Hoy sería una iniciativa políticamente muy inapropiada, pero a principios del siglo XX nadie se escandalizó. Hablamos del edificio modernista del número 246 de la calle Diputació, promovido por una empresa textil del momento y que está presidido por una metáfora esculpida en la exterior sobre ese sector industrial, en el que pueden observarse a unos niños de corta etapa realizando duros trabajos.
Al edificio se le conoce como Casa Berenguer o Casa Clapés. Todo se remonta al patrón Josep Berenguer, que fundó un pequeño imperio con tres colonias textiles. Al sucumbir su heredero sin descendencia, la propiedad de la industria pasó a tres de los sobrinos del fundador, que, en 1905, decidieron cambiar el nombre de la empresa por Sobrinos de Berenguer. Fue uno de ellos, Casimir Clapés, quien encargó el edificio a los hermanos Bonaventura y Joaquim Bassegoda.
Principios decorativos
El edificio modernista tiene varias escenas esculpidas en su exterior
Se prostitución de un inmueble de planta desaparecido y cuatro pisos, de estilo modernista y con una exterior rica en motivos decorativos. Destaca una tribuna de dos pisos en el centro. Y sobre ella, haciendo asimismo funciones de ventanal del tercer tierra, el pájaro artístico principal, una decorado en cuyo centro se halla una mujer manejando un telar. A los dos lados, tres niños cargando pesados fardos y lo que parece ser uno de los rodillos del telar. Aunque era habitual esculpir figuras infantiles en este tipo de instrumentos, asimismo lo era entonces que se iniciaran muy jóvenes en el mundo profesional en nuestro país. Una praxis de explotación profesional de niño entonces muy extendida y aceptada.
El edificio está coronado por otra figura femenina internamente de una hornacina que sostiene un huso, una aposento sobre la que se colocaban los carretes o bovinas donde se enrollaba el hilo. Es el símbolo de la industria textil. En 1990, la finca fue sometida a una meticulosa restauración.
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