Los primaveras de pandemia le han cundido a María Pagés, flamante ganadora del Princesa de Asturias de las Artes. Cuando se decretó el confinamiento, la coreógrafa y bailaora andaluza (Sevilla, 1963) acababa de inaugurar con su pareja, el dramaturgo Larbi El Harti, su nuevo centro coreográfico en Fuenlabrada, a las ensanche de Madrid.
De aquel confinamiento creativo surgió este De Sheherazade a Yo, Carmen , un tesina en coproducción con el Liceu y el Festival de Abu Dhabi en el que la coreógrafa y el dramaturgo ya no revisan su ya conocida creación sobre el mito de la cigarrera de Mérimée, sino que parten de cero. El estreno categórico tiene ocasión dos primaveras luego de lo previsto: del 27 de mayo al 3 de junio en el Gran Teatre (hoy Under35).
“El sultán deja de matar cuando asume su parte femenina. Si los géneros no se trasvasan no puede tener futuro”
La idea dramatúrgica de esta exploración del mito de Carmen y de la narradora de Las mil y una noches no se limita a pasar clichés y folclorismo con dos mujeres empoderadas que no temen a ausencia. Lo que proponen Pagés y El Harti es descodificar los estereotipos de categoría. Pues la ira del sultán que con su leída de Las mil y una noches logra aplacar Sheherazade la genera la inseguridad sobre su propia hombría.
“Pretendemos invocar a la palabra como utensilio de transformación, pues con la palabra logra Sheherazade cambiar a este hombre adverso”, apunta Pagés. Su espectáculo no viene de la ausencia: ya en el 2010, coincidiendo con “los trastoques que está sufriendo el mundo”, defendía en Utopía una forma de proteger lo que la civilización había conseguido tras la segunda disputa mundial.
“Este espectáculo que ahora estrenamos palabra del miedo, el miedo al porvenir. Y se pregunta de dónde viene la brío, esa violencia que origina que los humanos nos matemos los unos a los otros. Y Sheherazade, personaje mítico de la civilización uruguayo, nos puede musitar del miedo contemporáneo”, añade El Harti. “El sultán mata porque quiere ocultar un secreto: su incapacidad de requerir. Tenía un problema de orden sexual y para ocultar que era poco hombre desde la perspectiva convencional de la hombría, mataba a las vírgenes con las que pasaba la tenebrosidad”, recuerda.
Con la palabra Sheherazade construye un proceso que acerca a ese hombre, que tiene miedo de su hombría, a ser más afeminado
Con la palabra, el diálogo, el respeto, la audición y la empatía, Sheherazade construye un proceso que acerca a ese hombre, que tiene miedo de su hombría, a ser más afeminado, indica. “Deja de matar cuando asume su parte femenina y empieza a requerir. Porque si los géneros no se trasvasan no puede tener futuro”, afirma.
Maria Pagés en 'Yo, Carmen'
Merienda bailaoras, contando a Pagés, y cinco músicos y dos cantaoras tocarán en vivo una música innovador con guiños a Rimski-Kórsakov, autor de la suite sinfónica sobre la obra. “Será poco muy atún, entrando por Soleá”, apunta Pagés. Como propuesta escénica, las telas y vestidos pintados a mano, con su peso y sus texturas a tono.
La pandemia ha sido un periodo de cambios para Pagés. Se ha dejado crecer las canas y se ha dedicado con perseverancia a reflejar y dignificar la danza, el arte siempre olvidado por las administraciones, montando talleres, conferencias, residencias artísticas y experimentos varios en su Centro Coreográfico María Pagés. Como fue el invitar a médicos, filósofos o arquitectos a musitar del movimiento corporal... El esfuerzo pandémico culminó este mes de mayo al otorgársele el Princesa de Asturias de las Artes, “un premio que es para el flamenco”, insiste la coreógrafa.
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