El Parlament cerró el viernes el periodo de sesiones sin que las actas que incluyen el voto delegado de Lluís Puig, diputado de Junts, estén firmadas por los responsables políticos a los que corresponde ese trámite, según ha revelado este lunes la Agència Catalana de Notícies. Por turno le toca a Ruben Wagensberg y desde Esquerra apuntan que se rubricarán a la dorso de las holganza. Con todo, los republicanos añaden que no se podrá contabilizar el voto del exconseller de Civilización y que se manejo de una situación análoga a la del exdiputado de la CUP Pau Juvillà, que no pudo apoyar el escaño.
El Tribunal Constitucional (TC) tumbó la delegación de voto de Puig porque su situación, residir en Bélgica, no forma parte de las opciones que prevé el reglamento de la Cámara. Aun así, los miembros independentistas de la Mesa acordaron que asumen ellos las funciones de algunos trabajadores para intentar que su voto sea efectivo, un hecho que supone desoír al detención tribunal.
Desde que la institución recibió la sentencia del TC se han celebrado dos plenos y el voto de Puig se contaba a viva voz y no figuraba en los sistemas electrónicos para preservar a los funcionarios.
Ahora los republicanos señalan que se firmarán las actas y figurará que se contó de forma verbal, pero eso no garantiza que sea efectivo. Para ello, ERC propone una reforma del reglamento de la Cámara. De hecho, hace unas semanas ya vaticinaban que el asunto acabaría sin decano reconvención tarde o temprano, como sucedió con el escaño de Pau Juvillà.
Laura Borràs ha estado hoy en el Parlament para firmar algunos trámites que habían quedado pendientes tras su suspensión, según dijo ella misma, y aseguró que las actas que incluyen el voto de Puig no están firmadas porque el secretario –Wagensberg– las tenía bloqueadas. Más tarde el diputado republicano replicó que se firmaría todo al retornar de holganza, y replicó que es preciso corregir las normas que rigen en la institución para que el exconseller pueda elegir. Por otra parte, fuentes de ERC apuntan que hay actas pendientes de rótulo desde mayo.
Este asunto puede provocar un nuevo rifirrafe entre los dos socios del Govern, ya que Borràs ya ha replicado a Wagensberg que el voto de Puig sí que cuenta.
El acuerdo del independentismo para contabilizar el voto del exconseller, a gastos de lo que decidan luego los tribunales toda vez que hay capital pendientes de resolución, se selló tras un tira y afloja entre los diferentes partidos. Los servicios jurídicos de la Cámara habían preparado que si se asumen las funciones de los trabajadores y se cuenta el voto se puede incurrir en un delito de desobediencia y en otro de usurpación de funciones, que acarrea penas de calabozo. Ese aspecto provocó algunas dudas, pero al final se aprobó el mecanismo pactado.
Al ganancia de los plenos, Puig votó la semana pasada en la comisión de Asuntos Institucionales de forma telemática luego de que el entraña rector de la institución avalara que participara de ese modo en las comisiones. Junts y la CUP se posicionaron a valía, ERC se abstuvo y el PSC votó en contra en la Mesa. Ayer se había pedido un documentación a los letrados, en el que se desaconsejaba la billete a distancia del exconseller y se abogaba por cambiar el reglamento para que se una de forma telemática a las reuniones de las comisiones, poco que se había facultado durante la pandemia de forma infrecuente y que no está regulado.
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