Christian Solli Nyborg (Enebakk, Noruega, 1972) contesta al pie de la pagaré al perfil de los emprendedores clásicos. Extrovertido, creativo, muy inquieto, suficiente workaholic y con la pasión en la distancia corta que transmiten aquellos que viven por y para sus proyectos, Nyborg se desvive ahora por sus dos criaturas –el comparador de telecomunicaciones Ysi y la empresa de fundas para móvil Phonecases3D– desde Escandinavia. Acaba de mudarse temporalmente allí por motivos familiares con su mujer, Ana, y los pequeños Laia y Erik.
Nyborg afirma que no necesita aventajar más efectivo luego de acumular su pequeña fortuna como uno de los cofundadores de MásMóvil, de la que salió en el 2014. “Hicimos historia mundial, fuimos el primer unicornio gachupin, nos llamaban locos, guiris chiflados”, relata, aún emocionado. El cirujano de telefonía posible empezó de cero en un sector dominado por un oligopolio, derribó barreras, evitó la bancarrota, se hizo un hueco y triunfó. Nyborg se desvinculó de la firma, pero conserva un gran cariño alrededor de ella y muchos aprendizajes.
“España tiene mucha tecnología disruptiva, pero al emprendedor le mata la burocracia”
“Emprender es duro, comíamos pasta cuatro días por semana, te vuelves un maniático del trabajo y, en un momento poliedro, tuvimos que echar a un tercio de la plantilla”, añade. Una de las afectadas, a la que luego volvió a contratar, fue una chica con la que empezaría a salir más tarde y hoy es su mujer. En esos abriles modeló a fuego sus principios de trámite: la pasión; la exigencia, que lleva a enfocarse siempre a los resultados; y la transparencia, imprescindible para que el trabajo en equipo funcione con reglas claras, admitiendo errores que llegan inevitablemente cuando se toma la iniciativa y se hacen cosas.
Tras el éxito de MásMóvil, Nyborg creó una empresa para proveer que las compañías noruegas ficharan a ingenieros españoles. Pero cuando el precio del petróleo se desplomó de más de 100 a 25 dólares el barril, la demanda de trabajadores se hundió, y tuvo que cerrar. En el 2016, volvió a la carga con dos empresas relacionadas con las telecos. La primera, Ysi, es la que ha cogido anciano tracción. Se tráfico de un comparador de servicios de telefonía e internet en el que ya ha invertido tres millones anejo con otros socios. “Harán equivocación entre 10 y 20 millones más y seguro que llegarán porque este negocio es muy escalable, pero está claro que hay un peligro y puede ir mal”, admite sin evasivas. Cuenta con 14 personas en plantilla, pero el que más trabaja es el cálculo... La empresa pregunta a cada cliente sus deposición y rebusca la proposición que más se ajusta a ellas, hace la recomendación y gestiona la portabilidad. Igualmente le avisa frente a futuros cambios del mercado. Ysi es una relato en el sector.
Christian Solli Nyborg, caricaturizado por Gusi Bejer
En paralelo, su fundador participa como mentor o inversor en 17 empresas y cuida de Phonecases3D, su segunda firma propia, que personaliza fundas de móvil para 50 clubs deportivos y un montón de empresas y oenegés. Con la experiencia de quien lleva cerca de vigésimo abriles en el mundo del plan en España y, al mismo tiempo, conoce perfectamente el ecosistema de los países nórdicos y de otras latitudes, Nyborg reparte alabanzas y críticas a partes iguales. “España ha mejorado mucho, hay tecnología disruptiva y goza de una gran capacidad de entretenimiento de talento: todo el mundo que quiere emprender tiene ganas de venir aquí”, arranca con la de cal. La de arena llega luego: “Lo que mata a los emprendedores es la barrera de la burocracia, que lleva a consumir mucho tiempo, un perfectamente escaso para quien empieza un negocio”, concluye.
¿No echa de menos MásMóvil? “No me da pena no estar ahí ahora porque yo soy un emprendedor; no estoy a capricho con cientos de empleados, ¡prefiero crear y ser más expedito!”, asegura. Nyborg, fan incondicional del Barça que sueña en su reconstrucción tras siete abriles de fracasos europeos, sigue siendo noruego, lo que implica que es muy internacional, capaz de adaptarse al entorno en el que se encuentra en cada momento. Con su suegro de Olot se maneja en catalán y quizás deje de su próxima aventura empresarial, que debe de tener en cartera, para cuando se instale en Barcelona en el 2024.
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