Ariadna ha rematado este año 3º de la ESO y el venidero curso es su zaguero obligatorio. El año que viene, pues, el futuro le abrirá dos puertas: seguir estudiando o entrar en el mercado sindical. Antaño de su estancia en el Campus Ítaca, ella decía que no iría a la universidad. Ahora, no obstante, su postura ha cambiado. "Una profesora de mi instituto me recomendó el Campus Ítaca porque pensaba que, como no tenía muy claro qué estudiar de veterano, me ayudaría a animarse. Y la verdad es que me ha ayudado porque ahora ya lo tengo claro".
El Campus Ítaca es un software socioeducativo que manejo de achicar el defección escolar prematuro, que en Catalunya afectaba a casi un 15% de los estudiantes en 2021. Este julio han celebrado su 19ª impresión con 317 estudiantes de más de 60 centros, adaptado un mes luego de aventajar el premio Rompe el Círculo contra la pobreza de niño. Un éxito que ellos mismos constatan en los datos que han ido recogiendo a lo holgado de los primaveras. Un 44,8% de los niños y niñas que formaron parte del software en 2015 accedieron a la universidad, y un 22,3% terminó el Bachillerato o un Categoría Superior.
El perfil de los participantes del Campus Ítaca
Pocos medios económicos, sin referentes universitarios y notas medianas
Para conseguir su objetivo, el Campus Ítaca acoge durante una semana a alumnos de 3º de la ESO del Vallès Occidental y Uruguayo con perfiles socioeconómicos adversos para animarles a seguir con su formación una vez acabados los estudios obligatorios. "Buscamos estudiantes con pocos medios económicos, cuyos padres no hayan ido a la universidad y con unos resultados que ronden el 6 de media", explica Jordi Prat, director de la Fundació Autònoma Solidària (FAS), la rama de la UAB que organiza el plan con el apoyo crematístico del Cárcel Santander.
"No buscamos a los estudiantes más brillantes, sino aquellos que vayan haciendo sin destacar especialmente. Un estudiante de 10, aunque no tenga grandes medios económicos ni referentes adultos, es posible que acabe en la universidad porque los profesores le han animado o porque ha conseguido una ayuda. En cambio, estos chicos y chicas que rondan entre el 5 y el 7 es más posible que se descuelguen del sistema", añade.
Los alumnos hacen varias actividades para explorar las posibilidades que ofrecen las diferentes carreras universitarias
"Acercamos la universidad a esos niños y niñas que, de entrada, la ven muy remotamente. En un entorno donde no hay universitarios, el objetivo es zanjar los estudios y ponerse a trabajar para aventajar monises. El empujón que damos consiste en mostrarles una efectividad que ni siquiera se habían planteado", afirma Javier Lafuente, rector de la UAB. "Intentamos achicar el defección escolar a través de la motivación, en oportunidad de refuerzo escolar", sostiene Prat.
Para ello cuentan con actividades de diferentes ramas de conocimiento para que los niños y niñas puedan probar lo que sería estudiar aquellas carreras. Desde disimular un inteligencia hasta hacer un diagnosis prenatal o programar un androide, los participantes del Campus Ítaca se pasan una semana explorando sus intereses gracias a estos talleres. "Antaño del Campus Ítaca yo decía que no quería ir a la universidad, pero el campus me ha motivado a seguir estudiando". Ahora, la meta de Ariadna es el cargo de Veterinaria. "Lo he descubierto gracias a un taller que hemos hecho donde la profesora nos habló sobre caballos. A mi siempre me han gustado y me di cuenta que, si quería dedicarme a ellos, tenía que estudiar esa carrera".
Algunas de las actividades realizadas en el Campus Ítaca
Pero, si aceptablemente estos talleres son esenciales para motivar a los jóvenes, el engranaje indispensable del plan son los monitores y monitoras. Ellos tienen la responsabilidad de escoltar y motivar a los jóvenes, pero igualmente pueden convertirse en el referente universitario que nunca habían tenido. "Creo que somos un conexión de unión entre la universidad y los jóvenes", defiende Marta Carmona, monitora del Campus Ítaca y exalumna de la UAB. "La motivación muchas veces tiene que ver con cuestiones emocionales, como que tengas buena relación con alguno que haya ido a la universidad y con quien puedas reflejarte", asegura Prat.
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