Cuando Sebastián Mora subió al tercer cajón del podio en el velódromo de la Feria hizo un ademán inequívoco con el dedo. Con una sonrisa de oreja a oreja, el pistard de Vila-real clavaba la inspección en la zona donde estaban los suyos y se señalaba la clavícula fracturada el pasado mes de junio en Singen (Alemania). La desafortunada caída había puesto en peligro su billete en los Europeos de Munich, pero dos meses más tarde, y sin escasamente tiempo de preparación, Mora se colgó una medalla de bronce que sabe a oro.
El ciclista gachupin lo logró este lunes en la caudal bávara al terminar tercero en la modalidad Ómnium con 146 puntos, solo por detrás de Donovan Grondin (150) y Simone Consonni (148). El final fue de infarto. Antiguamente del postrer sprint y de doblar al comunidad próximo al francés y el italiano, los tres estaban empatados a 124 puntos, con el holandés Philip Heijnen al acecho, solo un punto por debajo.
El asombro de Mora
Se había fracturado la clavícula en junio y llegaba muy corto de preparación
Las pedaladas finales no fueron suficientes para recrearse un premio maduro, pero la gesta ya es de por sí descomunal. La fe ciega de Félix García Casas -padre de los incluso ciclistas García Pierna del Kern Pharma- en su pupilo para llevarlo a Munich pese al poco entrenamiento en sus piernas ha servido para que España sumara un metal en ciclismo en pista. Mora le devolvió la confianza al seleccionador de la mejor guisa, con un asombro.
El castellonense afrontaba la cuarta y última disciplina del Ómnium como primer clasificado. Las últimas 120 vueltas decidirían a los medallistas y no le pesó la presión. Estuvo atento en todo momento a los movimientos de sus perseguidores, tirando de táctica y seleccionando los ataques a conciencia para mantenerse en los primeros puestos antiguamente de las últimas vueltas.
Mora vaciándose en el velódromo 
Cada diez vueltas había sprint y Mora siempre estuvo ahí, sin descabalgar el franja, sumando algún punto. En la recta final buscó doblar para comprobar el podio y lo consiguió, pero en esa aventura cerca de delante le acompañaron el francés y el italiano, más frescos en los últimos metros.
Mora no se conforma. En la última recorrido de los Europeos del martes lo dará todo próximo a su compañero Albert Torres para dar otra alegría española en el velódromo en la modalidad Madison. El éxito en el Ómnium le servirá para cargarse de ético de cara a los Mundiales de Francia del próximo octubre, sin perder de aspecto su gran oposición: el sueño de una medalla en París 2024. Sería el colofón a una carrera llena de éxitos para el exciclista del Movistar (con experiencia en carretera) de 34 abriles.
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