¿Quemar biomasa es la solución para prevenir incendios?

“Todo lo que incendio en una caldera, deja de quemarse en el bosque”. Así de persuasivo es Francesc Cano, director adjunto de transferencia en el Centre de Ciència i Tecnologia Forestal de Catalunya (CTFC). Cano se refiere a la biomasa forestal que se extrae de los bosques para ser aprovechada con fines energéticos. Una biomasa a la que se están pasando cada vez más industrias por el elevado precio del gas.

“Tenemos la suerte de que Catalunya es una de las zonas de Europa con más potencial en el ámbito de la biomasa”, asegura Marc Cortina, regente del Clúster de la Bioenergia de Catalunya. Sin incautación, “de los tres millones de metros cúbicos de materia forestal que se generan cada año en Catalunya, solo se aprovecha un millón, lo que significa que año tras año acumulamos dos millones de materia forestal”, advierte el hábil del CTFC.

Áreas

Catalunya es una de las zonas de Europa con más potencial en el ámbito de la biomasa

Más materia forestal equivale a más aventura de incendios en una región, Catalunya, en la que la superficie forestal ya ocupa el 64% del división. En cambio, si 6.000 toneladas de esta materia forestal son aprovechadas de forma anual por una industria para la coexistentes de energía térmica, se contribuye a evitar incendios en 60 hectáreas de bosque, según cálculos del Clúster de la Bioenergia.

La subida del precio del gas, así como la puesta por potenciar las fuentes energéticas renovables, entre las que figura la biomasa, es perspectiva como una gran oportunidad económica para el despegue definitivo del sector forestal. “Tenemos la materia prima y una demanda en aumento, pero nos faltan facilidades para extraer la biomasa de los bosques”, señala Cortina. Se tráfico de una queja histórica.

“Los problemas de formación y la desidia de mecanización provocan que no haya personal suficiente para trabajar en la procedencia de madera”, explica Jordi Serra, presidente del Clúster de la Bioenergia. Los principales aserraderos de Catalunya, agrupados bajo el paraguas de la Associació de Rematans i Serradors de Catalunya (Arescat), iniciaron, el pasado mes de abril, una serie de paros en la producción para protestar por la desidia de materia prima con la que trabajar.

Otro gran problema del sector son los bajos precios percibidos, consecuencia, en parte, del bajo valencia añadido de los usos de se dan a la madera. “Del millón de metros cúbicos que se extraen anualmente, unos 250.000 son tunda, unos 200.000 acaban transformados en palés y los 550.000 restantes se utilizan como biomasa, sobre todo en forma de esquirla y, en beocio medida, en forma de pellet”, indica Francesc Cano. “La efectividad, hoy en día, es que a un propietario le cuesta cuartos tramitar su propiedad forestal y lo que hay que conseguir es que le sea rentable”, añade el hábil del CTFC. Entre los usos con decano valencia añadido destaca la construcción de edificios.

Cifras

Tres millones de metros cúbicos de materia forestal apetencia cada año Catalunya y solo se aprovecha una tercera parte

Serra pide “más implicación” por parte de las administraciones “para impulsar” un sector que califica de “esencia”, especialmente en un verano traumatizado por los incendios forestales como este. Los próximos veranos no van a ser mejores. Naciones Unidas prevé un incremento de los incendios forestales del 30% para el año 2050 y del 50% para fin de siglo.

Mientras Catalunya desaprovecha el potencial crematístico de sus bosques, paga una cara elaboración social y económica por descuidar su gobierno. Más allá de los costes personales, materiales y ambientales que provoca un incendio, la profesora de la escuela de negocios EAE Business School May López calcula que “apagar un incendio forestal cuesta unos 10.000 euros por hectárea”. En cambio, desbrozar una hectárea de bosque tiene un coste de entre 1.500 y 2.500 euros, según el Centre de la Propietat Forestal.

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