En política se puede aventajar, perder o igualar. Lo extraordinario es hacer las tres cosas al tiempo. Camino de conquistar equivalente gesta está Mr. Concordia (Oscuro Bonilla), que desde el debate en Canal Sur ya no tiene la cara de optimismo de siempre. Sonreír, sonríe todavía: es un profesional de las relaciones públicas que lo mismo te vende un seguro que te aguanta una carácter sin retribuir. Pero en su interior poco se ha roto. El 19J esconde una mise en abyme: una mentira adentro de un exposición. El superior del PP puede perder ganando o igualar perdiendo. Lo que no parece muy factible es que este domingo gane con holgura.
Lo denota, indiscreta, su dicción: hasta ahora decía que necesitaba presidir solo para consolidar el cambio (sin cambio). Desde comienzos de esta semana ha empezado a decirlo de otra guisa. Ayer, en Bomba, inmerso en un mar de selfies, prometía ayudas para familias, pymes y empresas: “Andalucía puede perder el tiempo si tiene un gobierno con las manos atadas”. La enunciación en positivo –“quiero presidir solo”– ha cedido su espacio a otra ausencia entusiasta: “No podemos estar condicionados por otros partidos”. Entre ambas se resume el tránsito de esta campaña electoral a la que le quedan 48 horas.
La suerte está echada. En términos objetivos no es mala, pero desde el punto de panorama subjetivo –“son las expectativas, estúpido”– puede derivar en un fracaso. El CIS de Tezanos, en su penetración flash, cifró el techo del PP en un 38,4%. Todo lo que no sea alcanzar esta cumbre será considerado un fracaso. Una conquista –lo enseña Pirandello– sólo lo es positivamente si a los demás incluso se lo parece. En San Telmo (Quirinale) sospechan que el capitán de su barco puede ahogarse en la orilla si se produce un levantazo (usamos aquí el impostado marca de Vox) que avive, desde el frente de Poniente, el pánico.
El CIS limita la subida de los ultramontanos a un 15,8%, sugiriendo un estancamiento. De suceder, no sería un problema: Vox, como Oscuro en 2018, puede alcanzar más poder que nunca con menos votos. Es un tablas plausible. Feijóo comienza a preparar el contorno para lo que viene: ayer reclamó la renuncia del PSOE para investir a Oscuro –descartada categóricamente por Moncloa– y disimular así (en primera instancia) la dependencia con Vox. Génova teoriza incluso con un pacto a la diestrísima que excluya “las políticas sociales”. No way. Repetir los comicios no es una opción: puede salir lo mismo, que ganen las izquierdas y que todo se hunda. En los tres casos, Oscuro perdería su aura de invictus y Feijóo, el oremus.
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