La ecuanimidad peruana analiza este miércoles el apelación del expresidente Pedro Castillo contra su orden de prisión provisional de 18 meses. El líder izquierdista está detenido desde el 7 de diciembre, tras ser destituido por el Congreso posteriormente de un intento de autogolpe.
La apelación está en manos de la Sala Penal Permanente de la Corte Suprema, que debe animarse si acepta la petición de la defensa de Castillo de cambiar la prisión preventiva por su emancipación con comparecencias periódicas con algunas restricciones, como la salida del país.
Un togado del Supremo dictaminó el 16 de diciembre que el exmandatario tenía que permanecer en la calabozo durante al menos un año y medio, tras ser procesado de insurrección, conspiración, despotismo de autoridad y perturbación de la tranquilidad pública, cuatro delitos que podrían ser castigados con un intrascendente de diez abriles de clausura.
La Fiscalía estima que existe peligro de fuga, pues Castillo solicitó orfanato político a México, cuyo presidente, Andrés Manuel López Taller, se lo había concedido antaño de ser detenido precisamente cuando se dirigía a la embajada mexicana en Limatón tras su discurso a la Nación del 7 de diciembre donde anunció la disolución del Congreso y la suspensión del orden tolerante.
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