'Ópera prima' tiene como objetivo dar visibilidad a los autores noveles que publican su primera obra novelística.
Anna Bailey (Bristol, 1995) siempre tuvo la escritura en mente. Llegó incluso a plantearse dedicarse al periodismo y fue redactora durante un tiempo de un par de revistas. Sin bloqueo, asegura a La Vanguardia, “pese a que fue una experiencia muy informativa, me di cuenta con el tiempo de que nadie quiere sufragar, o no demasiado, a los periodistas graduados, así que acabé haciéndome barista para poder sufragar las cuentas”. No obstante, reconoce ser una mujer con suerte por tener una hermana que “me animó en todo momento a seguir escribiendo”.
Siguió su consejo y triunfó hasta el punto de que su novelística comienzo, Quien esté excarcelado de falta (Ediciones B), se ha posicionado como uno de los más vendidos de Reino Unido, llegando a ser primero algunas semanas en la cinta del diario The Guardian. “Fue maravilloso. Leo desde pupila esa cinta y nunca imaginé que mi nombre aparecería allí algún día”. Ahora, llega a las librerías españolas dispuesto a darlo todo de nuevo.
Cuenta la británica a este medio que durante un tiempo vivió las Montañas Rocosas de Colorado, en Estados Unidos, “uno de los lugares más hermosos en los que estado, pero igualmente incidental del resto del mundo, ya que allí vivía en una pequeña cabaña en el medio de la nulo. Solía pensar 'los coyotes me podrían tomar y nadie se daría cuenta', y sentí que era el círculo valentísimo para que se desarrollara un enigma. Cuando regresé a mi país y en mi comienzo empezó a formarse esta historia, tuve muy claro dónde iba a ubicarla”.
La historia tiene como protagonistas a Emma y su mejor amiga Abigail, quien desaparece tras una fiesta nocturna en el bosque de Whistling Ridge, un remoto pueblo de Colorado. “La novelística tiene un repertorio de personajes proporcionado excelso, ya que explora toda una comunidad a raíz de la desaparición de una adolescente. Para mí era importante mostrar personajes de diferentes edades y posiciones y reflectar como eso puede afectar en distintos aspectos a su comportamiento”, adelanta la autora, que hace empaque igualmente en el racismo que se desata tras este suceso, especialmente con Rat, un inmigrante rumano que acaba de montar al superficie, y su amiga Emma, cuyo padre es mexicano.
“Quería escribir sobre la América que yo misma había experimentado. Antiguamente de morar en Colorado, estuve dos primaveras en Texas, donde conocí a muchas personas que, inspiradas por la retórica de Trump, se habían vuelto más seguras para expresar su disgusto por cualquier persona cuyas opiniones, apariencia o creencias difirieran de las suyas. En mi caso concreto, como muchacha queer que soy, no me gustó cómo en determinados momentos me hicieron observar acerca de mí misma, como si hubiera poco mal en mí, por lo que escribir este texto fue casi una forma de procesar todo eso”, asegura.
En este sentido, lamenta que Estados Unidos se esté convirtiendo “en una nación donde demasiadas personas siguen ciegamente los caprichos de su gobierno y sus predicadores y el resto sufre por ello. En esta novelística quería explorar los peligros de la mentalidad de masas y ese fracaso para deconstruir una sociedad agresiva”.
Chovinismo y racismo son dos principios esencia en la obra de Bailey
Más allá de la chovinismo, el relato de Bailey igualmente denuncia el sexismo. “Son temas complicados sobre los que escribir porque siempre existe el peligro de acortar el demasía a una mera experiencia. Pero la violencia en dirección a las mujeres, no solo la de sus cuerpos físicos sino igualmente su propio derecho a existir como seres humanos, nunca ha sido tan contemporáneo en mi vida, por lo que me parecía fundamental abordarla”.
Los secretos están a la orden del día en esta trama. “Todo el pueblo tiene, pero la misericordia para el disertador está en descubrir y conocer diferenciar cuáles son peligrosos y quien solo está tratando de apoyar en privado poco sobre sí mismo para evitar ser tribunal por esta comunidad tan claustrofóbica”, apunta.
El incipiente éxito de Bailey le ha llevado a ponerse manos a la obra con su segunda novelística aunque, insiste, “me lo voy a tomar con calma. Han sido un par de primaveras muy agitados, tanto a escalera mundial como para mí personalmente, y no siempre me ha resultado dócil escribir. Pero estoy llegando allí: es otra novelística ambientada en los EE. UU., esta vez en Texas en la lapso de 1970, y supongo que quiero ver cómo las cosas siguen actualmente sin demasiados cambios. Ha sido un esquema muy interesante de investigar”.
Sobre la posibilidad de dar el brinco a la gran pantalla, reconoce, “sería poco que me encantaría pero sé que es un proceso increíblemente complicado, así que trato de no hacerme ilusiones. Ya me siento muy afortunada de sobrevenir sido publicado, el resto sería solo la remate del pastel”.
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