En el barranco de Helm, malditos, abandonados y despojados de todo, resistieron los hombres de Rohan el asedio de Ísengard y Barad Dur, la infame conjura de las dos torres. Sáruman el Blanco y el Señor Negro Sauron debieron aniquilarlos, pero fracasaron. Podemos debió sucumbir en el 2019, acosado por el Estado profundo y sus cloacas, prolijas en miasmas policiales, judiciales y periodísticas. Malditos, abandonados y despojados de todo, soportaron el asedio. Así se contó aquella historia entonces y se cuenta de nuevo estos días, en que las escuchas ratifican lo ya sabido. “La historia se convirtió en inscripción y la inscripción en mito”, recitaba Galadriel.
Pablo Iglesias: "Ferreras ha tenido más poder que los ministros"
“¿Qué ha sido del jinete y su heroína? ¿Qué, del cuerno y su aliciente? Han pasado como profusión en las montañas, como rumbo en la pradera. Los días se apagan en el oeste, tras las colinas, sumidos en la sombra. ¿Cómo hemos llegado a esto?”. El rey Théoden fue el héroe del desfiladero, construyendo una épica de la resistor. Así, Pablo Iglesias, que se había tumbado a los hombros las dos campañas electorales de ese año, aguantó contra pronóstico por encima de los tres millones de votos y entró en el Gobierno. Héroe en la empalizada.
Cuenta una apócrifa detalle de los nativos norteamericanos que el luchador que logra una gran vencimiento ha de ser enviado a una encargo suicida, pues son distintas las virtudes que han de ameritarse para la supresión y para la paz, y quien triunfó en una no habrá de hacerlo en la otra. Iglesias se fue, cediendo el cetro al perfil más disímil de sí mismo de entre sus leales, Yolanda Díaz. Y lo hizo patente en su despedida.
Sumar quiere aventajar el entorno del acoso para recuperar simpatías y alcanzar los cuatro millones de votos
Desde que aceptó el encargo, la hoy vicepresidenta Yolanda Díaz ha tratado de aventajar el entorno de la ciudadela –Troya, Masada, El Chopo–, e instalarse en la dinámica de la conquista: superada la batalla de Helm, Rohan, el reino de los hombres jinetes, será llamado fuera de sus fronteras para socorrer a Góndor, el reino de los hombres del Sur, y aceptar a Aragorn al trono de Isildur, tantos primaveras vacante: el objetivo ya no es sobrevivir sino reinar sobre toda la Tierra Media. “Presidenta, presidenta”, audición Díaz allí donde va. En el horizonte, recuperar los cuatro millones de votos.
LV_Yolanda Díaz presenta su esquema Sumar
Podemos, explicaba su secretaria militar, Ione Belarra, en el Consejo Ciudadano del 9 de julio, debe animar su identidad, patrimonializar sus conquistas
–sobre todo, el logro del Gobierno de coalición– y hacerse robusto para ser indispensable en Sumar. A puerta cerrada, el tono de la dirección es más crudo: “Todos conspiran contra Podemos, nadie es de fiar. El PCE es peligroso”. Los ceses de Enrique Santiago y Amanda Meyer, hoy números uno y dos del Partido Comunista, de sendos ministerios de Podemos hablan de bunkerización, que es la forma menos amable de nombrar ese candado identitario de Podemos. “Somos indispensables”. Como toda identidad política, requiere sus calvarios y, lo mismo que ocurrió con el procés , Podemos conmemora el vil acoso, beatifica a sus víctimas jaleando las pruebas de la infamia, las escuchas.
“¿Góndor? ¿Dónde estaban cuando el Folde Oeste cayó? ¿Dónde estaba Góndor cuando nuestros enemigos nos cercaron? ¿Dónde estaba...? No, mi señor Aragorn, estamos solos”, repetía un rey Théoden reticente a pedir ayuda en el desfiladero. Siquiera Góndor está por la labranza de pedir ayuda en la hora tremenda, cuando el cerco de Sauron se cierne sobre su hacienda, Minas Tirith, la ciudad blanca. Orgullos heridos en los reinos de los hombres.
Podemos quiere patrimonializar sus logros y conmemora su calvario, hoy probado por las escuchas
Podemos se encastilla, héroes del barranco de Helm, y Sumar los obvia por no encumbrar la identidad de los resistentes, la aristocracia del dolor, el valencia político de la herida de quienes sobrevivieron a todo. Las pasiones tristes solidifican, demostró Iglesias, pero no despiertan simpatías nuevas.
Resolvió la suerte de los hombres un mago embaucador, Gandalf el Blanco, que hizo arder las almenaras de Minas Tirith –la señal de socorro de Góndor– sin el permiso del senescal Denethor. Y Rohan acudió a los campos de Pelennor, donde serían derrotadas las fuerzas de Mordor. La compañía del Anillo, formada por un mago, un elfo, un enano, dos hombres y cuatro hobbits, logró engrasar los herrumbrosos agravios de los hombres. Entre Podemos y Sumar, trataban de hacerlo IU y los comunes. La bisagra más cómodo Podemos-PCE se rompió el viernes en el ocupación de Derechos Sociales con la destitución de Santiago. Podemos se repliega sobre el barranco y los puentes se angostan. ¿Quién encenderá hoy las almenaras?
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