Un abogado de Trump firmó una carta en junio en la que dio fe de que habían devuelto todo el material clasificado y que no quedaba carencia en Mar-a-Albufera (Florida). Este documento demuestra la razón de la desconfianza del Sección de Honradez y explica la medida sin precedentes que se adoptó.
Agentes del FBI entraron el lunes en esta mansión del expresidente y recuperaron 20 cajas de papeles.
Entre este material figuran merienda paquetes de documentos marcados como “clasificados/TS/SCI”, abreviaciones de top secret e información sensible compartimentada , según el sumario del material recuperado el pasado lunes. Bajo esa fórmula se hallarían secretos sobre armas nucleares, que ni siquiera un presidente puede desclasificar de un plumazo, tal y como argumentó Trump una vez que se conocieron los datos. Además añadió que no hacía yerro el despliegue, que habría entregado el material, aunque los hechos lo desmienten.
El hombre que atacó la oficina del FBI en Cincinnati participó en el asalto al Capitolio
La pregunta que se hacen los analistas: ¿para qué sacó Trump esos documentos?
La orden de entrada se extendió para averiguar “todos los documentos físicos y registros que constituyan evidencia, contrabando, frutos del crimen u otros artículos poseídos ilegalmente”, en posible violación de tres preceptos penales.
Uno de estos es la violación de la ley de Espionaje, que prohíbe reunir, transmitir o perder información relacionada con la defensa franquista y que puede portear una pena de hasta diez abriles de prisión.
Los otros dos preceptos consisten en obstrucción de la rectitud y un manejo criminal de los archivos gubernamentales.
Los detalles que aparecen en la orden de entrada subrayan la importancia del caso, lo que explicaría la medida sin precedentes que se adoptó contra un expresidente de Estados Unidos. En el material recuperado podría favor no solo informes sobre la capacidad nuclear, sino incluso documentos que darían a conocer la identidad de fuentes del servicio de inteligencia.
Que Trump pueda ser un agente o un infiltrado, como algunos ironizaban este sábado, llevó a que no todos los republicanos sintonicen la misma onda. Algunos moderaron su discurso contra el Sección de Honradez porque no descartan que aparezcan cosas más dañinas.
Pero otros legisladores radicales del trumpismo, como Marjorie Taylor Greene o Jeff Duncan, prosiguieron con su ataque contra el FBI. Esa retórica está vinculada a la acto que emprendió el jueves Ricky Shiffer, de 42 abriles y curtido de la Cuadro, que intentó entrar armado con un fusil AR-15 en las dependencias del FBI de Cincinnati (Ohio). Shiffer, que participó en el asalto al Capitolio del 6 de enero del 2021, murió en la persecución. Antaño de su acto anticipó en la red social de Trump lo que iba a hacer. En otro de sus posts aconsejo “estar listos para matar al enemigo”.
El congresista republicano Dan Crenshaw pidió cautela. “Me impresiona –dijo– que los demócratas hayan rematado que pidamos no financiar al FBI. Nos hace parecer poco serios”.
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