Roca Group vende sus siete fábricas en Rusia y deja el país definitivamente

Roca Group ha perfecto tirando la toalla en Rusia. La compañía de productos sanitarios de la tribu Roca dejará definitivamente Rusia, uno de sus mercados mundiales más prometedores tanto desde el punto de apariencia productivo como comercial. El pasado jueves, Roca firmó una carta de intenciones con varios de sus principales directivos en Rusia para traspasarles por un precio simbólico el conjunto de los activos del país. Que no son precisamente pocos.

Roca llevaba 30 primaveras en Rusia, donde entró poco a posteriori del proceso de tolerancia y explicación crematístico derivado de la perestroika, de finales de los ochenta y principios de los noventa del siglo pasado. Parecía, y acabó siendo así durante mucho tiempo, una buena oportunidad. Con los primaveras, y a saco de una inversión continuada y creciente, el conglomerado catalán llegó a contar con siete fábricas en las localidades de Tosno, Cheboksari, Kaluga y Davidovo, donde trabajan cerca de 2.800 personas dedicadas a producir porcelana sanitaria, muebles y composites.

Todo cambió a principios de este año. Con la ataque rusa a Ucrania iniciada el pasado febrero y el establecimiento de las sanciones por parte de la Unión Europea y Estados Unidos a quien mantuviera tratos comerciales con Rusia, Roca tomó la valor de suspender temporalmente sus actividades en el país. En ese momento, la compañía mostró su solidaridad con el pueblo ucraniano, cesó la producción y envió a todo el mundo a casa, aunque manteniendo los contratos y cumpliendo con sus obligaciones con los trabajadores.

En febrero pasado, a raíz de la ataque a Ucrania, Roca cesó la producción y envió a casa a 2.800 personas

Pero la conflagración, que algunos preveían muy corta, prosigue más de tres meses a posteriori. Roca había dejado de producir y de entregar y solo tenía costes y más costes, un presente nefasto desde el punto de apariencia crematístico y un futuro incierto. Finalmente, la empresa ha tomado la valor de salir de Rusia, tomando todas las cautelas legales y tras comprobar que era la mejor alternativa, vistas las circunstancias.

Para ejecutar su salida, Roca ha tenido que admitir pérdidas muy relevantes, que prefiere no hacer públicas. No solo las relativas a estos meses, sino las derivadas de la liquidación de sus activos en el país a su equipo directivo regional por un precio simbólico, sin duda alejado de su valía en libros.

Roca ha tenido que admitir pérdidas muy relevantes por su salida de Rusia

El pestillo final de este acuerdo está sometido a su aprobación por parte de las autoridades rusas y a los trámites administrativos necesarios para la operación. Hace ya tiempo que la multinacional –que opera en 170 países, cuenta con 84 fábricas y una plantilla total de 84.000 empleados– ya se había reorganizado para atender desde otros centros productivos los envíos que ayer nutrían las plantas rusas.

La prolongación de la conflagración y la tremenda incertidumbre sobre su fin han llevado a Roca a abjurar

La empresa explica la salida de Rusia única y exclusivamente por la ataque del régimen de Vladímir Putin a Ucrania. “Desde el primer momento, Roca Group ha expresado su solidaridad con el pueblo ucraniano, que está sufriendo las consecuencias de la conflagración”, dijo ayer la compañía. Roca, cuyas ventas consolidadas se acercan a los 2.000 millones de euros, facturaba más de cien millones en Rusia, según fuentes del mercado.

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