Condenan a otros seis años de cárcel a la premio Nobel Aung San Suu Kyi

Un tribunal marcial birmano condenó este lunes a la depuesta líder y premio nobel de la Paz Aung San Suu Kyi a otros seis abriles de mazmorra por casos de corrupción que se le atribuyen, según fuentes cercanas al proceso legislativo.

Suu Kyi recibió tres abriles de condena al ser declarada culpable de pasarse de su posición para arrendar unas tierras por debajo del precio de mercado y otros tres por construir una vivienda con donaciones que debían ser destinadas a obras caritativas en una fundación que ella presidía, detalló el medio regional Myanmar Now.

La líder depuesta, de 77 abriles, fue juzgada a puerta cerrada por un tribunal controlado por los militares golpistas en la haber Naipyidó.

La pena de seis abriles se suma a los merienda abriles de prisión a los que ya había sido condenada Suu Kyi, que permanece bajo arresto desde la mañana del 1 de febrero de 2021, cuando el común Min Aung Hlain se hizo con el poder por un chiste de Estado marcial.

La líder derrocada recibió en abril una pena de cinco abriles de prisión por aceptar sobornos por valía de 600.000 dólares y 11,4 kilos de oro de manos del exgobernador de Rangún Phyo Min Thein, quien testificó en octubre contra la líder electa.

En diciembre Suu Kyi fue condenada a cuatro abriles, rebajados a dos por un indulto parcial de la corporación marcial, por vulnerar leyes contra la pandemia e incitación contra la autoridades, mientras que en enero fue condenada a cuatro abriles por saltarse las medias contra la propagación de la covid-19 y por la importación ilegal de dispositivos de telecomunicaciones.

La exconsejera de Estado encima es juzgada por supuestamente vulnerar la ley de secretos oficiales, penada con un mayor de 14 abriles de prisión, y es acusada frente a la imparcialidad por el delito de fraude electoral durante los comicios de noviembre de 2020.

Los abogados de Suu Kyi, a los que la corporación marcial ha prohibido dialogar con los medios de comunicación, han calificado como una fabricación todas las acusaciones presentadas en su contra.

El chiste de Estado encabezado por el común Min Aung Hlain ha sumido a Birmania en una profunda crisis política, social y económica, y ha despejado una hélice de violencia con nuevas milicias civiles que han exacerbado la conflicto de guerrillas que vive el país desde hace décadas.

Al menos 2.189 personas han muerto a raíz de la enorme represión ejercida por policías y soldados, que han llegado a disparar a matar contra manifestantes pacíficos y desarmados, según los datos recabados por la ONG birmana Asociación para la Auxilio de Presos Políticos.

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