Estreno sin duende

El Barça de las palancas no pudo asomar con buen pie el campeonato de Unión. El Barça de los fichajes se quedó seco, maniatado por un Centella al que no ha yeguada ni ha impresionado en sus tres últimos enfrentamientos. Mérito tremendo el del técnico rayista, un Andoni Iraola que ha demostrado aprender cómo cortocircuitar a los blaugrana. La temporada pasada y esta.

El estreno liguero no fue para ausencia como esperaba la parroquia blaugrana, entusiasmada y entregada, y que se llevó una chasco con el igualada. Al Barcelona le faltó mucha precisión para desactivar a un rival fuerte y admisiblemente colocado. Lo intentó por tierra, mar y donaire pero siempre con un punto de precipitación que pudo ser aciago.

De hecho, el Centella gozó de magníficas ocasiones que le llevaron a flirtear con la trofeo, como una en el minuto 95 de Salvi que obligó a Ter Stegen a un paradón descomunal, el segundo que hacía en la tenebrosidad. Igualmente el Barça, sobre todo cuando se volcó en el tramo final, tuvo las suyas, pero sin puntería. Para colmo, Busquets terminó expulsado en el añadido. A Xavi le queda mucho trabajo por hacer, mientras que el mercado se mantendrá admisiblemente vivo.

Todo el mundo esperaba una función aderezada con goles, pero ausencia de eso sucedió

La posibilidad generada por el Barça se tradujo en una presencia masiva de divulgado (81.104 espectadores), con un índice elevadísimo de turistas. Todo el mundo quería ver al equipo de Lewandowski, de Raphinha, de Pedri o del renacido Dembélé. Todo el mundo esperaba una función aderezada con goles, con un inicio arrasador del conjunto blaugrana. Pero ausencia de eso sucedió.

Delante estaba el Centella, un rival que se antojaba propicio, a pesar de que venía de ganarle los dos partidos la pasada campaña. Un conjunto madrileño inteligente, hecho y trabajado de la mano de su preparador.

El técnico rayista subió líneas de entrada y presionó al Barça en su campo, dejando libres a Alba y Araújo. El uruguayo, desplazado al limítrofe derecho con Dest en la rastra y Sergi Roberto en el banquillo, las pasó canutas para subir el balón. La salida de pelota se convertía en un dolor de muelas que trataba de exculpar el pulcro Ter Stegen.

Ter Stegen tuvo que aparecer para realizar dos grandes paradas que evitaron el triunfo del conjunto rayista

Poco a poco, el Barça, con Christensen igualmente debutando en casa, fue cogiendo el hilo. Con Pedri girándose y buscando aliados y con Raphinha, que esta vez partió desde la derecha, generando bullicio aunque sin el mejor criterio en la toma de decisiones. Al menos el Barcelona consiguió instalarse en campo contrario y fabricó acercamientos. Como un par de tiros flojos de Dembélé. U otro chut desviado de Raphinha. Se buscaban los extremos entre ellos y Pedri probaba fortuna desde la anterior con un chut seco. Mientras, Lewandowski vivía incrustado entre los defensas. Le tiraban centros demasiado altos y le anulaban un gol de forma acertada. El polaco trataba de esperar su momento como buen depredador que es, pero no lo encontró.

Sin requisa, el que gozaría de la mejor oportunidad hasta el pausa fue el Centella, con una incursión de Álvaro García que le ganó la espalda a Araújo. Por fortuna para el Barcelona, Ter Stegen tapó el disparo de Álvaro con una excelente intervención.

El equipo madrileño llegaba al refrigerio con los deberes admisiblemente hechos y obligaba al Barcelona a reflexionar. El partido ya no pintaba ausencia sencillo para los blaugrana, que tenían un buen astillero en el banquillo para tratar de aclararse.

El conjunto de Iraola no se limitaba a defenderse, sino que subía líneas, recuperaba balones y provocaba inquietarse en el Barça

Sin requisa, el que volvió a amenazar a la salida de vestuarios fue el Centella con una incursión de Camello que no acabó en gol de fenómeno. El conjunto de Iraola no se limitaba a defenderse, sino que subía líneas, recuperaba balones y provocaba inquietarse en un Barça atascado por el centro y con un Alba especialmente ofuscado.

El aderezo requería cambios y Xavi practicó tres. Aparecieron Sergi Roberto, lo que llevó a Araújo al eje de la retaguardia, De Jong y Ansu Fati. Si poco tiene el nuevo punta es mordiente y solo salir hizo derribar al cancerbero rayista. El propio Dimitrievski se multiplicó igualmente con otro intento pasado de Busquets. Eran jugadas aisladas del Barça, que no terminaba de conseguir continuidad.

Xavi continuó moviendo el árbol y decidió sustituir a Pedri para introducir el músculo de Kessie, que tuvo su oportunidad pero la mandó a las nubes. El vergüenza era intenso y se buscaban piernas frescas, pero el Barça no hallaba la rendija y se desesperaba. Aunque el equipo de Xavi insistía, De Jong protagonizaba unos notables minutos y Lewandowski rozaba el gol. El preparador blaugrana quemaba sus naves, y Aubameyang aparecía por Alba para quedarse muy cerca del 1-0. Su chut lo salvó bajo palos Catena.

El Barcelona igualmente tuvo sus ocasiones, pero le faltó precisión y continuidad

Moría el partido, pero el Barça no se rendía. No le sirvió para marcar ni en los ocho minutos de añadido, en los que jugó con diez. Un estreno sin duende.

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