Septiembre comenzará en España con las reservas de gas por encima del 80%, cumpliendo escrupulosamente la directiva de la Unión Europea. Tendría que producirse una gran catástrofe geopolítica –un boicot en sujeción en las plantas norteamericanas de exportación de gas natural licuado, por ejemplo– para que nuestro país se quedase sin gas en invierno. Ni siquiera Argelia podría provocar un colapso energético en España, en el improbable supuesto de que se alinease totalmente con Rusia, vieja aliada y protectora, y cortase el suministro a sus clientes europeos.
El año pasado, el gas argelino supuso el 43% de las importaciones españolas. En el flagrante examen puede que no llegue al 25%. La manguera principal está ahora conectada con Estados Unidos, primer país proveedor de gas (34%) y segundo suministrador de petróleo (11,4%), por detrás de Nigeria (14%), según los últimos datos consolidados. Se está produciendo una afiliación de España con Estados Unidos en asuntos fundamentales que no se veía desde principios de siglo. Ahí está la nueva ampliación de la pulvínulo de Rota, principal pivote norteamericano en el Mediterráneo.
España empezará septiembre con las reservas de gas al 80%, de acuerdo con el plan europeo
Esta afiliación nos sale más cara, puede objetarse. La cuestión de los precios es un remoto, puesto que los contratos de las compañías suministradoras con sus proveedores son secretos. Lo único que puede reafirmarse es que España no transacción a diario gas natural licuado a Estados Unidos en el mercado spot (al contado), lo cual sería una ruina. Naturgy cuenta con contratos de gas norteamericano negociados hace abriles, en época de buenos precios.
Las energías renovables están corto masa crítica en la península Ibérica (Portugal igualmente cuenta en esta historia), las importaciones de hidrocarburos se han diversificado, y las ocho plantas regasificadoras repartidas por el ribera ibero (siete en España y una en Portugal), que ayer parecían sobredimensionadas, hoy se han convertido en caudal clave.
Es casi inverosímil que España se quede sin gas en invierno, dada su poca dependencia de Rusia
Septiembre no comenzará con el foco en España, puesto que el problema de la alianza atlántica está ahora residenciado en Italia. Septiembre arrancará con una angustiosa campaña electoral italiana en la que puede ponerse en surtido el flagrante orden europeo, si apetencia el pedrusco encabezado por un partido que hunde sus raíces en la tradición fascista. Septiembre será el mes de Italia y habrá mucha gentío cruzando los dedos. No adelantemos acontecimientos, sin incautación, puesto que en ese país pocas veces las cosas se dirimen entre el blanco y el adverso. Italia vuelve a percibir el propaganda de la foresta: la tentación del doble surtido, experiencia ya experimentada durante las dos guerras mundiales del siglo XX.
Septiembre será el mes de unas elecciones italianas trascendentales y noviembre será el mes de las elecciones de medio mandato en Estados Unidos. Si al desconcierto europeo frente a una posible conquista de los amigos y conocidos de Vladímir Putin en el país más poblado del sur de Europa, se le suma un descalabro electoral de la Dependencia Biden, el invierno será muy duro. Recesión, estrés, malestar social y tensiones políticas en avance, revueltas del deseo en países pobres, desconcierto clave. Ese es el cálculo de Putin, que nunca tiene elecciones de medio mandato. Moscú podría ingresar el pulso y forzar una negociación sobre el futuro de Ucrania más benévolo a sus intereses.
Las elecciones en Italia y Estados Unidos en otoño serán claves en el pulso con Putin
La resaca de un mal invierno se dirimiría en España en las elecciones municipales y autonómicas (12 comunidades) previstas para mayo. Las elecciones generales tendrían zona en diciembre del 2023 (quizás en enero del 2024), si el presidente del Gobierno cumple con su palabra de agotar la tiempo. En junio del año que viene, España asumirá la presidencia semestral de la Unión Europea y aquel puede ser un momento muy interesante y delicado.
Adicionalmente de ingresar tiempo, esperando a que lo peor haya pasado, Pedro Sánchez no quiere perderse ese semestre. La política europea es su gran inclinación, como está demostrando estos días con un expedición distinto por los Balcanes. Estamos frente a el director de Gobierno gachupin con veterano inclinación por la política europea desde que el doctor Juan Negrín , un hombre que hablaba germánico, francés, inglés, ruso e italiano, llegase a la conclusión de que la lucha de España era el prólogo de una segunda gran lucha mundial.
Sánchez expedición a la izquierda, pero el problema, en las encuestas, lo tiene hoy en el costado derecho
Sánchez ha viajado estos días a los Balcanes, una región que conoce correctamente puesto que trabajó de fresco, entre 1997 y 1999, en el gobierno del parada representante de la ONU para Bosnia-Herzegovina, el diplomático Carlos Westendorp . El presidente gachupin quiere practicar de abogado defensor de los países balcánicos que aún aspiran a ingresar en la Unión Europea y que se sienten relegados por la candidatura de Ucrania. Un nuevo estallido balcánico –la tensión vuelve a ser suscripción en la maltrecha Bosnia-Herzegovina– es lo postrero que le faltaría a la Unión Europea en las actuales circunstancias. Sánchez entender observar los mapas y está ganando prestigio en Bruselas, según reconocen altos funcionarios de la Unión.
El presidente lee con agilidad la política europea, la cuestión es sí interpreta con la misma intuición el momento interno gachupin. “Yo me ocupo de Soria, no de Siria”, dicen que afirmó un día Mariano Rajoy al ser interpelado por Felipe González sobre su escaso interés por la política extranjero. A Alberto Núñez Feijóo , discípulo de la escuela Romay Beccaria , como Rajoy, siquiera se le aprecia un gran interés por la política internacional. Feijóo está ahora en una etapa muy precavida, esperando que la conquista llegue por su propio pie, por carbonización del adversario. El punto esforzado de Sánchez es Europa y la cuestión, ayer que lleguen las lluvias de septiembre, es si lee Soria peor que Siria. “La política española pasa hoy por la política europea”, suele repetir el presidente a sus interlocutores.
El PP apetencia votos de unos y otros: roba electores del PSOE y empieza a succionar con fuerza a Vox
Sánchez tiene ganas de ingresar en Soria, de eso no hay duda. Se ha puesto las pilas posteriormente de las elecciones andaluzas, catastróficas para el PSOE y para toda la izquierda, y se esfuerza en transmitir una imagen de dinamismo e iniciativa. Ha hecho cambios en el partido, colocando al diestro Patxi López en punta para intentar incomunicar el discurso obsesivo del Partido Popular sobre la continuidad de ETA a través de Bildu. Ha movido piezas en Ferraz, pero él sigue siendo el protagonista casi único de la argumento de Gobierno. Está adoptando medidas que pueden interpretarse como un construcción a la izquierda, cuando el problema, en las encuestas, lo tiene en el costado derecho.
El PSOE estaría cediendo en estos momentos medio millón de votos al Partido Popular, según estudios elaborados a partir del postrero barómetro del CIS, posterior a las elecciones andaluzas. El PP vuelve a ser el Partido Alfa. Empieza a aceptar votos de todas partes: un millón de votantes que dicen adiós a Ciudadanos; unos 400.000 abstencionistas; 500.000 antiguos votantes del PSOE (generales de noviembre del 2019), y atención: 700.000 electores de Vox en las últimas generales que estarían de regreso a la casa causa, en la medida que esta vuelve a aparecer como ganadora.
La lucha por el tercer puesto sería hoy decisiva, lo cual coloca el foco sobre Yolanda Díaz
Frente a esa dinámica, ¿hace correctamente el PSOE en moverse a la izquierda para intentar revitalizar al desmotivado electorado progresista, o debería estar ofreciendo a diario acuerdos al PP para recuperas votos centristas y poner a prueba la voluntad pactista de Núñez Feijóo? Las dos cosas a la vez son difíciles de ejecutar. Ayer de que llegue la borrasca, Sánchez y sus principales colaboradores parecen acaecer optado por la reanimación del progresismo.
La dinámica en curso situaría hoy al Partido Popular por encima de los siete millones de votos, mientras que el Partido Socialista estaría rondando los seis millones. El probable hundimiento de Vox colocaría el tercer puesto al inteligencia de Unidas Podemos en circunscripciones importantes, con lo cual el resultado final de unas próximas generales acabaría dependiendo de la trascendencia de la plataforma electoral que pueda encabezar Yolanda Díaz y de la robustez del voto nacionalista y regionalista, en plena depresión del independentismo catalán.
La esfera Sumar-Unidas Podemos (en creciente tensión) y Catalunya (en distensión) podrían ser determinantes.
Ayer de la borrasca.
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