El Barcelona, un equipo aún por hacer

El Barcelona compró cromos, de los mejores de la colección, de los más caros del mercado –hasta el punto de que no pudo inscribirlos a todos: le faltó Koundé en la primera marcha– y ahora tiene que construir un equipo. Tiene mimbres pues se ha reforzado en todas las líneas y aún retraso más incorporaciones. Siempre fue el Barça un club donde los técnicos dejaron su impronta antaño de conseguir edificar grandes títulos. La pelota está en el tejado de Xavi Hernández, al que se le ha proporcionado este verano casi todo lo que pidió. Tiene trabajo el técnico de Terrassa luego de retornar a acorcharse contra el Chispa Vallecano, aunque parece que quiera tener esas miradas sobre él. “Les dije a los jugadores que la presión es para mí”, pidió Xavi, que hasta la data solo ha podido superar un poco más de la centro de los partidos que ha dirigido al Barcelona (20 de 38, con 10 tablas).

En el rebautizado Spotify Camp Nou se vieron algunos de los problemas del Barça que se quedó en blanco la temporada pasada. Sobre todo en cuanto a las prisas a la hora de atacar. Mientras la defensa rival va creciéndose a medida que protege su meta, el paso de los minutos nubla a los blaugrana.

Más caudal ofensivo

El técnico debe intervenir y activar a los medios para no acatar solo del conveniencia en el gol

No es casualidad que el del sábado fuese el tercer partido oficial seguido que el Barcelona se queda sin marcar. Ya estuvo seco contra el Getafe y el Villarreal en los dos últimos partidos de la Federación 21-22 y se repitió frente a Dimitrievski.

La presencia de Robert Lewandowski como relato, de Raphinha en el extremo (inicialmente el derecho) y de Pedri, que se perdió las últimas ocho jornadas, en la sala de máquinas no dio la clarividencia, la acierto y el conveniencia que se esperaba en el ámbito, en el regate o en el extremo pase.

El cero pesa mucho

El del Chispa fuese el tercer partido oficial seguido que los blaugrana se quedan sin marcar. Ya le pasó en los dos últimos duelos de la Federación 21-22

Todos los partidos no serán ni pueden ser como el Gamper contra el Pumas, cuando el Barcelona se puso 4-0 antaño de los primeros vigésimo minutos. Es poco que hay que dirigir igualmente. Esas ganas de encantar y hundir antaño de aparecer a superar en casa.

En el fondo, el caudal ofensivo (21 disparos) no es deficiente pero sorprende ver que en un equipo de Xavi a los interiores –era su posición– les cueste ser trascendentales e incluso intervenir más en el charnela. Poco de infracción tuvo la presión del Chispa, que obligó muchas veces a Eric Garcia a brincar directamente con la delantera. “Nos ha costado encontrar el 3 contra 2 por adentro”, constató el técnico.

El deseado

No es extraño que el monitor suspire por Bernardo Silva, futbolista que ve como pocos el fútbol en espacios reducidos

No es extraño que el monitor suspire por el aterrizaje de Bernardo Silva, futbolista del Manchester City que ve como pocos el fútbol en espacios reducidos. Por contra, Xavi aún no ha transmitido la titularidad (ni en pretemporada ni en la primera marcha) a Frenkie de Jong, diestro en conducciones con balón para romper líneas desde a espaldas, mientras confía sí o sí en Gavi, de 18 primaveras, y un hacienda en la presión constante tras pérdida que puede provocar el error contrario y un robo en zonas peligrosas. Por si fuera poco, en San Sebastián tendrá que improvisar sin Busquets, alcoba indiscutible para el de Terrassa.

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Lewandowski se lamenta en el suelo 

César Rangel / Propias

La dilema de Araújo para brincar de adyacente derecho dejó cojo al Barcelona para progresar por esa zona. El uruguayo es un portento físico pero no tiene interiorizados los mecanismos del carril del dos. No es lo mismo una alternativa de invariabilidad en un partido de tú a tú frente al Madrid con Vinícius en la pandilla que un día para dominar y habitar en campo contrario.

Equivocación  un diestro

La dilema de Araújo para brincar de adyacente derecho dejó cojo al Barcelona para progresar por esa zona

La parte positiva fue recuperar a un Ter Stegen que el curso pasado tuvo mucho tiempo la lupa sobre su rendimiento. El teutón ha descansado este verano y ha regresado en modo salvapuntos. Pero ya se sabe que si el cancerbero es el mejor del Barcelona es que hay mucho trabajo por hacer. Tiempo hay de sobra.

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