La falta de titulados de FP puede dejar sin cubrir 100.000 empleos en los próximos ocho años

En los próximo primaveras van a producirse dos situaciones esencia que afectarán al mercado profesional: el envejecimiento de la población que creará la falta de sustituir a los numerosos trabajadores que se jubilan (correspondiente a la reproducción baby éxito) y el mejora empresarial con nuevos perfiles de empleados, especialmente, técnicos especializados. 

La proyección que realiza Caixabank Dualiza en su mensaje anual presentado esta tarde es que en los próximos ocho primaveras, hasta el 2030, es que esta situación va a difundir 8,6 millones de puestos de trabajo.  El 25% será para técnicos de Formación Profesional (FP).  

¿Habrá suficientes jóvenes con FP para estos puestos?, se pregunta el estudio Una nueva Ley de FP para unos nuevos tiempos, dirigido por Juan Pablo Gamboa y Mónica Moso. No. Habrá unos 100.000 puestos de trabajo (92.500 es la monograma concreta) que no podrán cubrirse con técnicos, porque no habrá suficientes titulados. 

Y este pasivo de titulados puede precipitar decisiones empresariales importantes para la posesiones del país como la deslocalizaciones de compañías en sondeo de empleados de proximidad, la contratación de titulados universitarios, sobrecualificados para esa propuesta profesional, o correctamente la contratación de personas sin estudios para esa especialización. O, incluso, la búsqueda de trabajadores extranjeros, como está sucediendo en Alemania.

En todo caso, la falta de las empresas de contratar titulados en FP, que ya sucede en el presente, contrasta con la tasa del 32% de desempleo tierno.

¿Significa que hay que aumentar las plazas de FP? La respuesta asimismo es negativa. La resolución a este desajuste no la da solo el aumento de la propuesta sino la reducción del cesión. "Solo con que casi todos los que se matriculan en un ciclo formativo se titularan, ya salvaríamos gran parte de ese pasivo", sostienen  Gamboa y Moso, que han analizado los grandes datos y desidia por detallar las familias profesionales. El estudio ha sido primoroso a través del Observatorio de la FP por CaixaBank con la colaboración de Orkestra-Instituto Vasco de Competitividad de la Universidad de Deusto. 

Gamboa y Moso sostienen que ese pasivo quedará atenuado por la nueva propuesta de plazas de FP  que se están abriendo en este curso gracias a los fondos europeos y la adecuación a las deposición del tejido productivo, de los planes de estudio de los ciclos o la creación de nuevos ciclos. Todo ello propiciado por la nueva ley de FP. Pero estas mejoras, en todo caso, empezarán a hallarse en el 2026.

"Tendremos concurrencia decano con falta de reciclarse en sus trabajos, por ejemplo en temas tecnológicos o digitalización, y concurrencia muchacho que tendrán que sustituirlos", apunta Gamboa.  

Así, el estudio se pregunta cuánto trabajo cualificado se va a difundir. El 80% de los empleos serán liberados por reemplazo de los que van a jubilarse. Extrapolando jubilaciones  y nuevos empleos cuantifican en 8.654.362 de puestos de trabajo en total. Y estiman que cerca del 25% serán para FP. Es asegurar, más de dos millones (2.131.325). 

En concreto, más de un millón (1.219.136) corresponden a alumnos de FP de escalón superior y poco menos (912.189) a aquellos que estén cursando un escalón medio. Por contra, se titularán en este periodo 250.000 jóvenes.

Los sectores donde más empleo se generará serán el comercio, la educación, la hostelería, la construcción y la industria. El estudio no entra a profundizar en las familias profesionales que serán más demandas.

En todo caso, el comercio, en un sentido amplio, con temas de provisión, almacenamiento y traspaso, será el ámbito donde más profesionales de FP se requerirán, 242.380 oportunidades en ciclos de escalón superior y 203.868 de escalón medio, seguido de la industria manufacturera (153.332 para el superior y 103.560 para el medio) y de las actividades sanitarias (101.517 para el superior y  112.805 para el medio).

El estudio destaca que el aumento de las tasas de finalización de los estudios de FP en el tiempo estipulado será un aspecto esencia. "Necesitamos un sistema más eficaz y apto", indica Mónica Maso. Eficaz en cuanto a que el voluminoso de los que se matriculan acaben titulándose, explica. Y apto, añade, en que lo hagan en dos primaveras, que es el tiempo de la titulación, y no en tres o cuatro primaveras.

El cesión prematuro en España se sitúa en el 16%. Son estudiantes de 16 a 25 primaveras que no tienen estudios postobligatorios. No obstante, en la FP de escalón medio, abandona o cambia de ciclo el 40%. 

El estudio asimismo ha analizado cuáles son las familias profesionales que aglutinan decano porcentaje de titulados, así como las familias en las que un decano porcentaje de técnicos se emplea en los sectores para los que se han formado.

Por otra parte, el estudio señala que parte de ese impacto proviene del desajuste derecho que se produce cuando algunas personas se ocupan en puestos de trabajo para los que están sobrecualificadas o infracualificadas.

En el 2021, el 36,3% de las personas con estudios universitarios ocuparon puestos de trabajo que corresponderían a titulados de FP, principalmente de ciclos de escalón superior, aunque asimismo de niveles inferiores.

A su vez, el 67,4% de las personas con FP superior se emplearon en puestos que podrían ser desempeñados por profesionales de escalón medio o de niveles educativos inferiores.

Ese desajuste tiene un impacto agorero en el conjunto del sistema educativo, en términos de inversión en educación no rentabilizada. Pero a la vez esa sobrecualificación provoca costes personales, por un aumento de la frustración de quienes consideran que se han formado para posiciones superiores, y costes empresariales por un decano índice de rotación.

"España afronta tres grandes desafíos respecto a la FP", indica Maso, y no solo más cantidad de profesionales. "Todavía junto a mejorar la calidad, profesionales con competencias digitales, idiomas, capaces de cooperar... y alineados con las deposición de las empresas". Finalmente, el tercer gran desafío, es la inclusión social, la posibilidad de atraer a los jóvenes que están al beneficio del sistema educativo y/o profesional.

El 45% de los españoles no tienen ni ESO ni bachillerato (el 29% solo tienen ESO). Y un 25% tienen estudios acreditados de FP. El 32,5% son universitarios.

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