Cristina Alonso, el lado humano de la química

Cristina Alonso (Lleida, 1966) rompió una tradición general de 180 primaveras dedicados al gimnasia de la medicina para graduarse en ingeniería química por el IQS de Barcelona y doctorarse en Química Orgánica, en Estados Unidos. “Pero siempre tuve claro que quería trabajar la industria, para soportar la innovación científica cerca del paciente”. Y si como investigadora en Bayer codesarrolló un fármaco progresista, el Riociguat, para tratar la hipertensión arterial pulmonar, primaveras más tarde, como responsable de regulación farmacéutica de la compañía en Estados Unidos logró la aprobación de las autoridades sanitarias para poder comercializarlo. 

Hoy, más de vigésimo primaveras a posteriori, al frente de un equipo de más de 400 personas en varios países, Alonso explica que “sigo focalizada en lo que siempre he hecho: convertir la ciencia en beneficio social. Que es lo que me gusta, y lo que me da energía”.

Alonso empezó muy pronto una carrera internacional, desde el postgrado en Química Orgánica en la Universidad de Colorado, donde conoció a su marido, el germano Stefan Moss, que asimismo lo cursaba. “Decidimos que quien primero recibiera una proposición, la cogería y el otro le seguiría”, explica. Moss fichó por Bayer y la pareja se instaló en Alemania. “No sabía germano, pero me puse a ello”. Y cuatro meses a posteriori consiguió trabajo, como investigadora, en Bayer. Cuando primaveras a posteriori fue ella quien recibió una proposición, para liderar el equipo regulatorio en México, fue él quien dejó su empleo y se movió. “Conseguí que en el paquete de remuneración de expatriada hubiese apoyo para su recolocación. Me costó porque era el primer caso”, recuerda.

Cristina Alonso, caricaturizada por Gusi Bejer

Cristina Alonso, caricaturizada por Gusi Bejer

LV

Alonso destaca “que siempre me he sentido apoyada por él en mi carrera profesional. Enfocó su carrera como consejero independiente. Y ha tenido que contestar muchas preguntas incómodas”, señala. Alonso, desde su responsabilidad al frente de la ESG de Bayer, tiene entre sus tareas impulsar las carreras femeninas en el familia. “A los hombres a menudo los valoramos por su potencial, y a las mujeres por lo que han demostrado. Y esto lo hemos de cambiar”. Como ingreso directiva, en cambio, ahora recibe ofertas de empleo de otras empresas, deseosas de hacer su directiva más diversa.

En 2014 Cristina Alonso dio un desvío longevo a su carrera profesional al dejar el radio farmacéutica y convertirse en directora mundial de regulación del radio de Agricultura de Bayer, que era básicamente el negocio de semillas que acababa de comprar a Monsanto. “Lideré incluso el familia de la industria para la renovación del registro del glifosato en Europa”, recuerda. De esa experiencia destaca “la oportunidad perdida” que han sido los transgénicos en Europa, pese al gran impacto mundial que han tenido en los últimos 40 primaveras “al permitir aumentar la producción de cereales y con ello el aumento del consumo de carne en nuevos países” como China. 

Filosofía

“Sigo focalizada en lo que siempre he hecho: convertir la ciencia en beneficio social; es lo que me da energía”

“Hemos aprendido que el avance irrefutable es importante, pero debe ir acompañado de la comunicación y la transparencia, de escuchar a la opinión pública”, recalca. Esta circunstancia de comunicadora es asimismo el eje de su coetáneo cargo. “En ámbitos como el Medio Entorno, la complejidad o la sostenibilidad, gran parte del éxito depende de hacer un cambio cultural en la propia ordenamiento, para incorporar esos criterios a las decisiones de negocio”, explica.

La pandemia colocó a Alonso como responsable de la salubridad de los 100.00 empleados de Bayer, pero asimismo la acercó de dorso a Catalunya, desde su residencia alemana en Leverkusen. “Con la flexibilidad horaria algunos días puedo trabajar desde la oficina de Barcelona”, reconoce. La casa en la que veraneaba desde pupila, en Torredambarra, es ya más que una segunda residencia. Y de navegar en catamarán en reposo (“con mi hija, Teresa, incluso participamos en regatas de vela ligera. Eso sí: contentas solo con no acordar las últimas”) ha pasado a ser tesorera del Club Marítim de Torredembarra. En Alemania sus principales aficiones son la cocina, la recital y, a ratos, escribir. “Aunque verdaderamente, para esto ya me queda poco tiempo”, lamenta.

Post a Comment

Artículo Anterior Artículo Siguiente