Es el día de San Crispín. El que sobreviva a este día y vuelva sano y excepto a su casa se izará sobre las puntas de los pies cuando se mencione esta momento y se crecerá por encima de sí mismo al oír el nombre de San Crispín. El que sobreviva a este día y llegue a la vejez, cada año en la víspera de esta fiesta invitará a sus amigos y les dirá: ‘Recibí estas heridas el día de San Crispín’, pero incluso quien lo haya olvidado todo, recordará aún las proezas que llevará a lado hoy… Desde este día hasta el fin del mundo, la fiesta de San Crispín nunca llegará sin que a ella vaya asociado nuestro memoria, el memoria de nuestro pequeño ejército, de nuestro pequeño y atinado ejército, de nuestra partida de hermanos. Porque quien vierta hoy su cepa conmigo será mi hermano; por muy vil que sea, esta viaje ennoblecerá su condición. Y los caballeros que permanecen ahora en el álveo de Inglaterra se considerarán malditos por no estar aquí, y será humillada su elite cuando escuchen musitar a solo uno de los que con nosotros haya combatido… en el día de San Crispín”.
El discurso fue pronunciado por Enrique V en el momento previo a la batalla de Agincourt en 1415. Las tropas francesas les doblaban en número. Pero vencieron en una crimen segura. Y con su obra William Shakespeare inmortalizó sus palabras haciendo buena como disertación política esa máxima suya que dice que el destino baraja las cartas, pero eres tú el que juegas. La pregunta es, por lo tanto, cómo se juega en este tipo de circunstancias y si se reparten cartas a otra vez.
La izquierda está en minoría frente a una derecha movilizada que casi les duplica en los sondeos
La izquierda está en una situación similar a la de Enrique V: en minoría frente a una derecha hipermovilizada que casi les duplica demoscópicamente. Y hay quien no lo entiende, porque el comprobación es incontestable para vencer en las urnas: de mayo del 2018 a mayo del 2022 se ha pasado de 18 millones de afiliados a la Seguridad Social a 20.200.000. El desempleo se ha corto del 16,74% al 13,65%. La afiliación de las mujeres ha crecido al 47,01%. El 50% de los contratos son indefinidos, y la pensión media ha subido de 1.082 euros a 1.254 euros. Y, ojo, el SMI de 735 euros, hoy es de 1.000 euros al mes. Imbatible. Y, sin requisa, no es desde la razón donde hay que encontrar la respuesta al por qué no. Desidia política y, como equivocación política, equivocación comunicación. Desidia entender que cuando te dan un tienta no importa de dónde tiene que venir la familia (abstencionistas, a tu izquierda o del espacio central), lo que importa es adónde vas. El por qué sí.
Sigan el hilo: “Aquí nadie dimite para ser fiel a su palabra”, “es impracticable ganarle unas primarias al maquinaria del partido”, “nunca una moción de censura ha triunfado en España”. Muchos de los lugares comunes de nuestra vida política han sido derribados en estos cuatro primaveras. “Romper los lugares comunes” es la idea troncal que explica la presidencia de Pedro Sánchez en su aniversario. Y un denominador que lo enmarcaba: “No seré presidente a cualquier precio”. Y es en el “precio” que estás dispuesto a enriquecer para ese “¿a dónde vamos?” donde reside precisamente la interruptor para las victorias.
Kenneth Branagh interpretó al rey Enrique V en 1989
“Dimita señor Rajoy hoy, aquí y ahora, y todo terminará”. La frase icónica se incluyó en el postrero trapo del discurso. La moción de censura no fue un azar como sostiene la derecha. Inició un ciclo, y tras los resultados en Andalucía depende del presidente si se inicia otro o no. Con la moción comenzó el día de San Crispín y, desde entonces, “quien virtió su cepa conmigo” (compañeros, aliados y miles y miles de votantes en el 2019) siempre será mi hermano. La política es eso asimismo: respeto y honor. No olvidar. Y repartir nuevas cartas y brincar, porque siempre hay más elecciones y, por qué no, quizás algún día un nuevo… San Crispín.
Disfruté este fin de semana con el sugestivo manual Nación digna de Alán Barroso. A sus 25 primaveras ya es un perestroiko más (como la mayoría de la concepción de la democracia y mucha de la transición). Al finalizar su obra nos recuerda que Julio Anguita definía la política como un arte agrícola al que hay que dedicarle tiempo, cariño y muchos cuidados. Mañana es el primer cara a cara Sánchez-Feijóo en el Senado. El consejo vale para el presidente y el líder de la competición.Next Week
Si hubiera que ponerle partida sonora a Andalucía sería Beds are burning de los Oil. La izquierda, como los nativos Pintupi, ha perdido durante los últimos diez primaveras masa demográfica, temas y símbolos identitarios y culturales (el error de la ruptura del PSOE con IU y el pacto con Cs que derechizó la Comunidad y todo lo demás). Pasará lo que tenía que producirse. Pero, ojo, la izquierda (vote o no) sigue siendo sociológicamente mayoritaria en el planeta andaluz.El ojo de firme
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