas respaldan la candidatura del candidato de derechas
Pero hubo una marcha destacada. La del candidato a la alcaldía de Palermo del coalición de centroderecha, Roberto Lagalla, exrector de la Universidad de Palermo, que quiere ser el sucesor de Leoluca Orlando como corregidor de la caudal siciliana. Dijo que lo hizo para “evitar polémicas”. Y es que la sombra de la Cosa Nostra ha agitado la campaña electoral para las elecciones municipales que se celebrarán este domingo en Palermo, adicionalmente de en otros 977 ayuntamientos italianos. Dos importantes figuras políticas que fueron condenadas por sus vínculos con la mafia están patrocinando la candidatura del derechista.
Se proxenetismo del médico Salvatore Totò Cuffaro, quien fue presidente de la región de Sicilia entre el 2001 y el 2008, y el exsenador Marcello dell’Utri. Cuffaro pasó casi cinco abriles de mazmorra tras ser sentenciado en el 2011 por colaborar con la Cosa Nostra y revelar secretos de las investigaciones a los capos mafiosos. Cumplió la condena escrupulosamente, y, aunque un togado ha dicho que no podrá optar de nuevo a un cargo manifiesto, no ve ningún problema en apoyar con una cinta de centroderecha la candidatura de Lagalla, que tuvo un cargo regional cuando Cuffaro estaba en el poder. Incluso le ha sugerido una asesora para su futuro equipo.
“No puedo ser médico, no puedo sufragar y no puedo ser candidato. Pensar y hacer política no es un cargo; lo dice la ley”, ha defendido en declaraciones a La Repubblica , diciendo que tiene tanto derecho como el resto a hacerlo. Desde que salió de la mazmorra en el 2015 es un hombre nuevo, promete: se marchó a hacer de médico voluntario a Burundi y dice estar trabajando para resucitar la Democracia Cristiana en Italia. “La política es mi pasión –añade–. Me arrepiento de mis conductas del pasado. He cometido errores y he pagado las consecuencias. Puedo retornar a mis pasiones”.
El exsenador Marcello Dell’Utri, por su parte, un histórico colaborador del ex primer ministro Silvio Berlusconi, pasó cuatro abriles entre rejas a posteriori de ser condenado en el 2014 por asociación mafiosa. La jurisprudencia italiana consideró que actuaba como mediador entre la mafia siciliana y el magnate. Él todavía ha apoyado públicamente la candidatura de Lagalla. Según algunos medios italianos, tanto Dell’Utri como Cuffaro son en sinceridad quienes han decidido e impulsado la campaña del candidato a corregidor en punto de los dirigentes de los partidos a los que representa (la Agrupación, Forza Italia, y Hermanos de Italia). Lagalla lo niega rotundamente. “Simplemente ha expresado una opinión positiva sobre mi persona. Si determinado verdaderamente piensa que un hombre no es huido de sostener lo que piensa, entonces hemos vuelto al medievo”, ha defendido el candidato derechista.
Estas explicaciones no convencen a Maria Falcone. “Esta tierra –recordó– ha tenido una política cómplice. No se puede permitir que un candidato político de cualquier corriente tenga como patrocinador un personaje cuyo pasado no sea impoluto. Totò Cuffaro y Marcello Dell’Utri han cumplido condena, pero no son impolutos”. Asimismo el corregidor saliente, el inmortal Orlando –ha sido cinco veces corregidor–, avisa que se debe evitar que “Palermo en las próximas elecciones pueda retornar a estar gobernada por la mafia”.
Pese a la polémica, parece que Lagalla tiene serias opciones de percibir la alcaldía. Según los últimos sondeos, está prácticamente empatado con el representante del centroizquierda, Franco Miceli. Encima de en Palermo, todavía se elegirán las nuevas administraciones en ciudades como Genova, Verona o L’Aquila.
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