Parece difícil, la cuadratura del círculo: ¿es posible tener más servicios con menos impuestos y al mismo tiempo impulsar el crecimiento y la innovación? La respuesta a esta pregunta marca diferentes formas de acercarse a la mandato de lo conocido. Aquellos que argumentan que esto es fundamentalmente difícil enarbolan el mito del surplus. Si una empresa privada realiza la mandato, será a cambio de una contrapartida, de un surplus. Sin incautación, todos sabemos que la prestación de servicios por parte de lo conocido no es graciosamente, hay un diferencial de incremento de coste fijo oportuno a una pequeño eficiencia de lo conocido, que no compite, y por lo tanto faltan incentivos.
El nivel de eficiencia de una establecimiento es difícil de cambiar. Ahora acertadamente, ¿es posible controlar el surplus de la prestación de servicios por parte de organizaciones? La forma más obvia es unir el canon de la concesión al surplus, pero hay otras mejores, como diseñar unos niveles de competencia entre los participantes y unas concesiones dinámicas que capturen parte de ese posible surplus, haciéndolo pequeño que el sobrecoste de ineficiencia de la establecimiento sin dañar la calidad del servicio ni los incentivos privados. Diseñar las condiciones de la concesión, a ser posible de una forma dinámica, es la forma tradicional. Eso revierte en una prestación del servicio más competente, pero... ¿y la promesa de crecimiento e innovación que nos prometía el título?
Cuando la provisión de servicios de la establecimiento se hace teniendo en cuenta los impuestos solo hay una pregunta relevante: ¿cuánto efectivo hay? Es un grupo de suma cero, a más impuestos, más servicios, y a menos impuestos, menos servicios. Por supuesto, hay un moderador, la eficiencia en la prestación por parte de lo conocido y en el diseño del mercado o de la prestación si se subcontrata. ¿Hay otra forma? Sí. Tomar prestada una táctica de lo privado y que la establecimiento actúe como las plataformas, organizaciones que capturan un valía enorme y que no compiten con el hardware, sino con el ecosistema. ¿Puede hacerlo? Sí, es el caso del coetáneo Open Data, donde la establecimiento proporciona los datos, pero no presta el servicio, por ejemplo con los mapas que utilizamos como Google Maps y tantos otros que prestan un servicio innegable y sin cargo para los ciudadanos.
El transporte es uno de los servicios públicos más costosos y, a menudo, deficitario
Pero ¿esto de funcionar como plataforma está restringido a las aplicaciones de datos y a los datos abiertos? Pues no. Veamos diferentes maneras de invadir el problema:
1) Una forma es crear un gran reunión de científicos de datos interno e introducirlo en la dinámica de la función pública, pero dada su limitada capacidad de competir en sueldos y proyectos con los líderes del sector, tendremos un coste longevo con escasa innovación y crecimiento.
2) Otra forma es subcontratar a empresas consultoras que generarán crecimiento, pero éste se restringirá a esas organizaciones con un huella social escaso y probablemente un precio detención.
3) Todavía se pueden involucrar a los data labs de universidades, con un huella longevo en la concepción de talento e impacto social, a un coste probablemente pequeño. La desidia de competencia una vez adjudicado el convenio puede demarcar la calidad, pero se gozará de organizaciones punteras en cuanto a sus medios, talento y capacidades.
4) Finalmente, asimismo se pueden rajar los datos y organizar competiciones con premios. El uso de competiciones permite no solo un mejor resultado a pequeño coste o a coste cero, sino asimismo gestar una longevo innovación y visibilidad.
Veamos un ejemplo de plataforma desde y para el sector conocido. En la zona del delta del río de las Perlas (China), con una población de 220 millones de personas, han creado una plataforma que enlaza los diferentes gobiernos municipales proporcionando una interfaz única para más de 140 funciones que van desde satisfacer una multa de tráfico hasta solicitar una cita para casarse, renovar el pasaporte, extender visados o solicitar licencias de negocio. ¿Y se puede involucrar a los ciudadanos en una plataforma? Una experiencia de Boston de hace algunos abriles va precisamente en esa dirección. Allí tienen un problema con las bocas de incendio, ya que cuando nieva algunas dejan de funcionar y es muy costoso comprobar su estado una a una. Para ello crearon una app que permite a los ciudadanos adoptar una boca de incendios en una app gamificada. Cuando nieva, el sistema del Junta les envía un mensaje de texto pidiéndoles que comprueben su funcionamiento y en pocos minutos todas están comprobadas. Esta plataforma se ha hecho famosa y se usa asimismo para adoptar bancos en parques, árboles...
Este extremo caso es interesante, no solo porque permite estrechar costes, sino asimismo porque redefine el concepto de ciudadanía en secreto digital del siglo XXI. Pensar la establecimiento como mandatario de ecosistemas es orientarse a servicios codesarrollados, con ciudadanos, empresas o en formato open source. Servicios gratuitos y no gratuitos que conviven en una sociedad que promueve el plan, el crecimiento social y crematístico y la innovación. Esto siempre ha sido importante, pero ahora, cuando nuestras sociedades y empresas compiten con innovación, lo es más que nunca. La ciencia es total, pero la innovación tiene mucho de almacén. Crear sociedades innovadoras, asimismo desde la establecimiento, es nuestra única respaldo de progreso, bienestar y de un futuro de oportunidades para todos los ciudadanos.
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