El miedo a fuertes alzas de tipos para atajar la inflación hunde las bolsas

Miedo, pavor, poco cercano al pánico. Los mercados mundiales vivieron ayer una recorrido tan negra como los nubarrones que los inversores ven acechando a la bienes. La inflación está muy allí de estar controlada. Europa y Estados Unidos no son Turquía, donde los precios suben a un ritmo del 73% anual y se critica, con toda la razón, que el tira central dirigido sin disimulo por Erdogan tenga los tipos en el 14%. No, aquí las diferencias son menores, pero los tipos siguen cerca del suelo y los precios cabalgan en los dos casos por encima del 8%...

La última vez que la inflación de Estados Unidos rondaba esa cota fue en los primaveras ochenta y los tipos estaban... ¡en el 14%! Larry Summers, exsecretario del Reservas de Estados Unidos, tiró ayer con bala: “Está harto claro que la teoría de la inflación máxima, al igual que la teoría de la transitoria, es harto errónea”, dijo a Bloomberg. “Las proyecciones de la Reserva Federal de marzo, cuando dijo que la inflación bajaría al 2% a fin de año fueron, francamente, delirantes y hoy parecen más ridículas”, añadió. El Lado Central Europeo (BCE) incluso ha cambiado finalmente el discurso y hasta se atrevió el jueves a rebasar un subida de tipos de 25 puntos en julio y, quizás, otros 50 puntos en septiembre para tolerar el precio del peculio al 0,75% a la revés del verano.

Cuando el mercado aún estaba digiriendo el discurso de Christine Lagarde, presidenta del BCE, el nota de la inflación chaqueta sembró el caos. Los mercados entienden que a la Fed no le quedará más remedio que ser muy elocuente. Se da por segura una subida de 50 puntos la próxima semana, quizás de 75 puntos. Otro tanto se retraso para las reuniones de julio y septiembre.

Los inversores creen que la Fed tendrá que ser agresiva y prevén tres alzas potentes de tipos hasta septiembre

Así se reflejó en las bolsas, con caídas a plomo en Wall Street y, sobre todo, en el mercado de bonos. Cuando se prevén alzas importantes, los inversores venden la deuda a corto plazo –la más sensible a los mayores tipos– y eso dispara su rentabilidad. La de los bonos del Reservas estadounidense a dos y cinco primaveras superaba ayer el 3%, su nivel más suspensión desde el 2008 y un nivel similar al de la deuda a 30 primaveras.

Siempre que ocurre esto –la curva de tipos aplanada, con parecidos niveles de retorno a vencimientos cortos y muy largos– es porque el mercado anticipa una recesión. El peligro es que la encogimiento económica coincida con una inflación inscripción para dar puesto a la temida estanflación, un engendro para el que hay pocas recetas y todas muy dolorosas.

En Europa, el proscenio no es tan extremo porque la inflación, al menos hasta ahora, estaba claramente conformada por componentes energéticos y de materias primas por incumplimiento de la conflicto. Pero, aunque la demanda no tiene la fuerza de Estados Unidos ni el mercado de trabajo está tan tensionado, ya no es así. El esforzado avance de la inflación subyacente empieza a denotar problemas estructurales que requieren más obra.

Los bancos del Ibex viven una recorrido negra, con el BBVA perdiendo el 9%, y el resto, cerca del 7%

El mercado lo ve, se anticipa a lo que viene y toma decisiones: huir del peligro o exigir mayores retornos por él. Traducido en los parquets, las bolsas europeas cayeron ayer con fuerza, con Milán (-5%) y el Ibex (-3,7%) como principales damnificados. En la bolsa española, el batacazo de los bancos fue espectacular. El BBVA se desplomó un 9% y el resto –CaixaBank, Santander, Bankinter y Sabadell– cedieron entre un 6,5% y un 7%. Igualmente cayeron empresas ligadas al consumo, a los viajes, industriales. Todo.

En cuanto a la deuda, y a error de conocer la fórmula Lagarde para evitar la fragmentación de la eurozona –que el mercado exija tipos de interés mucho más altos a unos países que a otros–, las primas de peligro vuelan. El bono castellano a diez primaveras subió hasta el 2,8%, con el diferencial con Alemania en los 128 puntos, el mayor desde el 2014. Viene lío. Tipos al subida, inflación, conflicto, mayores costes de financiación para estados hiperendeudados y crecimiento débil. ¿Dónde está la salida?

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