Tina Modotti, la fotógrafa con siete vidas

Fue una pupila escaso de la Italia del Septentrión, una de tantas trabajadoras precoces de una taller textil. Su destino cambió al exiliarse a San Francisco a los 16 abriles siguiendo el camino realizado por su padre. La rueda ya nunca dejaría de ir a velocidad vertiginosa. Fue maniquí y actriz en Los Angeles, donde interpretaba a femmes fatales .

Tina Modotti fotografiada por su amante Edward Weston en 1924 en Ciudad de México

Tina Modotti fotografiada por su querido Edward Weston en 1924 en Ciudad de México

Edward Weston

Y, casada muy pronto con un tierno poeta de Oregon, a los 25 abriles ya era querido de un avezado de la fotografía del siglo XX, Edward Weston, con el que se convirtió en una inusual fotógrafa de vanguardia –sus poderosas imágenes de flores recuerdan a las de Mapplethorpe pero medio siglo antaño–, aunque se entregaría sobre todo al realismo social. Acabaría retratando como nadie la vida popular y política del borboteante México posrevolucionario de los abriles vigésimo, del que sus fotografías, como una hoz y un martillo cruzados sobre la copa de un sombrero mexicano, serían símbolos.

'Mujer con jícara en la cabeza' (1929), fotografía de Tina Modotti

'Mujer con taza en la persona' (1929), fotografía de Tina Modotti

Tina Modotti

Un México en el que sería querido de Diego Rivera –a ella le atribuyen la separación de su primera mujer– y amiga de Frida Kahlo, y en el que, en medio de las luchas globales entre el estalinismo y el trotskismo, particularmente virulentas en la renta mexicana, homicidio de Trotski incluido, se vería implicada –fue interrogada, pero nadie pudo demostrar su décimo– en muertes como las de su querido Julio Antonio Raja, un atractivo tierno comunista cubano asesinado a su banda en 1929 con tan solo 26 abriles.

Se la implicó en asesinatos e incluso se aseguró que su homicidio a los 45 abriles en un taxi se debió a un envenenamiento

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'Mujer con bandera' (1928), de Tina Modotti 

REDACCIÓN / Terceros

Una homicidio atribuida tanto al dictador de Cuba, Gerardo Machado, como a Vittorio Vidali, el duro estalinista italiano con el que la fotógrafa compartiría más de una lapso y con el que acabaría en la URSS o en la Supresión Civil española, donde ella fue dirigente del Socorro Rojo e incluso enfermera de Pasionaria antaño de apurar de nuevo en México, donde falleció en un taxi a los 45 abriles. Para algunos, envenenada por el régimen por el que luchó.

Fue maniquí, actriz y solo dejó 400 instantáneas porque entregó su vida a la revolución

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Tina Modotti como María de la Guardia en la película 'The tiger's coat' 

REDACCIÓN / Terceros

La gran fotógrafa, que escasamente dejó 400 instantáneas adecuado a su compromiso con la política –“Se convirtió en una especie de monja comunista”, afirmó Diego Rivera–, era Tina Modotti (Udine, 1896-Ciudad de México, 1942). Consumió una vida tras otra sin escasamente respirar y ahora hasta el 2 de octubre el Museo Cerralbo de Madrid le dedica una muestra en el interior del festival PhotoEspaña con 108 imágenes que reviven un momento histórico convulso.

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Frida Kahlo y Diego Rivera encabezando la manifestación del sindicato de pintores el 1 de mayo de 1929, por Tina Modotti

REDACCIÓN / Terceros

Potentes imágenes vanguardistas pero, sobre todo, una inmersión en un México harto de contrastes en el que muestra la dig­nidad de sus habitantes, crea símbolos y retrata su momento político, como Rivera y Kahlo encabezando el sindicato de artistas el 1 de mayo de 1929. Una pareja que se casa en la casa de Modotti, recuerda Reinhard Schultz, cocomisario de la muestra, pero que pronto le retirarían la palabra porque seguirían la trayecto de Trotski frente a la legitimidad de la italiana.

'Alcatraces' (1924), de Tina Modotti

'Alcatraces' (1924), de Tina Modotti

Tina Modotti

María de las Nieves Rodríguez, la otra comisaria de la muestra, dice que “recuperar la memoria de Tina en este momento es fundamental no sólo para entender los movimientos sociales en América Latina sino asimismo el explicación de la fotografía documental: con su venida a México en 1924, Weston y Modotti abren camino a toda Latinoamérica, en México se puede rastrear su enviado en numerosos fotógrafos que se aproximan a la verdad de forma más revolucionario”. Y recuerda que las 108 fotografías son buena parte de “las casi 400 de la totalidad de la obra que conocemos, hecha entre 1924 y 1931. A partir de 1927 se dedica a la revolución y la fotografía se pone al servicio de una causa maduro. 

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'Poste con cables' (1925), de Tina Modotti 

REDACCIÓN / Terceros

En 1929 escribe el único documento sobre fotografía que elabora y dice que ésta ha de ser un documento, un testimonio de vida en el que el cómico no puede ser un autor, debe desaparecer, debe ser el documento el testimonio de lo que sucede”. Así, expone, en la muestra “hay fotos que son propaganda, como la de la canana, la guitarra y la hoz: en el México posrevolucionario el primer presidente, Álvaro Obregón, el gran reconstructor doméstico, se pregunta sobre qué almohadilla reconstruirlo con una gran masa analfabeta. Apuestan por el muralismo y por la fotografía, hay murales de Rivera hechos desde fotografías de Tina. 

'Canana, maíz, guitarra', de Tina Modotti

'Canana, maíz, guitarra', de Tina Modotti

Tina Modotti

De hecho, sus imágenes, reproducidas hasta la saciedad en revistas y diarios, le traducían la revolución al pueblo: las entendían, las habían vivido, el maíz, las armas y la música, los cantos revolucionarios que habían vivido en las trincheras. No necesitaban traducción en ese México que se convierte en el París estadounidense, el centro de la vanguardia al que llegan muchos extranjeros porque hay un movimiento de luz con el que desde el arte quieren construir una nación utópica”, concluye.

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