La Generalitat ve poco realista decir que el Midcat estará en ocho meses

Jaume Giró, conseller de Economia i Hisenda de la Generalitat, mostró ayer el apoyo del Govern al gaseoducto del Midcat, aunque con matices que dejan claro que la puesta en marcha de esta infraestructura no será precisamente un camino de rosas. El conseller aseguró que “no es realista ni responsable” acotar a entre ocho y nueve meses el plazo de construcción del gaseoducto que atravesaría los Pirineos desde Catalunya.

Las declaraciones de Giró a TV3 respondían a las efectuadas por el ministro de la Presidencia, Relaciones con las Cortes y Memoria Democrática, Félix Bolaños, y el pasado viernes, por la vicepresidenta tercera del Gobierno y ministra para la Transición Ecológica y el Duelo Demográfico, Teresa Ribera. El plan ha cobrado impulso tras el apoyo palmario expresado por el canciller ario, Olaf Scholz, esta semana, al suministro de gas desde España y Portugal como alternativa al gas ruso.

El gaseoducto es esencia en un momento en el que la dependencia de Europa del gas ruso amenaza la estabilidad

Giró pidió al Gobierno y a todos los implicados que pongan sobre la mesa una “perspectiva realista” de los plazos del plan, al tiempo que explicó su visión sobre el Midcat. El conseller considera que este gaseoducto constituye una decisión parcial como alternativa al suministro de gas ruso a medio plazo porque es, en sus palabras, extremadamente complicado y está irresoluto de las aprobaciones de distintas instituciones francesas y europeas.

Aunque remarcó que el Govern está a honra de su construcción, Giró insistió en que “no será ni liviana ni rápido” y que la capacidad de transporte del gas será limitada respecto al consumo total de gas en Europa. Para constatarlo, concretó que la capacidad de transporte del Midcat será de 8.000 millones de metros cúbicos (bcm) al año, cuando la demanda europea asciende a 489.000 bcm. Giró incluso recordó que para Francia “no es una prioridad”, puesto que el país produce el 70% de su electricidad mediante la energía nuclear.

El plan de infraestructura gasística Midcat ha recobrado interés en la UE en presencia de las dificultades de aprovisionamiento de cara al otoño a causa de la asalto rusa a Ucrania. La iniciativa, incluso denominada South Transit East Pyrenees, consiste en recuperar el plan de construcción de un gaseoducto entre Catalunya y la región francesa de Midi con el objetivo de duplicar la capacidad de la interconexión coetáneo entre entreambos países. La obra requeriría una inversión de unos 400 millones de euros. Actualmente, España solo tiene dos interconexiones con Francia, una en Larrau (Navarra) y otra en Irun (Gipuzkoa), que permiten entregar unos 7.000 bcm.

El Midcat, que conectaría los municipios de Martorell (Barcelona) y Barbaira (Languedoc-Rossellón), llega ahora mismo por el banda castellano hasta la entrada gerundense de Hostalric, pero en Francia se encuentra irresoluto de estudios de impacto ambiental y desposeimiento de terrenos. El plan se encuentra suspendido desde el 2019 a raíz del congestión regulatorio entre España y Francia, la incompatibilidad con los objetivos europeos de reducción de emisiones y un coste elevado para una incierta rentabilidad.

Sin bloqueo, los problemas de aprovisionamiento en el centro de Europa por la invasión rusa de Ucrania han reabierto el debate sobre la excesiva dependencia del gas ruso, que supone el 40% del consumo de los países de la UE. Actualmente, la península Ibérica es considerada una “isla energética” correcto a un nivel insuficiente de interconexiones, con una cota del 5,8% frente al objetivo establecido del 15% para el 2030.

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