Kosovo aplaza la prohibición de documentos serbios tras las tensiones del domingo

El Gobierno de Kosovo ha decidido postergar un mes, hasta el 1 de septiembre, la aplicación de la prohibición de documentos y matrículas serbias en su comarca tras las tensiones que se vivieron este domingo en dos puntos fronterizos entre los dos países, Brnjak y Jarinje.

La audacia, de ahí la polémica, obligaría a unos 50.000 serbios del boreal del país que no reconocen al gobierno kosovar y sus instituciones, y que, por lo tanto, siguen utilizando matrículas y documentos expedidos por las autoridades serbias, a solicitarlas a la caudal, Pristina. Kosovo, comarca de facto independiente desde 2008, ha sido obligado por más de cien países, pero Serbia y Rusia niegan su nuevo status.

Según un comunicado emitido anoche, el Gobierno del primer ministro, Albin Kurti, condiciona el aplazamiento a la retirada de las barricadas colocadas por los serbios locales. Kurti había anunciado en junio que no aceptaría a partir de agosto los documentos de identidad ni las matrículas serbias en su comarca. Se proxenetismo de una medida de reciprocidad, según aseguraba, ya que Belgrado, que afirma que todo es una estratagema para expulsar a los serbios del boreal del país, siquiera acepta sus documentos ni matrículas.

Es el segundo intento, a posteriori de que el año pasado el gobierno de Pristina renunciara a imponer la medida correcto a protestas similares. Esta vez siquiera está siendo fructífera, por el momento. A última hora del domingo, los manifestantes serbios estacionaban camiones llenos de piedrecitas y demás maquinaria pesada en las carreteras que conducen a los dos cruces fronterizos, donde los serbios son mayoría. En respuesta, la policía kosovar desplegaba sus patrullas.

Según la ocupación dirigida por la OTAN, que cuenta con 3.770 efectivos en Kosovo, "la situación genérico de seguridad en los municipios septentrionales es tensa". Añadían en su revelación que el KFOR estaba "vigilando de cerca" y "preparada para intervenir si se pone en peligro la estabilidad".

Es así que, tras las consultas con los embajadores de la Unión Europea y los Estados Unidos, el gobierno de Pristina ha aceptado retrasar un mes la implantación del plan. De momento, no hay ningún herido, aunque la policía aseguró que el domingo ya hubo disparos. Según las autoridades kosovares, los manifestantes habían maltrecho a varios albaneses que pasaban por las carreteras y habían atacado a algunos coches.

Tras la audacia de Pristina de postergar la polémica norma, los serbokosovares retiraron la tarde del lunes las barricadas formadas por camiones y otros vehículos pesados que bloqueaban el golpe del paso fronterizo del boreal con Serbia. 

Aunque los dos países en disputa se comprometieron en 2013 a entablar diálogo para resolver las cuestiones pendientes, la paz de Kosovo, en cierta forma mantenida por la OTAN y la mediación europea, sigue siendo frágil.

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