Carlos Verona toca la gloria en el Dauphiné y Roglic se viste de amarillo

A sus 29 primaveras y tras doce temporadas de enorme sacrificio y constancia como profesional, Carlos Verona (Movistar) conquistó la primera triunfo de su carrera en la séptima etapa del Criterium Dauphiné. Lo hizo adicionalmente en la etapa reina, tras subir el col del Galibier, el de la Croix de Fer, los dos de categoría singular, y el explosivo Vaujani, con rampas de hasta el 12% de desnivel. Para añadir más dificultad a su gesta, Verona aguantó el empuje de Primoz Roglic, que se vistió de amarillo y sentenció la carrera a yerro de una etapa para el final.

La etapa fue una clásica en sí misma. Un desnivel de 3.800 metros. Dos puertos de categoría singular y un final con rampas del 12%. Como era de esperar una fuga con cinco hombres se marchó por delante, aunque nunca con demasiada superioridad. Jumbo, con Roglic y Vingegaard correctamente posicionados, ambicionaban el amarillo y la etapa, pero no contaban con que Verona tendría su día de notoriedad.

El castellano entró en el corte importante del día anejo a Elissonde, Vermaerke, Guglielmi, Mühlberger, Skujins, Lafay y Rolland (líder de la montaña). Mucha competencia, pero a la hora de la verdad, sólo el francés de Trek Elissonde pudo aguantarle la rueda al castellano. Los dos llegaron al pie del Vaujani por delante y con poco menos de dos minutos de superioridad sobre un pelotón en el que ya no estaban ni Enric Mas, con problemas tras deber sufrido una caída días antiguamente, ni Van Aert, hasta hoy líder.  Mattía Cattaneo, segundo en la genérico y el inglés Hayter, cuarto, siquiera aguantaron.

Allí, a yerro de de 5,7km para el final se lanzó Verona sin mirar detrás y pronto dejó a Elissonde, sin ritmo frente a las duras pendientes. Por detrás, primero Kruijswijk y a posteriori Vindegaard acercaron al pelotón. A yerro de kilómetro y medio atacó Roglic en búsqueda del triunfo. Demasiado tarde, porque lo más duro se había terminado e incluso un pequeño descenso ayudó a Verona a sostener distancias. En la meta Roglic abrazó emocionado al castellano, consciente de la importancia de su triunfo.

Roglic afronta este domingo la octava y última etapa, entre Saint-Alban-Leysse y Plateau de Salaison sobre 138,8 kilómetros, como líder de la genérico con 44 segundos de beneficio sobre Vingegaard y 1:24 minutos sobre O'Connor.

El triunfo del madrileño supone el cuarto para el ciclismo castellano este año en carreras UCI World Tour tras los tres conseguidos en la Itzulia por Ion Izaguirre, Pello Bilbao y Carlos Rodríguez. Con estas victorias el ciclismo castellano iguala lo conseguido en 2021, prosperidad las tres de 2020, pero está allá todavía de las cosechadas en 2019.

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