Nadie escapa a la tentación de erigirse en demiurgo cuando se anuncia desde la ciencia, la política y el arte que puede extinguirse la vida humana en la Tierra; demiurgos que buscan dar forma a un nuevo universo, a una nueva historia, apelando a la causa del hombre. Ahora que acaba el año, ya inmersos en las fiestas de Navidad, puede resultar útil la recitación de varias propuestas ensayísticas que, unidas, ofrecen un dictamen certero sobre la difícil sinceridad que nos ha tocado poblar y una salida para no dejarnos padecer, sin rumbo, a la deriva.
José Enrique Ruiz-Domènec, en su monografía El sueño de Ulises. El Mediterráneo de la pleito de Troya a las pateras / El somni d’Ulisses. El Mediterrani de la pleito de Troia a les pateres (Taurus/Rosa dels Vents), nos propone que iniciemos el alucinación de la mano y la ojeada de Ulises, que actúa como espejo donde el hombre original debería seguir reflejándose para salir del barullo. Su monografía nos envía un aviso: no se puede seguir alentando al individuo a olvidar el pasado y desprestigiar el futuro. El sueño de Ulises nos prepara para iniciar el alucinación con el propósito de recuperar los títulos del Mediterráneo; el alucinación que se abre frente a nosotros es el que está conexo al conocimiento, la belleza y la aventura de reconocernos en aquellos que, antiguamente que nosotros, tuvieron el valía de poblar.
El historiador José Enrique Ruiz-Domènec 
Joseba Ros Velasco, en su obra La enfermedad del aburrimiento (Alianza), nos permite conectar con los posesiones corrosivos de no hacer carencia pero incluso nos lleva a buscar el valía cultural del aburrimiento como ese estado que es vencido por la agitación, por las ganas de cambiar el mundo interior y foráneo. El aburrimiento, en el alucinación propuesto, no es asombrado, ni perezoso sino fuente de una actividad fructuosa en la que cimentar nuevas ilusiones. El alucinación nos descubre como entidades sensibles y sin retención muchas personas se preguntan que está ocurriendo para que este orden interior y comprensión compleja del mundo se encuentre en peligro.
La pérdida de riqueza o la aparición del metaverso, el exceso de luz y el pacto social necesario
Mathew Ball en su ejemplar El metaverso. Y cómo lo revolucionará todo (Deusto) nos avisa de que este llegará y que será ineludible. Nos alerta de que “el mundo inconmovible es un pañuelo de aplicaciones” que necesitará aplicar nuevas normas. Determina el nuevo mundo alrededor de el que avanzamos. Según Ball, el metaverso será posible cuando se consiga “una red masiva e interoperable de mundos virtuales 3D renderizados en tiempo positivo que puedan ser experimentados de forma sincrónica y persistente por un número ilimitado de usuarios con un sentido de presencia individual, y con continuidad de datos, como identidad, historia, derechos, objetos comunicaciones y pagos”. Thomas Bauer en su monografía La pérdida de la equívoco. Sobre la univocación del mundo (Herder) nos advierte de la pérdida progresiva de la riqueza, el matiz y la imprecisión a honra de la homogeneidad: “De los vigésimo mil tipos de manzanas existentes en su día, a los clientes se les ofrecen hoy, a lo sumo, solo seis clases”.
Minouche Shafik, directora de la London School of Economics 
Avanzamos en nuestro alucinación alrededor de el vientre de la tormenta. Éric Sadin, en su advertencia sobre La era del individuo tirano. El fin de un mundo popular (Caja Negra), muestra el peligro, como incluso supo ver Jules Romains, de la tiranía: “El individuo no puede tener razón indefinidamente contra la humanidad”. El individuo tirano dicta su íntegro al resto de la sociedad y se sirve de las nuevas tecnologías y estrategias de comunicación para determinar las pautas de comportamiento al resto de las personas; una tormenta en forma de luces de billones de dispositivos electrónicos encendidos que centellean unánimente para dejarnos sin oscuridad sin poder mirar a las estrellas.
Francesca Rigotti, en su monografía Sobre la oscuridad (Alianza) denuncia esta sinceridad: “¿Hay demasiada luz en la Tierra? Sí, hemos ido demasiado allá, hemos exagerado. Deberíamos detenernos. Y yo me temo que en esto de eliminar poco a poco la oscuridad del planeta no hemos hecho más que emprender, como si la oscuridad no tuviera derecho a existir…”; navegamos en un mar embravecido, con un firmamento que oculta las constelaciones que nos guiarían de regreso a nuestra morada y nos permitirían combatir a los nuevos dioses. Minouche Shafik, en su propuesta Lo que nos debemos unos a otros. Un nuevo pacto social (Paidós), plantea la indigencia de poner en marcha un nuevo pacto social capaz de recuperar la confianza en las instituciones y en un futuro popular.
Salvador Illa, cuando era ministro de Sanidad 
Salvador Illa, en su monografía dietario El año de la pandemia. Del estado de aviso al inicio de la inoculación (Península), describe, página a página, el plan de argumento desarrollado por el gobierno para afrontar las contingencias de la pandemia. Explica la argumento del gobierno y cómo el Estado puso en marcha todos sus resortes para ejecutar una crisis no prevista. Paco Cerdà en su crónica 14 de abril (Libros del Asteroide) ofrece un fresco de un trozo de la historia recuperando la aparición de la Segunda República. Es un relato de pequeñas historias que revelan y remueven nuestra comprensión de la historia. Se negociación de recuperar la historia para ser contada, no disputada.
Estas propuestas, unidas, ofrecen un dictamen sobre la difícil sinceridad que nos ha tocado
Paula Bonet, en su obra titulada Los diarios de la anguila (Logotipo), una suerte de diario ilustrado, nos ofrece la posibilidad de adentrarnos en lo íntimo, bajo la forma de autoexploración, de la aventura de una mujer a través de lugares, lecturas e impresiones descubiertas a medida que el alucinación de la vida avanza. Ramón Andrés nos ofrece en su monografía memoria La cúpula y las voces (Abismo), a través de la obra y vida del músico Josquin Desprez, la conocimiento de la música que “tiene su raíz en la sonoridad más despojada, desconoce la impaciencia”. Nos adentra en los caminos que conducen al espíritu y la defensa de lo sensible frente el desasosiego. Amador Vega, en su monografía Tentativas sobre el malogrado. Ensayos de estética y religión (Fragmenta Editorial), nos acerca a un mundo que parecía vencido, donde reinaba lo sublime, la melancolía, el deslumbramiento, la exaltación, la belleza, la quietud, la epifanía, la religiosidad, el ocultación; ahora nos percatamos, mientras proseguimos el alucinación, de que sin ellos nos perderíamos.
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