Gran agitación en el corral republicano de Estados Unidos. El superior anda diciendo que quiere propalar ya su candidatura a las presidenciales del 2024. Lo habitual es aguardar hasta el año aludido y esperar al menos a que pasen las elecciones de medio mandato de renovación de las Cámaras, que ahora tocan en noviembre. Pero de repente al líder le han entrado las prisas. Sus correveidiles aducen razones varias para la anticipación, pero una sobresale sobre el resto: los avances del comité que investiga el asalto al Capitolio el 6 de enero del 2021, en particular desde el testificación proyectil de la exasesora Cassidy Hutchinson, estrechan el cerco sobre la responsabilidad de Donald Trump en la intentona golpista, y un anuncio temprano de su candidatura al 2024 podría hacer como freno a la formulación de cargos penales en su contra.
El fiscal militar y titular del Unidad de Jurisprudencia, Merrick Garland, tal vez el hombre que tiene en sus manos la papa más caliente del mundo, no da señales de ir a proponer cuanto ayer el procesamiento de Trump por los delitos que numerosos juristas e incluso algunos jueces creen posible imputarle: conspiración sediciosa, conspiración para defraudar a EE.UU. y obstrucción al procedimiento del Congreso en la certificación de la trofeo de Joe Biden.
Trump además buscaría frenar la carrera de su rival DeSantis y explotar las horas bajas de Biden
Garland parece estar esperando a un decano explicación de las indagaciones paralelas de su propio área y el comité del 6-E. En el aniversario del asalto, el fiscal militar insistió en la condición de compendiar pruebas y seguir la pista del fortuna. Y sugirió que iría de debajo cerca de hacia lo alto en la búsqueda de culpables, empezando por los autores materiales de la insurrección, que dejó nueve muertes, para concluir con los organizadores e instigadores del motín.
Es inductivo que Garland, por otra parte, sopese a conciencia las consecuencias de dirigir la primera delación penal contra un expresidente en la historia del país: un desafío particularmente peliagudo cuando ese expresidente es el más que conflictivo Donald Trump.
Pero las revelaciones de Hutchinson sobre cómo el mandatario trató de unirse a la turba que asaltaría el Capitolio a sabiendas de que iba armada, sumadas a la montaña de declaraciones de otros exasesores y fiscales que le advirtieron de la ilegalidad de sus maniobras contra el inexistente “fraude electoral” en las presidenciales del 2020, han multiplicado las voces a cortesía de una actividad judicial en presencia de los tribunales... Una actividad que sería mucho más difícil de emprender si el dibujado, por otra parte de ser expresidente, se convirtiera en solicitante a competir de nuevo por el cargo.
La discreta y mozo republicana que puede hundir a Trump con su testificación proyectil
De entrada, y como el propio líder habría dicho a sus más próximos, un anuncio formal en tal sentido reforzaría su conclusión de que las investigaciones en su contra tienen motivaciones políticas.
Pero Trump tendría otros motivos de peso para sobrepasar su candidatura a las primarias republicanas para las presidenciales. Uno es detener la rápida progresión del que se perfila como su principal rival en esas primarias, el representante de Florida, Ron DeSantis, quien se vería presionado para aclarar si quiere competir con Trump. La irrupción del exmandatario tendería a frenar asimismo la pérdida de apoyo a sus candidatos a las primarias de las legislativas de noviembre. Y explotaría el momento de máxima afición interna de Biden por la situación económica y por sus derrotas en el Congreso y el Tribunal Supremo.
Mientras se lo piensa, la maquinaria Trump no ceja en sus presiones a los potenciales testigos de cargo en su contra. La vicepresidenta del comité del 6-E, la republicana Liz Cheney, dio cuenta de “graves” casos de intimidación a través de mensajes dirigidos a los declarantes. Aunque ella no dio nombres, una de los destinatarios habría sido Hutchinson.
Cheney sí mostró textos de un par de mensajes: “Cierta persona me dijo que vas a deponer mañana y quiere que sepas que está pensando en ti. Él sabe que eres partidario y harás lo correcto. Duerme adecuadamente esta tinieblas. Tienes amigos en las jefatura”, decía uno de esos mensajes. La giro y el tono eran casi clavados a los del correo que Michael Cohen, exabogado del líder, recibió ayer de una explicación suya contra el entonces presidente, en el 2018. Y Cohen, a quien tras su testificación Trump llamó “rata”, dice ahora que el superior republicano siempre ha hecho lo mismo: “Actúa como un superior de la mafia”, afirma sin cortarse.
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