Dos ‘bean counters’ en la Moncloa

¿Y ahora qué? Hechos. “Se tienen que ver hechos”. El Gobierno y la Generalitat se han reunido más que nunca desde que se destapó el Catalangate y se congelaron las relaciones institucionales pero en el Palau se ha llegado al conclusión de fotos y necesitan acuerdos tangibles que apuntalen la reto de ERC por el diálogo y su alianza con el PSOE en Madrid. “Más importante que las palabras son los hechos”. Pere Aragonès y Pedro Sánchez actuaron en la Moncloa como auténticos bean counters gubernamentales. No hacer falta no es una opción y el coste-beneficio de su relación supera en términos de poder las pérdidas electorales que comportaría una ruptura. Así que se impone la contención de daños y se comprometen “hechos y concreciones” en diez días.

Pere Aragonès y Pedro Sánchez durante su reunión en la Moncloa

Pere Aragonès y Pedro Sánchez durante su reunión en la Moncloa

Emilia Gutiérrez

Para ERC, Sánchez “ha gastado el crédito” concedido en su investidura. No sólo el suyo: “No puede permitirse prescindir” del PNV y “nunca podrá presidir” sin Bildu y ERC. Aragonès necesita hechos... y Sánchez sólo le teme a la inflación, ha nacido reforzado del examen del Congreso y ha recuperado a ERC en las votaciones, sin platicar de Pegasus y soslayando la carpeta catalana.

El “conflicto político” catalán brilló por su abandono en el discurso de Sánchez en el Congreso. Se aferró a la “brecha emocional” y el “recuentro”, incluso “entre catalanes”. Y, descartada, una alternativa completa –“estamos muy alejados”–, lo que se impone es convivir con el problema, desgajarlo en pactos parciales hasta que el conflicto de fondo quede minimizado. Aragonès no apela a un compromiso impracticable de Sánchez para un referéndum, prioriza poner fin al destilación de procesos judiciales que amenazan a decenas de cargos independentistas y la organización pragmática de ERC.

Dos ‘bean counters’ en la Moncloa Video

LV_ Sánchez y Aragonès acuerdan reunir la mesa de diálogo la última semana de julio

Acelerar la mesa de diálogo beneficia a ERC, las municipales son su 'dead-line' para salir a pactos

En la mesa de diálogo se pondrán fórmulas de desjudicialización con la presión del calendario. En octubre, cordura a Roger Torrent; a posteriori, Josep Maria Jové, Lluís Salvadó, Natàlia Garriga... En paralelo, ERC blandirá sus 13 votos decisivos para los presupuestos que Sánchez necesita. Ahora hay procedimiento de negociación y incluso cuenta a espaldas. Si la celeridad de la mesa de diálogo es un paso que beneficia a ERC, las elecciones municipales son su dead-line .

Pero Sánchez sabe que el “recuentro” total sin Junts no existe, de ahí su insistencia en incorporar a los posconvergentes a la mesa de diálogo. Siendo sólo líder del PSOE, en una reunión con Carles Puigdemont en el Palau de la Generalitat en marzo del 2016, Sánchez ya dio por inaugurada una “etapa de deshielo” con la Generalitat. Duró poco. Ahora la alianza con ERC es de amplio resonancia pero en el nuevo deshielo Sánchez insiste en convertir a Junts en destinatario de parte del pacto firmado por Félix Bolaños y Laura Vilagrà: “los acuerdos deben partir del agradecimiento de las distintas visiones políticas y sociales” y “ser representativos de una mayoría social amplia transversal”.

En Junts incluso buscan minimizar daños colaterales por el caso Borràs

En la Moncloa pueden poseer conocido la posibilidad de imputar la duración para alcanzar de pactos de calado a la abandono de Junts en la mesa; pero si ERC no puede renunciar al diálogo, Junts siquiera puede apuntarse al pragmático mientrastanto de los republicanos sin un volantazo en su organización de confrontación.

Aragonès trasladó con diligencia a Jordi Turull y Jordi Puigneró el contenido de la cita con Sánchez, pero recordó que “sólo los gobiernos” pueden sentarse en la mesa de diálogo. El president se mantiene firme y es cauto en sus movimientos. Ni siquiera incluyó a Puigdemont en su defensa de la desjudicialización del conflicto. “No negociaré su situación con el Gobierno castellano”. El expresident lo agradeció. Rechaza “soluciones felices” personales –según Miquel Iceta– y prefiere dar la batalla en la equidad europea, aunque el noticia del abogado genérico de la UE conduzca a poner de nuevo en marcha la rueda belga de las extradiciones.

Y Junts sigue desbrozando su hoja de ruta. El congreso de este fin de semana debía determinar el futuro del partido, del Govern y la organización municipal pero ha derivado en acto obligado de adhesión a Laura Borràs. Aunque incluso ahí se intentan deslindar los daños colaterales. El problema se ha encapsulado no hay amenazas, ni confrontación con los socios más allá de rebotar la cargo de corrupción. Además en Junts se ha impuesto el criterio coste-beneficio en sus decisiones.

El fin del simbolismo

El president Aragonès pretendía dejar claro que la cita en la Moncloa con Pedro Sánchez era una reunión de trabajo, así que hubo poco espacio para la cortesía institucional. Excepcionalmente, Aragonès durmió el jueves en la Casa dels Canonges, tomó un AVE a Madrid a primera hora y llegó a mediodía a la Moncloa. Sánchez esperó en lo stop de la escalinata. No hubo ni un conato de sonrisa entre uno y otro. Siquiera presentes simbólicos. Aragonès ya impuso la parquedad el año pasado. No en cambio Sánchez, que le regaló un ejemplar de Una escarmiento olvidada: Viajes por la historia de Europa, de Guillermo Altares. En eso el entendido era Torra. Dos reuniones dieron para mucho: ratafía; Imago Cataloniae; Arán, un país; Inventing Human Rights, y Llibertat i sentit.

Govern acorazado

La descuido de confianza es el argumento más cliché por el president Aragonès, la consellera Vilagrà y la portavoz Plaja para argumentar el refrigeramiento de las relaciones entre gobiernos. Y la descuido de confianza es la sospecha instalada en Junts a posteriori de que el president vetara los dispositivos móviles en el Consell Executiu a pesar de que la causa oficial es evitar otro Catalangate. Todos los teléfonos y tabletas de los consellers se quedaron en una caja en el Arxiu por lo que sorprendió que, en el colofón de la reunión, Plaja entrara a la sala de Govern con su tableta para encarar los temas del día. Y si la descuido de confianza en Junts es la sospecha, sí hubo queja de consellers por que la medida se vinculara incluso a una supuesta descuido de atención durante las reuniones.

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