El 7 de junio del 2018 el Positivo Madrid fichó a Rodrygo Goes, un prometedor punta de 17 primaveras que llevaba jugando solo seis meses en el primer equipo del Santos brasileño. Florentino Pérez pagó la astronómica signo de 45 millones de euros por lo que entonces era simplemente una promesa. El participante se presentó en el Santiago Bernabeu un año a posteriori, el 19 de junio del 2019. El 9 de enero había cumplido los 18 primaveras.
Con Rodrygo se repetía casi calcada la historia de Vinícíus Junior, por quien el Madrid había abonado 50 millones al Flamengo en mayo del 2017, solo que a este zaguero le ficharon con 16 primaveras y le hicieron estrenarse en el Castilla ya cumplidos los 18. Los dos son fichajes a instancia de Juni Calafat, el director de captación de jugadores del Positivo Madrid, diestro en el mercado brasileño y auténtico hombre de confianza de Florentino Pérez.
Rodrygo no puede pegar ojo tras los partidos y el día del City se puso a tuitear con sus seguidores
Con los fichajes de Vinícius y Rodrygo, Juni Calafat no hacía más que intentar cumplir una consigna del presidente: trae un Neymar como sea.
Durante primaveras el fichaje de Neymar por el Barcelona fue una pesadumbre clavada en el corazón de Florentino Pérez. Para alguno que ha sembrado su historia mediante fichajes de relumbrón y luego conservadores (Figo, Zidane, Ronaldo, Beckham, Cristiano, Bale, Hazard....) gastarse casi cien millones de euros en dos adolescentes brasileños (y más en una época económica de vacas flacas) era entrar en una senda tan desconocida como peligrosa. Pero se hizo la desafío.
Los primeros tiempos de Vinícius no fueron nadie fáciles. Lopetegui no le quería en el equipo y solo Solari le dio oportunidades cuando una goleada en un clásico consumó el cese del vasco. Con la arribada de Zidane siquiera lo tuvo más dócil el carioca. Zidane pidió que le cedieran hace dos temporadas y el club se negó.
Con Rodrygo la historia ha sido distinta. Al igual que Vinícius su paso por el Castilla fue fugaz pero en este caso Zidane vio poco en Rodrygo que no veía en Vinícius: tenía gol. Mientras Vinícius se ofuscaba cada vez que irrumpía en el campo de acción Rodrygo aparecía por sorpresa y definía con un gran golpeo de balón.
Mientras Vinícius era mirado con sospecha por los veteranos del vestuario (Benzema pidió que no le pasaran la pelota) Rodrygo se ganó muy pronto a pesos pesados como a Modric y sobre todo a Kroos. La arribada de Ancelotti este verano provocó un revuelo genérico. Al principio ni Vinícius ni Rodrygo entraban en los planes para la titularidad (los extremos eran para Hazard y Bale) pero antiguamente del mes de competición Vinícius se había convertido en la revelación del campeonato y Rodrygo compartía titularidad con Asensio.
Llegadas las navidades y donado que el Madrid creía tener amarrado a Mbappé el futuro de Rodrygo pasaba por una cesión en verano. Con 21 primaveras recién cumplidos, se le veía con potencial para venir más formado en unos primaveras. Todo ha cambiado de dos meses a esta parte. A toque de goles en la Champions Rodrygo se ha yeguada la titularidad y se ha metido al madridismo en el saquillo.
Rodrygo es participante de momentos, pero sus momentos coinciden cuando el Madrid más le necesita en su competición fetiche. Ya en su estreno en la Champions marcó un hat-trick al Galatasaray. Esta temporada es el único participante con más goles en la Champions (cinco) que en la Federación (4), entre ellos uno al Chelsea y dos al City.
De creencias religiosas, Rodrygo reconoce que tras los partidos no puede pegar ojo. Adepto a un espetón argentino al que va con su comunidad (y con el pastor de su iglesia evangélica) tras los partidos el día del City dejó el restaurante pasadas las tres de la alba. Llegó a su chalet de La Morajela y a las cuatro se puso a tuitear con sus seguidores. “¿Cómo voy a descansar a posteriori de una incertidumbre como esta?”, escribía.
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