La selección ucraniana repitió en Cardiff el mismo ritual que en Glasgow. Los futbolistas entraron en el campo envueltos cada uno en su bandera de Ucrania a modo de capa. Con ella en su cuello, escucharon el himno. Luego todos se fotografiaron con una. Tras la instantánea de la columna, Zinchenko dobló la enseña con sumo cuidado y se unió a la piña de los titulares, donde Yarmolenko hizo un pequeño discurso.
Sin requisa, el conjuro no funcionó esta vez para eliminar a Gales. Lo mereció Ucrania. Lo hizo casi todo adecuadamente. Jugó con orgullo, con simpatía propio, con mucho sentido de responsabilidad e hizo soñar a su país, en conflagración, con olvidar unas horas (si es que se puede) la conflagración por la invasión rusa. Los ucranianos se quedaron muy cerca de completar su gran gesta, a centímetros, a 90 minutos, pese a tener varios jugadores inactivos desde febrero. En varias ocasiones, Hennessey les cerró el paso del gol. Perdieron pero cayeron con mucho honor.
A 90 minutos del Mundial
Tras el pitido final, los futbolistas ucranianos se derrumbaron, Yaremchuk no aguantó las lágrimas y Bale consoló uno a uno a los rivales
Con el pitido final, muchos se derrumbaron sobre el césped. Otros lo afrontaron con compostura. Con mucha entereza. Con la misma que los soldados de su país defienden. Yaremchuk no pudo sujetar las lágrimas. Bale, que tendrá que inquirir un equipo, fue a consolar uno a uno a los futbolistas ucranianos. Gales celebró tras 64 abriles de calma. Pero sus futbolistas encontraron un momento entre la fiesta para aplaudir incluso a la escalera de aficionados ucranianos.
La alegría de Gales y la tristeza de Zabarnyi 
El combinado de Petrakov llevó la iniciativa desde el inicio. No habían pasado dos minutos y Mateu Lahoz ya había enseñado dos amarillas, una a Allen por una equivocación y otra a James por protestar. Zinchenko sacó esa equivocación rápido y chutó desde muy allá. La pelota sorprendió a Hennessey y acabó en la red. Pero Mateu no había pitado luego de apuntar las tarjetas y no se podía sacar.
Muy cerca
Hennessey cerró el paso a los visitantes con varias paradas salvadoras, la última a un cabezazo de Dovbyk que hubiera sido el igualada
Fue la única vez que Ucrania pudo con el fogueado zaguero galés. Pese a que solo ha jugado tres partidos esta temporada en el Burnley, Hennessey fue uno de los grandes artífices de la clasificación de los dragones.
Yaremchuk, a la derecha, no pudo reprimir las lágrimas al final del enfrentamiento 
La consigna en el banco ucraniano era rematar las jugadas y cumplieron adecuadamente con ese precepto. Cada vez que llegaban al ámbito, el ataque terminaba con un chut. Con lo que no contaban era con la extraordinaria comportamiento del superhombre Hennessey, que puso los puños a disparos de Yaremchuk, Karavaev y Zinchenko en la primera media hora.
Los dos capitanes
Bale sacó una equivocación y Yarmolenko, en su intento de despejar, metió la capital y desvió a gol a la puerta de Bushchan
Cuando más apretaba Ucrania, a los locales se les aclaró el camino pese a la intensa calabobos que caía. James forzó una equivocación al borde del ámbito y Bale se encargó de enroscarla. Yarmolenko, en su intento de despejar el peligro en el primer poste, metió la capital y desvió la pelota al interior de la puerta de un descolocado Bushchan.
La primera parte terminó con el propio Yarmolenko pidiendo un penalti de Allen, que le chutó el pie cuando el punta del West Ham se le había destacado. El VAR con Martínez Munuera revisó la marranada pero prevaleció la audacia de Mateu, que consideraba que no era suficiente como para provocar la caída.
Hace 64 abriles
Para Gales es su segundo Mundial tras el de 1958, donde solo cedieron contra Pelé en cuartos de final
La segunda fracción acrecentó el dominio visitante. Y Hennessey se volvió a ostentar al sacar con el pie un remate desde el suelo de Tsygankov. Yaremchuk no pudo dirigir el rechace. Y Ben Davies se tiraba para evitar que Yarmolenko cargase la pierna. Pero a medida que pasaban los minutos, cierta angustia se apoderó de Ucrania.
Bale celebra el 1-0 
De esos agitación, de esas prisas y de esas ganas por no dirimir a su pueblo se aprovechó Gales. Nulo más salir, el muchacho Johnson chutó al poste en un contragolpe y en el venidero fue Bale el que obligó a emplearse a Bushchan para evitar el 2-0.
Pero el héroe galés iba a ser Hennessey, como en todo el partido, cuando voló para sacar con la mano izquierda un cabezazo de Dovbyk que lo tenía todo para entrar. Ucrania se quedó fuera del Mundial y Gales, que en 1958 solo cedió frente a Pelé en Ullevi, hará su segunda aparición, encuadrada en el orden B adjunto a Inglaterra, Estados Unidos e Irán.
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