La asiento de Valldemossa, ubicada a los pies de la sierra de Tramontana, es uno de los lugares emblemáticos de Mallorca desde que el compositor polaco Frédéric Chopin y la escritora francesa George Sand (seudónimo de Amandine Aurore Dupin) pasaron el invierno de 1838-1839 en la celda número 4 de la antigua cartuja, reconvertida entonces en una hospedería.
Los sones de la célebre Polonesa, que Chopin compuso durante su estancia en la isla, se volvieron a escuchar ayer con motivo de la visitante que los Reyes, la princesa Leonor y la infanta Sofía, realizaron a la cartuja. Era la primera vez, al menos públicamente, que las hijas de los Reyes visitaban ese sitio, cita habitual de los turistas que buscan en Mallorca poco más que sol y playa, aunque como recordó el Rey durante el reconvención, en el 2005, durante su primera visitante oficial a Mallorca como Príncipes de Asturias, Leonor iba en el vientre de su mama: Letizia estaba gestante de cuatro meses.
‘La polonesa’ que el músico compuso durante su estancia en la isla sonó en honor a la comunidad auténtico
Para su visitante a Valldemossa el Rey escogió una guayabera quizá porque estos días Mallorca, como tantos otros puntos de España, tiene un clima caribeño. La Reina hizo un guiñó a la isla con una falda, diseño de Pablo Erroz confeccionada con tela de llegos. La princesa Leonor llevó un vestido estilo boho chic de Sfera y Sofía, un maniquí de Zara en color rosa. Los cuatro comenzaron la visitante por el parque de la cartuja, donde, no podía ser de otro modo, agradecieron el relativo frescor que aportan los árboles. Interiormente del edificio posaron en el mirador tras el cual se abre un paisaje rodeado de montañas pero campechano a un valle que acaba en el mar.
El rey Felipe VI, la reina Letizia, la princesa Leonor y la infanta Sofía visitan la Cartuja de Valldemossa como parte de sus recreo
La visitante de los Reyes y sus hijas continuó por el claustro, los corredores y las celdas (que son varias dependencias a las que se accede por una sola puerta) del la edificación que del siglo XV al XIX albergó un monasterio de monjes cartujos. En 1835, la cartuja de Valldemossa, como otras propiedades improductivas de la iglesia católica, pasó a manos del Estado merced a las leyes de desamortización aprobadas por el independiente Juan Álvarez Mendizábal, primer ministro durante la regencia de María Cristina de Borbón, mama de Isabel II. Para evitar el avería de algunos de monasterios y otros edificios expropiados, en 1838 el gobierno autorizó la liquidación a particulares. En su visitante, la comunidad auténtico estuvo acompañada por la presidenta del Govern Balear, el presidente del Parlament y la del Consell de Mallorca, así como por la delegada del Gobierno y el corregidor de Valldemossa.
Letizia estaba gestante de Leonor cuando, en el 2005, los Príncipes visitaron la asiento
Tras recorrer la Cartuja y asistir a un miniconcierto de piano en el anexo palacio del rey Sancho, los Reyes y sus hijas recorrieron algunas de las calles del centro de Valldemossa donde cientos de locales y visitantes se habían posicionado para saludarles. Les faltó degustar la típica coca de papa, fármaco de Valldemossa, pero se llevaron unos cuantos bollos para disfrutarlos en la tranquilidad de Marivent.
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