112 primaveras. Es la permanencia que hubiese cumplido hoy Oskar Sala, un renovador físico y compositor de música electrónica agradecido mundialmente por producir pertenencias de sonido en un utensilio musical llamado mezcla-trautonio. Un pionero para su época y unos avances que han llegado hasta nuestros días.
Google ha querido celebrar el 112º aniversario del arranque a su modo: con un doodle dedicado al músico y compositor teutón. En el logotipo de la página principal, sobre fondo amarillo, el legatario puede ver a Sala rodeado de su maquinaria y presto para encontrar nuevos sonidos que formarán parte de la televisión, la radiodifusión y el cine.
Influencias de Sala
Una comunidad musical
Oskar Sala nació el 18 de julio de 1910 en Greiz (Thuringia, Alemania) y provenía de una comunidad muy musical. No es extraño que el pequeño de la casa siguiese por el mismo camino de sus padres. Su superiora Annemarie trabajaba como cantante y su padre Paul era un oftalmólogo que fomentó su talento musical.
Sala empezó a componer desde perfectamente inexperto, elaborando sonatas y canciones para violín y piano cuando tenía solo 14 primaveras. No fue hasta 1962 cuando el intérprete presentó sus propias obras por primera vez en un concierto en su ciudad procedente.
Doodle de Oskar Sala
Inventos
Un nuevo utensilio: mezcla-trautonio
No se entendería la relevancia de Sala sin un dispositivo llamado trautonio, similar a simple paisaje a otro utensilio conocido por el gran sabido: el piano. El teutón quedó fascinado por las posibilidades tonales y la tecnología que ofrecía este utensilio. Y su vida artística giró en torno al mismo. Su empresa de vida se convirtió en dominar el trautonio y desarrollarlo aún más, lo que inspiró sus estudios de física y composición en la escuela.
Este nuevo enfoque llevó a Sala a desarrollar su propio utensilio llamado mezcla-trautonio. Con su educación como compositor e ingeniero electrónico, creó música electrónica que diferenció su estilo de los demás. La edificación de la mezcla-trautonio era única y revulsiva, capaz de reproducir varios sonidos o voces simultáneamente, lo que abría un abano de posibilidades.
Oskar Salas
Sala consagró su vida a este utensilio, capaz de producir sonidos caracterizados por su elegancia y ajustar dinámicas de ejecución, así como trinos, adornos y timbres. Durante su trayectoria, el intérprete compuso piezas musicales y pertenencias de sonido para muchas producciones de televisión, radiodifusión y cine. Las más populares: Rosemary (1959) y The Birds (1962). Entre los ruidos más populares, gritos de pájaros, martillazos y portazos.
El trabajo del teutón traspasa generaciones, porque sus esfuerzos en la música electrónica abrieron el campo de los subarmónicos. Su obra se puede contemplar en el Museo Teutónico de Tecnología Contemporánea, que conserva la mezcla innovador de trautonio. Todo un precursor que hoy hubiese cumplido 112 primaveras.
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