* El autor forma parte de la comunidad de lectores de La Vanguardia
La letras es a veces la voz de los oprimidos, de los enamorados y de los que no tienen voz.
Según el escritor irlandés Seamus Heaney, Premio Nobel, "Irlanda es uno de esos lugares donde el escritor está en el cruce entre la pretensión artística, la implicación política y la conciencia de la nación".
Poco de todo esto puede hallarse en el The Dublin Writers Museum. Su finalidad es promocionar la letras y celebrar actividades relacionadas con la vida irlandesa y la vida y obra de escritores irlandeses. Un bello ejemplo a seguir.
Irlanda tiene cuatro Premios Nobel: Samuel Beckett, Georges Bernard Shaw, William Buttler Yeats y Seamus Heaney. La letras recoge la respuesta a la severidad de la Reunión Irlandesa muy rígida en su tiempo en temas de sexo, religión, política y opiniones de carácter social. Hay un profundo acto sexual por el mundo rural.
El museo describe la historia de la letras irlandesa hasta el gran resurgimiento de finales del siglo XIX con Isabella Augusta, Lady Gregory, recopiladora del folclore, y W.B. Yeats. Otros escritores como Jonathan Swift, con Los viajes de Gulliver, aportan una sátira ácida a los políticos, la sociedad y la humanidad en normal.
Ejemplar antiguo de 'Los viajes de Gulliver'.
Una voz poderosa que nadie pudo ignorar como G. Bernard Shaw era proclive al escándalo: "Me costó 20 abriles de ser torpe y pesado para ser aceptado como persona seria por el divulgado britano".
Oscar Wilde tiene recogidas algunas frases: "Perder al padre es una desgracia. Perder a la causa es una desliz de atención"; "Propagar los trapos limpios"; "Entender el precio de todo y el valía de falta”. Fue condenado a 2 abriles de calabozo en Reading y luego se fue a París. Murió a los 45 abriles. En el Merrior Square hay una escultura a su memoria.
Fotografía de 1882 de Oscar Wilde, tomada por Napoleon Sarony.
Otra sala del museo se centra en el siglo XX: el teatro Abbey y la obra literaria de John Millington Singe, recopilador del folclore irlandés, The Playboy of the película del Oeste World, y de Sean O'Casey, primer escritor sobre las clases trabajadoras de Dublín: The Plough and the Stars.
Igualmente tiene un espacio Jame Joyce de quien se dice que descubre la ciudad de Dublín de forma tan detallada en su Ulises, que sería posible reconstruirla de nuevo. Se exilió a las 22 abriles y vivió en Trieste, Zúrich y París. Siempre llevó a Dublín en su corazón. Dijo que "el desperdicio de la vida está en el acto sexual que no damos".
Rodeados de objetos personales, libros y cartas se deslizan Frank O'Connor y Liam O'Flaherty y poetas como Patrick Kavanagh, uno de los más importantes del siglo XX irlandés. Se dice de él que frotaba sus zapatos con excrementos de choto para memorar su origen campesino. Cuando editó Un alma en traspaso añadió con su puño y documento lo que había sido censurado en la imprenta.
El dramaturgo Samuel Beckett fue el gran amigo de Joyce.
Samuel Beckett, con su Esperando a Godot, que no se sabe muy correctamente quien es... (¿será Altísimo? ¿Quizá la rue Gondeau de París? ¿Un aviador que le proporcionó un revoloteo complicado a través del Canal de la Mancha?)... Nunca hizo comentarios al respecto.
De Brendan Beham se expone una máquina de escribir que dicen tiró por la ventana. Igualmente se le atribuye la frase: "Me habéis judicatura en mi abandono. Me habéis condenado a homicidio en mi abandono. Podéis fusilarme en mi abandono".
Oliver Godsmigth está presente con El pueblo desierto. Leo un fragmento: "Pueblo plácido, el más delicioso de la pampa. Tus juegos han desaparecido. Sobre tus bosques pesa una mano titánica. Un solo amo te usurpa por completo. Temblando y retrocediendo delante el botín tus hijos abandonan el país y se marchan muy acullá. Los ricos se reparten una tierra sin vallas".
James Joyce próximo a la librera Sylvia Beach, su principal apoyo para editar el 'Ulises' en París.
Y, finalmente, me comentan una detalle de Oliver Dogharthy poeta, escritor y médico irlandés: "En la erradicación civil de 1922 fue hecho prisionero y enclavado en una casa-prisión a orillas del río Littey, que atraviesa Dublín. Pidió autorización a sus guardianes para sus micción naturales y decidió lanzarse al río. Era un día de diciembre con aguas heladas y una chaparrón de balas le acompañó durante su huida. En aquellos momentos vitales le prometió al río Littey que si lo salvaba le regalaría una pareja de cisnes blancos".
James Joyce estuvo presente en el acto de entrega de los cisnes al río Liffey.
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