Este sábado 17 de diciembre regresa la copa del mundo de ciclocrós con un aliciente peculiar: la nivel, y es que el circuito de Val Di Sole (Italia) se encuentra ausencia más y ausencia menos que en las staff del montaña de los Dolomitas, al boreal del país transalpino, en una valle dónde estas fechas la cocaína ha cuajado y nos ha dejado un reconvención dónde el blanco ámbito y un frío opresivo serán los protagonistas.
Así se entrenaba esta mañana Mathieu Van Der Poel, que probaba el circuito bajo un tiempo ausencia dispuesto dónde la niebla y la cocaína agravaban el frío del entorno. Se aprecia cómo la cocaína dificulta aún más la cadencia de los ciclistas, que ya vienen curtidos del granito de Dublín. Veremos si el frío reduce su rendimiento.
Un Van der Poel que regresa cómo total privilegiado, luego de no participar en la prueba de Dublín y que en esta ocasión los dos titanes restantes no acudan al hito. Ni Pidcock ni Van Aert estarán rodando el hielo de Val di Sole. Si que lo harán, por otro flanco, los corredores más constantes, Sweeck, coetáneo líder de la clasificación del mundial e Iserbyt, el todavía belga y que estaba firmando un inició clamoroso hasta el regreso de las bestias a la competición. Será una prueba cuya dificultad seguro que coge a todos los participantes a contrapié, veremos quien se consagra cómo “el Monstruo de las Nieves”.
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