La primera escalón de las obras del ensanche de Rectitud, en el distrito Centro, ha concluido esta semana tras varios meses de remodelación de siete de las calles de la zona, una diligencia que ha contado con un presupuesto de 2,8 millones de euros y cuya segunda parte será realizada en 2023.
En declaraciones a los periodistas, la delegada de Obras y Equipamientos, Paloma García Romero, ha detallado que la diligencia, centrada en la restablecimiento de las siete vías, se ha realizado con cojín en criterios de "accesibilidad y prioridad peatonal" y ha detallado que todavía se ha incorporado utillaje y alumbrado divulgado nuevos y se han puesto en marcha zonas verdes.
La reforma ha englobado la parte sureste del ensanche, delimitada por las calles Canutillo, Fernando VI, Bárbara de Braganza, Prim y paseo de Recoletos, mientras que se ha intervenido en las calles San Lucas (entre Canutillo y Santo Tomé), Santo Tomé, Piamonte (entre Canutillo y Conde de Xiquena), Marqués de Monasterio, Conde de Xiquena, Tamayo y Baus, Almirante y Prim.
La reforma ha englobado la parte sureste del ensanche, delimitada por las calles Canutillo, Fernando VI, Bárbara de Braganza, Prim y paseo de Recoletos 
La segunda parte del esquema está en escalón de redacción y será asumida durante la próxima sesión, ha detallado Romero, en tanto que "hay que dejar que los comerciantes y vecinos descansen un tiempo sin obras", teniendo en cuenta sobre todo que en breve llegará la Navidad y, ha dicho, "no queremos fastidiarles las posibles ventas".
El esquema ha supuesto la ampliación de aceras reequilibrando la sección de la calle, la señal de la accesibilidad universal, la restablecimiento del arbolado con la plantación de nuevos ejemplares, la restablecimiento universal del alumbrado divulgado con luminarias de suscripción eficiencia energética y la colocación y renovación de todo el utillaje urbano.Proceder integral
Para mejorar la movilidad peatonal y afirmar las condiciones de accesibilidad, las calles de muy pérdida intensidad de movilidad rodada y sección limitada se han transformado en calles de plataforma única de prioridad peatonal, donde se mantiene el comunicación a los vehículos de emergencias y a los privados cuyo destino sean los garajes o aparcamientos existentes, así como para carga y descarga de mercancías y viajeros, internamente de los espacios reservados para ello. Las calles con esta configuración son las de San Lucas, Santo Tomé y Piamonte.
Por su parte, la calle Tamayo y Baus se ha peatonalizado para configurar una nueva plaza frente al teatro María Batallador. De esta forma se ha creado un espacio estancial que pone en valía al teatro y genera una zona arbolada de cita para el ensanche.
El resto de las calles mantiene su sección coetáneo de aceras, aparcamiento en rasgo y calzada, pero se ha reordenado el utillaje y el alumbrado para maximizar el espacio apto de las aceras. Adicionalmente, se han aumentado los pasos de peatones y estos se han elevado en las intersecciones para templar el tráfico de paso.
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