España respira aliviada tras conocer que podrá resumir el consumo de gas en torno a un 7% y no un 15%, el porcentaje que pedía Bruselas para combatir un supuesto corte de gas ruso el próximo invierno.
La deducción es fruto del pacto que han corto los 27 ministros de Energía de la Unión Europea. El acuerdo fija como norma común el retazo del 15% que proponía la Comisión y, en contra de los temores del Gobierno y la industria doméstico, contempla una serie de excepciones a las cuales podrán acogerse España, adicionalmente de Portugal, Malta e Irlanda y otros países.
La ministra Teresa Ribera conversando con su homólogo germano Robert Habeck
Sistema
Las rebajas serán voluntarias y podrán aplicarse a partir del 1 de agosto hasta el 31 de marzo
La intrepidez, tomada exclusivamente con el voto en contra de Hungría, fue recibida con satisfacción por la ministra para la Transición Ecológica, Teresa Ribera. En una rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros, celebró el objetivo popular del 15% y destacó la importancia de que “cada uno de nosotros lo hagamos en la medida en que, atendiendo a nuestras posibilidades y resto de medidas en términos de solidaridad, consideremos más adecuado”.
Cuando la semana pasada se conoció la propuesta de Bruselas, Ribera en un abrir y cerrar de ojos alzó su voz en contra al considerar injusto que la UE impusiera las mismas obligaciones a países con modelos energéticos totalmente distintos. España –a diferencia de Alemania, Austria, y el resto de países del ideal y el este de la UE– no depende del gas ruso, ya que lo importa principalmente de Estados Unidos y de Argelia. Así que no veía carencia de aplicar un retazo tan severo. La proceder tendría escaso impacto y acabaría perjudicando a la capital específico.
Este martes se conoció que Europa ha optado por suavizar las exigencias pero bajo una serie de requisitos. En el caso de España, y igualmente Portugal, la exención podrá aplicarse si los países justifican su depreciación interconexión respecto a otros estados miembro y su capacidad de exportación para redirigir el consumo de gas a otros países. Además podrán acogerse a estas excepciones los estados que no estén interconectados a la red de gas de otros países de la UE, un decorado en el que se enmarcarían Malta e Irlanda.
La índice de exenciones igualmente incluye a aquellos países cuya red de distribución de electricidad no esté sincronizada con la europea, como es el caso de los países bálticos, todavía conectados a Rusia, o aquellos que todavía sean muy dependientes de gas para la producción de electricidad. Por zaguero, los países que hayan superado sus objetivos de almacenamiento de gas, cuyas industrias críticas dependan del gas como materia prima y su consumo ha aumentado al menos un 8% en el zaguero año en comparación con la media de los cinco primaveras anteriores, igualmente podrán solicitar excepciones.
El acuerdo establece que los cortaduras tendrán vigencia a partir del 1 de agosto y hasta el 31 de marzo y que deberán calcularse respecto a la media de consumo de los últimos cinco primaveras. Asimismo, los gobiernos deberán evitar que los cortaduras afecten a hogares, servicios esenciales, la atención médica y servicios de defensa.
El pacto igualmente establece que las reducciones de gas son voluntarios, aparte que el peligro de escasez sea elevado. Un decorado que parece cada vez más verdadero. El suministro a través del tubería Nord Stream 1 disminuirá su suministro a partir de hoy a un 20% de su capacidad, posteriormente de que el superhombre ruso estatal Gazprom informara que una turbina más debe ser sometida a mantenimiento y será puesta fuera de servicio. Esto hace aún más improbable que los países de la UE puedan alcanzar su objetivo de satisfacer el 80% de los depósitos de gas.
La intrepidez de Gazprom aduce motivos técnicos, pero varios expertos (que prefieren proseguir el anonimato) alertaban en la agencia Bloomberg que Moscú está aumentando su presión política para que los líderes europeos reconsideren las duras sanciones que han impuesto y su apoyo a Kyiv.
Con este nuevo acuerdo, la UE confía en auxiliar la situación. “Podemos ser dueños de nuestra propia seguridad energética este invierno”, dijo Frans Timmermans, responsable de clima de la UE. “Mantendremos el rumbo hasta que Ucrania esté completamente soberano de la golpe rusa”, aseguró.
La potestad de convertir los cortaduras voluntarios en obligatorios recaerá finalmente en los estados miembros de la Unión Europea, a diferencia de la propuesta auténtico de la Comisión Europea, que optaba por que fuera Bruselas quien tuviera el poder de tomar esta intrepidez. El acuerdo cerrado por el Consejo de Ministros de Energía contempla que dicho cambio tenga el apoyo de al menos cinco países que hayan ostensible “la alerta de peligro sustancial de escasez de gas” a nivel doméstico. El procedimiento lo deberá iniciar la Comisión Europea, que redactará una propuesta para decidir “el estado de alerta en caso de peligro sustancial” de escasez de gas en el conjunto de la Unión Europea. Pero tal y como se acordó, el documento de Bruselas no surtirá intención hasta que no sea avalado por al menos cinco países.La encargo, en manos de los estados
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