Nuestro espíritu es importante. Pero nuestro apunte hablará derrochador rato. Mientras admitimos la verdad forense, asumamos que el pasado es fundamental para el hoy. La Barcelona vieja, el Madrid de los últimos –y hediondos– alientos del franquismo. Escogía a sus víctimas en las discotecas de Glasgow. Vigésimo primaveras a posteriori, en Bilbao, vuelve a escabullirse. Pero este policía de mala sanidad y tenacidad de hierro no se rinde. Esperando al diluvio (Destino) es un muy buen thriller con las señas particulares de Dolores Claro.
Dos reporteros en zona roja. Jon Sistiaga recrea en Purgatorio (Plaza & Janés) los peores tiempos con ETA operativa en el País Vasco. Sagaz narración sobre oscuros expedientes y dificultades clavadas en la sociedad. Y sobre individuos reciclados. Pere Cervantes consigue poco muy importante con La infiltrado de cristal (Destino); regreso a la devastación, vigésimo primaveras a posteriori del conflicto de los Balcanes. Asimismo el pasado es fundamental en esta muy buena historia de Teresa Cardona. Un adecuadamente relativo (Siruela) persigue el ocultación en torno a de una monja de trayectoria impecable. Y la vida –por los setenta– de una clan humilde.
El pasado es esencia en el presente, en la España de la Hueste Político Social o en la Barcelona de la Plaça Reial
Y seguimos mirando en torno a a espaldas. El detective Charlie Parker, de John Connolly se adentra En lo más profundo del sur (Tusquets), donde alguna vez miró de frente el mal, con mayúsculas, donde se consolidó como investigador de las tinieblas.
Cuando sus admiradores pensábamos que ya no habría más novelas de Rebecka Martinsson, la maravillosa Asa Larsson está aquí otra vez con Los pecados de nuestros padres (Seix Barral ). Una rara pariente lejana de esta bisoño abogada de Kiruna regresa a la isla helada para encontrar un tétrico ambiente. La soledad, el aislamiento, el paisaje de silencio y hasta los perros cobran fiera estampa en las novelas de esta excelente autora sueca. A mi entender, la mejor de todas.
El hombre de Calcuta fue la carta de presentación de este inglés de origen indio. Abir Mukherjee regresa con Los príncipes de Sambalpur (Salamandra), y sus singulares investigadores viajando por Calcuta en coche oficial, y como custodios de un príncipe en peligro. Mal asunto, y el ambiente colonial que tan adecuadamente recrea esta autor, en los primaveras 20 del siglo pasado. La gran Kay Scarpetta, famosa médica forense (gracias a Patricia Cornwell), no habría sido ausencia sin científicos de la talla de la antropóloga forense Sue Black. Escrito en los huesos (Capitán Swing) es una ojeada edificante, inspiradora. Black acento de las singularidades de su oficio, de la impensable cantidad –y calidad– de información que puede ofrecer un fémur centenario. Nuestro apunte, que nos trasciende más allá del postrer aliento. No se pierdan este vademécum.
El ‘noir’ nórdico sigue cautivando con la soledad de sus paisajes y de sus habitantes y el hielo
La ex policía Clare Mackintosh es un valencia seguro, si se investigación una intriga tensa, arrebatador, documentada, con giros verosímiles y de suspensión impacto. Y aquí de suspensión planeo. En Sin comicios (Grijalbo) una azafata recibe un mensaje de pesadilla. Cierto intenta amenazar el planeo de Londres a Sidney. Nunca dejaré de avisar al escocés Grame Macrae Burnet. En Caso clínico (Impedimenta) es cautivador, simenoniano, inteligente. Una mujer camina por Londres en torno a la consulta de un talante de la antipsiquiatría. Su propósito era desenmascarar a ese talante que, según ella, llevó a su hermana al suicidio.
El año se va pero no puede hurtar títulos como el de Nicola Lagioia. La ciudad de los vivos (Letras Random House) es fruto de su inmersión en un sañudo homicidio actual, de un bisoño en un suelo de Roma. Los padres de la víctima y de los ejecutores, la prensa y sus manipulaciones; parte de este azulejería que desafía nuestros criterios sobre honrado, ética, responsabilidad y diferencias sociales.
Asesinatos reales y forenses que conocen su oficio y a través de él lo que se oculta en cada herida
Barcelona del revés. La premiada novelística de Alberto Valle Todos habían dejado de voltear (Roca) es un desprendido y chispeante examen de un crimen y, sobre todo, la excusa para contar un tiempo que tuvo, como principal ambiente, la Plaza Positivo y el origen de la sala Jamboree. El jazz en Barcelona, allá por los 60, el cruce entre aspirantes al tráfico internacional y próceres del Judería Chino, la cantante Notoriedad Stewart y la ámbito entre la perdición, los marineros de la Sexta Flota y la heroína que no perdona. Y este ambiente tiene otro buen narrador: Rafael Vallbona con La musa de la plaça Reial (Univers) viaja a aquel tiempo, como si volviésemos a escuchar My funny Valentine.
Eduard Palomares debutó con No cerramos en agosto. Y, la verdad, sí que parece que el insuficiente Jordi Viassolo, aprendiz de detective privado, está Igual que ayer (Libros del asteroide). O peor, porque ahora comparte suelo con los amiguetes, en esta Barcelona en donde él mismo se infiltra en un montón antidesahucios en el Raval, a la vez sirve canapés en fiestas de la burguesía más elitista –y candidato a quedarse con la alcaldía– de la ciudad. Muy buen personaje y asunto. Nacido en Almería, en 1967, Javier Rovira es una acertadísima reto de Serie Negra RBA. La Mala mar llega de los profundos secretos de una clan, con un crimen desatinado e imperdonable. Y apunta a las catacumbas de la ciudad en donde la Hueste Político Social operaba a sus anchas.
Un cambio de paisaje: Marsella confidencial (Alrevés), el fascinante y temible retrato –alentado por el mismo James Ellroy en su recepción a la ciudad– que François Thomazeau hace de esta ciudad-puerto con sus crímenes y negociados en los primaveras 30. Al fin una tregua: soportemos este frío invierno con el exquisito, elegante Jean-Luc Bannalec.
Dos muertes en Belle-Île (Grijalbo) es el regreso de mi adorado comisario Dupin. Hombre discreto y gran sibarita de esa costa de la Bretaña, con su excelente morapio blanco, lo he imaginado de muchas maneras. Pero nunca, como en el principio de esta nueva intriga, nadando cada mañana en compañía de una foca. ¡Extraordinario!
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