Si le gusta percibir, moverse entre libros y nutrir una buena conversación en torno a una novelística que le haya gustado, en el Empordà tiene un buen destino para escaparse y sumergirse en un mundo de trivio en un entorno medieval. El pueblo de Calonge, en la Costa Brava, se ha convertido en el primer “pueblo de libros” de Catalunya y uno de los pocos de España.
Iniciada hace pocos meses, esta iniciativa de convertir a Calonge en “pueblo de libros” sigue los pasos de otras ciudades en Europa, como Hay-on-Wye, en Gales, o Montolieu, en Francia. Un plan que hace protagonista a los libros y a las librerías, y que encima sirve para atraer visitantes a pueblos que entran en el circuito del turismo cultural.
No es que Calonge estuviera muerta. Ni mucho menos. Esta pequeña entrada en el interior ofrecía al visitante y al indígena regional un entorno tranquilo, encantador, con sus callejuelas empedradas, sus fachadas de piedra, su castillo... El pasado medieval se podía tocar con la mano. Y, encima, a pocos kilómetros, el arrabal marino de Sant Antoni de Calonge abría el pueblo a uno de los tramos más bonitos de la Costa Brava. Pero el plan de convertirse en “pueblo de libros” ha añadido a Calonge un encanto que la hace destacar. La dinamización auspiciada por esta iniciativa es destacable.
Dinamización cultural
El pueblo concentra un total de siete librerías especializadas en un pequeño entramado de calles y plazuelas de la años media. El Comunidad apostó por este plan como una muestra de dinamización económica del municipio a través del fomento de la civilización y centrado en un turismo sostenible, y ofreció incentivos fiscales para los emprendedores que quisieran desobstruir su establecimiento afectado en la entrada. Se seleccionaron siete proyectos (nadie de los impulsores era indígena de Calonge) que abrieron sus puertas en invierno, desafiando la tramontana de las comarcas de Girona. Este verano están probando las mieles de su éxito.
Una pequeña plaza empedrada ofrece un poco de sombra. Se mezclan visitantes locales con turistas con la piel roja por el sol. Un armario muestra unas cartas del tarot, otro un plano del mundo, en otro destacan unas coloridas ilustraciones. Unas visitantes hablan en catalán sobre la última novedad editorial mientras una clan francesa pesquisa títulos en su idioma para añadir a su abultada bolsa de playa.
Librerías especializadas
Cada estante está especializada en un condición diferente para respaldar la viabilidad futura del negocio. Llibooks está enfocada al volumen pueril y lozano. Calonge Còmics ofrece cómic, manga i novelística gráfica. Llibreria Orient se centra en temas de letras uruguayo. Cocollona se enfoca en el enigma, ocultismo y intelectual. La Viatgeria cuenta con libros de viajes y vida sostenible. Rals Llibres es una estante generalista con títulos para todos los gustos y edades. Y Libelista Calonge es además generalista, con ejemplares en inglés, francés y germánico, encima de en catalán y castellano. Y todas las personas que las han puesto en marcha tienen detrás una trayectoria de acto sexual a los libros y de pasión por el tema en que se han especializado. Teniendo en cuenta que en el núcleo histórico de Calonge viven aproximadamente seis mil habitantes, hagan la cuenta de cuántos libros le tocan a cada uno.
Se pretende que el pueblo sea circunstancia de armonía de escritores, ilustradores, editores, libreros y lectores
La primera prueba de fuego para todos ellos fue el día de Sant Jordi, el 23 de abril, que amaneció con el pueblo repleto de paradas de libros desafiando el temporal. El éxito de manifiesto fue abrumador. Muchos de los compradores explicaban que ayer iban a celebrar el día del volumen a poblaciones cercanas más grandes, como Palamós, Platja d’Aro o Girona, pero que la condición de “pueblo de libros” les llevó a querer vivirlo de primera mano.
Los libreros y libreras explican que durante el año viene mucha muchedumbre el fin de semana, y en verano se añaden los turistas, creando una mezcla revitalizante. En la inauguración de la iniciativa, desde el Comunidad se hacía un citación a presentarse a estar esta experiencia.
Crear red
Por otra parte de tener los establecimientos abiertos, este plan incluye además la realización de diversas actividades, con la idea de crear red. Se ha puesto en marcha una programación estable con siete ciclos culturales dedicados a promover la recitación, la letras y el mundo del volumen, y se pretende que el pueblo sea circunstancia de armonía de escritores, ilustradores, editores, libreros y lectores. Calonge ya contaba con una actividad cultural viva durante todo el año. Ahora, con este plan, la memorándum de la web del Comunidad rebosa de convocatorias.
Entre los ciclos culturales, destaca, por ejemplo, El caldo en verso, una serie de recitales poéticos en lugares emblemáticos del pueblo, o Libreros VIP, donde personalidades de la civilización hacen una ruta guiada por las siete librerías seleccionando los ejemplares que más les gustan. Otros de los ciclos propone actuaciones musicales de pequeño formato, o de artes escénicas como circo o danza, acompañadas de tertulias sobre el mundo del volumen.
Proyectos por todo el planeta
Ejemplos de “pueblos de libros” los hay por todo el planeta y en diferentes estilos y formatos. La entrada galesa de Hay-on-Wye fue la pionera, a la que le siguieron muchas otras por Europa: Becherel o Montmorillon en Francia; Mühlbeck en Alemania; Bredevoort en Holanda; Reu en Bélgica; Fjaerland en Noruega; Montereggio en Italia… En el resto del planeta destacan Stillwater en Estados Unidos, Kembuchi en Japón o Bowral en Australia.
En España la pionera fue la entrada de Urueña, en Valladolid, con un gran número de librerías y de talleres y actividades relacionadas con el mundo del volumen, desde encuadernación artesanal, iluminación con miniaturas, caligrafía… Hay librerías con novedades y librerías con ejemplares de segunda mano, antiguos y descatalogados. Este pequeño pueblo medieval de unos 200 habitantes cuenta encima con un museo dedicado a la música, una fundación etnográfica y un museo del relato ilustrado.
Festivales literarios en Catalunya
En Catalunya hay diversas poblaciones que se enmarcan en la red “Viles del llibre”, que dedican diferentes momentos del año a celebrar festivales literarios, mercados del volumen y actividades culturales relacionadas con la letras. El objetivo es la promoción de la civilización a través de la descentralización y el apoyo al mundo regional con la reactivación social y económica del sector del volumen. Con la recuperación de espacios y tolerancia de librerías de segunda mano, encima de innumerables actividades culturales, se facilita un incremento sostenible. Entre los pueblos que destacan en esta red cerca de citar a Bellprat, Cervera, Montblanc, l’Escalera y La Pobla de Segur.
Ejemplos de “pueblos de libros” los hay por todo el planeta. La entrada galesa de Hay-on-Wye fue la pionera
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