Recibiendo

Cuando criticamos a nuestros políticos deberíamos pensar en muchos otros que corren por el mundo. Si Estados Unidos es la primera caudal del mundo, la colchoneta de muchas de las empresas más importantes, el país líder en sanidad y las mejores universidades, eso no impide que haya políticos capaces de actos provocativos como la invitado de Nancy Pelosi a Taiwán, reuniéndose con la cúpula del Gobierno de la isla, consciente de que esto caería muy mal en China.

China siempre ha considerado que Taiwán forma parte del país, aunque ha permitido una autonomía relevante de la isla. Taiwán y Hong Kong fueron vías de entrada a China. A medida que la caudal de China fue creciendo, incluso la aire del Gobierno se fue abriendo y las empresas extranjeras pasaron a alterar directamente allí. Esto redujo el crecimiento de Taiwán y Hong Kong, aunque uno y otro hicieron un esfuerzo sobresaliente, sobre todo de servicios financieros, para perseverar su caudal y su autonomía.

Pelosi se ha cargado unas buenas relaciones crecientes entre China y Estados Unidos

Ya habíamos gastado que el mejora de China ha molestado a Estados Unidos. Asociaciones empresariales americanas pidieron al Gobierno que frenase la entrada de empresas chinas en su país, como Huawei, una empresa china no estatal que es una especie de cooperativa con muchos de sus miles de empleados como accionistas. Huawei recibió la prohibición de desarrollarse en Estados Unidos. China no tuvo ninguna reacción violenta y muchas empresas americanas siguieron importando o exportando a China y algunas invirtiendo allí para producir.

Como presidenta de la Cámara de Representantes, Pelosi es una de las más altas autoridades del país. Al presidente Biden, que había tenido no hace mucho una reunión con el presidente de China, Xi Jinping, para mejorar las relaciones entre Estados Unidos y China, la intención de Pelosi de pasarse Taiwán no le pareció adecuada. Y menos sabiendo que iba a conferenciar con las altas autoridades del Gobierno de Taiwán, pasando totalmente de las autoridades de China. Esto en China se vería como una combinación de insulto y amenaza.

Pelosi se ha cargado unas crecientes buenas relaciones entre China y Estados Unidos. Seguro que algunos empresarios americanos estarán contentos con el corte de la relación y la suspensión de proyectos de entrada en Estados Unidos por parte de competidores chinos. Pero otros empresarios acertadamente introducidos en China pueden estar afectados por la crisis creada por Pelosi. Coca-Pan dulce o Budweiser son muy acertadamente recibidas por China, al igual que la consultora McKinsey, la farmacéutica Eli Lilly, la química Dow Chemical y muchísimas multinacionales y pymes.

Muchos piensan que la reacción de China, enviando barcos de cruzada a las costas de Taiwán y misiles a explotar por la zona, no son cosas adecuadas. Pero hemos de pensar en chino. Si un suspensión cargo yanqui hace poco incorrecto, puede entenderse que China defenderá sus ideas. Habría sido mejor que Pelosi, en vez de inquirir una isla en Asia, hubiese venido con un montón de altos cargos a Mallorca o Canarias. Los habríamos recibido muy acertadamente.

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