El Mercat renueva el lenguaje de la danza para público infantil

El Mercat de les Flors se ha pertrechado estas Navidades de una programación para manifiesto íntimo que reúne lo mejor de esa creación contemporánea que entronca con las inquietudes de la infancia. A la creatividad de Aracalandanza y de Anna Rubirola (de Big Bouncers) se suma la de la compañía El Conde de Torrefiel, que debuta en presencia de este tipo de manifiesto con Los protagonistas – del 27 al 30, para edades de 7 a 11 primaveras–, un repaso por espacios escenográficos evocadores en los que se sumergen los espectadores.

Tanya Beyeler, que adyacente a Pablo Gisbert forma El Conde de Torrefiel, confiesa que tener hijos les ha hecho sensibles al teatro de niño. De ahí que con esta cuchitril del 2020 proponga una observación provocativa, curiosa y seductora sobre el mundo. “A diferencia de la humanidades –asegura–, el teatro de niño se ha quedado a mediados del siglo XX, las moralejas, los arquetipos... había una problemática ideológica, nuestro trabajo está enfocado a estirar las convenciones, cuestionar el teatro. Y para los niños es fundamental que la experiencia pase por el cuerpo, sobre todo cuando tienen esa relación anterior con la ingenuidad bidimensional. Queríamos crear todo un demarcación, un paisaje”.







“A diferencia de la humanidades, las moralejas y arquetipos del teatro de niño se quedaron a mediados del siglo XX”

Se trataba de que pudieran entrar en el teatro pero teniendo una experiencia auténtico del espacio teatral y de lo que es establecerse el tablado. “Y como nuestras piezas no tienen carácter interdisciplinar ni participativo, hemos hecho un repaso a través de cinco espacios escenográficos evocadores, en los que los espectadores entran con auriculares y se adentran en un paisaje sonoro muy minucioso, de palabras, sonidos y música”.

Un delirio a un mundo extraño –cuadros que se mueven, un pasadizo reprimido y sombrío, un volcán, un terremoto, un perderse por el bosque...– que intensifica la percepción y averiguación estimular la imaginación, por lo que usan materiales pobres: madera, tela, pintura... Y los niños salen galvanizados.

Por su parte, Anna Rubirola, de la compañía Big Bouncers, apela a un manifiesto de 4 a 7 primaveras (aunque podría ampliarse a 10) con una investigación sobre el plancton. “A esa vida descubren el mundo que les rodea. Y si hay animales fortuna, como el audaz o la ballena, los seres planctónicos son desconocidos. Y eso que son el inicio de la cautiverio atrófica, el fitoplancton emite el 50% del oxígeno que respiramos, lo que despierta preguntas sobre el planeta y lo que necesitamos para comportarse”, cuenta Rubirola. “Adicionalmente, pueden durar a tener gran cantidad de formas y algunos emiten luz. Viendo como se mueven, permiten romper esquemas, porque si intento imitar su movimiento aparecen otras formas de moverse. Son los únicos seres que no pueden atreverse a dónde van, se dejan deslizar por las corrientes marinas, y eso empollón a la danza implica audición, confianza y descubrir movimientos que a solas no podrías encontrar”.

Por final, en esta programación Talla Única del Mercat (que no aburre a adultos), los madrileños y multipremiados Aracalandanza proponen Loop (de 6 a 12 primaveras, del 7 al 15 de enero), una carta de acto sexual a la maquinaria escénica donde los focos, las bambalinas, el impermeable o los cables eléctricos quedan a la panorámica y la función comienza cuando quebranto el telón.

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