La cambio de la actividad económica en China decepciona. Los datos revelados este lunes por la oficina estadística oficial, desde la producción industrial a las ventas minoristas, han registrado crecimientos menores a los esperados por la política de covid cero de Pekín, certificando una ralentización y empujando a una reducción de los tipos de interés.
La producción industrial creció el 3,8% en julio, último al 3,9% de junio y al 4,6% que esperaban los analistas. Las ventas minoristas avanzaron un 2,7%, remotamente del 5% esperado y el 3,1% previo, remolcado por la caída del turismo. Por su parte, la inversión en activos fijos crece el 5,7%, cinco décimas por debajo de lo previsto. Y según una investigación de Bloomberg, la demanda de productos para Navidad se ha estancado sobre el año pasado.
Desde la oficina estadística china atribuyen la apatía a los brotes de covid y las olas de calor en el sur, con sequías que amenazan los cultivos. La climatología asimismo afecta a la industria. En la provincia de Sichuan, centro de producción de metales, el 80% de la electricidad se genera con presas, obligando a establecer cortes de suministro por la último producción.
"Los datos de julio sugieren que la recuperación posterior al confinamiento perdió fuerza conforme el impulso de la reapertura se desvaneció y los boicots hipotecarios desencadenaron un estropicio renovado en el sector inmobiliario", coincidió Julian Evans-Pritchard, economista sénior de China en Caudal Economics.
Esto posterior hace remisión a la crisis en el mercado inmobiliario, con una suspensión en los pagos por parte de los clientes delante la incertidumbre del avance de las promociones. Según cifras publicadas este lunes, la inversión inmobiliaria se contrajo el 12,3%, viejo caída del año, mientras que la caída en nuevas ventas llegó al 29%.
Así, China está luchando para sacudirse el coscorrón al crecimiento del posterior trimestre -cuando casi nada avanzó cuatro décimas-, el conveniente a las estrictas restricciones por la covid, lo que llevó a algunos economistas a deducir sus proyecciones. Para espolear la actividad el cárcel central chino ha anunciado la segunda reducción de los tipos de interés en el 2022 (del 2,85% al 2,75% en la tasa de los préstamos a un año y del 2,10% al 2% las operaciones a corto plazo) y más facilidades en el crédito, con una inyección en el sistema bancario de unos 58.000 millones de euros.
Edificios en construcción en Pekín, este julio
Los economistas recelan de que sea suficiente. "Hexaedro que el crecimiento del crédito ha demostrado ser menos sensible a la laxitud de las políticas que en el pasado, esto probablemente no sea suficiente para evitar una viejo afición económica”, se ha alertado desde Caudal Economics. "Las empresas y los consumidores son cautelosos a la hora de endeudarse más", valora Wang Jung, director de China Chief Economist Forum.
Los riesgos aún siguen ahí, ya que muchas ciudades chinas, incluidos centros de fabricación y centros turísticos populares, impusieron medidas de cerco en julio posteriormente de que se encontraron nuevos brotes de la cambio ómicron, más transmisible. En la ciudad de Yiwu, proveedora secreto a nivel entero de productos baratos, se han impuesto confinamientos desde el pasado 11 de agosto.
Las dificultades hacen cada vez más difícil el objetivo de crecimiento del 5,5% para el año.
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