Lleva un año en la nómina de los libros más vendidos en Francia. Se manejo de El mundo sin fin / El món sense fi (Norma Editorial / Finestres), un estudio dibujo sobre el cambio climático firmado por el climatólogo Jean-Marc Jancovici, autor del concepto huella de carbono, y el prestigioso historietista Christophe Blain. Juntos describen cómo el asombro energético ha derivado en una enorme crisis climática. El pensamiento de Jancovici, perfectamente argumentado aunque no exento de polémica, evoca cuestiones económicas, ecológicas y sociales para poner en cuestión lo que define como “un sistema que solo es estable en expansión”. Un trabajo que exploración sacudir conciencias para que el mundo del futuro sea en realidad un mundo sin fin.
En la misma cuerda de preocupación medioambiental se encuentra Algas verdes. La historia prohibida (Astiberri), donde la periodista Inès Léraud y el dibujante Pierre van Hove investigan el misterioso fallecimiento de personas y animales en las playas de Bretaña y, tirando del hilo, destapan un entramado político y financiero que tiene sus raíces en los procesos de agricultura intensiva. Un reportaje periodístico de primer nivel, riguroso e impactante.
Y adoptando el tono de documental dramatizado, La cuenta a espaldas (ECC), de Carlos Portela y Sergi San Julián, manejo las causas que desembocaron en la catástrofe del Prestige en el 2002, cuando unos “hilillos de plastilina” derivaron en una marea negra incontrolable que provocó una catástrofe medioambiental. Mezclando la crónica social con el reportaje, este cómic presenta una estructura innovador: arranca con el final y va retrocediendo –en forma de cuenta a espaldas– hasta las causas que provocaron el desastre.
Viñeta de 'Audición, hermosa Márcia', de Marcello Quintanilha 
Del mercado francés llega el nuevo y delicioso cuaderno de Catherine Meurisse, una de las historietistas en activo más interesantes. La tierno y el mar / La jove i el mar (Impedimenta / Finestres) relata la estancia de la autora en Japón para impregnarse de su civilización, redescubrirse, y alterar su dibujo. Su grafismo fresco y caricaturesco se combina con un extraordinario trabajo de pasatiempo plástica de la naturaleza y de las obras de arte sublimado por el bellísimo color de Isabelle Merlet. Una obra delicada y hechizante como una estampa japonesa.
Y de Japón, precisamente, llega un manga alterno y práctico de Susumu Katsumata, Cocaína roja (Gallito Nero), recopilación de relatos agridulces que combinan una descripción cruda del mundo rural del siglo pasado que mezcla con abundantes referencias mitológicas.
Entre las obras de ficción situadas en la hogaño, destacamos dos títulos. En Extremo fin de semana de enero (Diábolo) Bastien Vivès demuestra que es uno de los historietistas que mejor dominan el arte de la narración. Pocos como él pueden controlar con tanta precisión el progreso de esta historia de aprecio y de infidelidades entre un dibujante de historietas y una atractiva mujer que turista el festival del cómic de Angulema cercano a su marido. Vivès domina el tempo y dota de un profundo sentido narrativo cualquier aspecto o imagen. Precisamente, durante la última tirada del festival de Angulema, el dibujante y libretista brasileño Marcello Quintanilha se alzó con el premio al mejor cuaderno por Audición, hermosa Márcia (Astiberri), un trabajo que combina el retrato social de las favelas en Río de Janeiro con una trama de corrupción y tráfico de drogas en la que sobresale la figura de Márcia, una enfermera convertida en raíz coraje para liberar a su hija. Un personaje inolvidable para un cómic enérgico y emotivo, rubricado con un color violento y radical.
Menos radical pero igualmente expresiva es la escala de colores de Los vivos (Garbuix Books): verde, morado y naranja sobre el dibujo de cuerda clara de Simon Roussin. La historia arranca en 1940 y cuenta la creación de las primeras redes del movimiento de resistor francesa contra el habilitante facha. El guion de Raphaël Meltz y Louise Moaty es un gimnasia de orfebrería pues todos los textos y diálogos han sido extraídos de artículos, cartas, discursos o entrevistas de los protagonistas. No hay nulo añadido. El ingenio de los guionistas ha sido seleccionarlos con cuidado y combinarlos de tal guisa que adquieran un vigoroso valencia narrativo y testimonial.
Viñeta de 'El mundo sin fin', de Jean-Marc Jancovici y Christophe Blain 
Pasamos de la acontecimientos colectiva a la individual. El libretista Julien Frey y el dibujante valenciano Nadar publican Fatty. El primer rey de Hollywood (Astiberri), retrato de la vida del actor y director Roscoe Arbuckle, quien en la división de 1920 fue más célebre que Charlie Chaplin y Buster Keaton. Todo cambia cuando es falsamente acentuado de la violación y la crimen de una solicitante a actriz y es condenado por la prensa amarilla, desahuciado de los estudios de cine y convertido en un monstruo. Admirablemente escrito y dibujado, este cómic se sumerge con tacto tanto en su drama personal como en las bambalinas del cine afásico.
Josephine Baker (Salamandra Graphic / Finestres) es la monumental acontecimientos del libretista José-Louis Bocquet y la ilustradora Catel Muller sobre la historia de la célebre danzarina y cantante de cabaret que rompió tabúes a pesar de ser mujer, negra y de origen humilde. Nació en Estados Unidos pero fue París que la encumbró como fortuna a partir de 1925. Por eso luego, en señal de agradecimiento, aceptó ser agente francesa contra la Alemania facha. En su vida se cruzan personajes como Man Ray, Hemingway, Colette o Martin Luther King, que convierten este vademécum en el retrato de una época.
Más cercana en el tiempo nos resulta la acontecimientos Rara avis (Norma Editorial / Símbol Editors), donde el libretista Raúl Deamo y el dibujante Tyto Alba reivindican la figura del primatólogo Jordi Sabater Pi más allá de ser el descubridor del único antropoide albino conocido, el popular Copito de Cocaína. Verificado autodidacta, Sabater Pi aprendió la sinhueso de indígenas africanos, se interesó por su civilización, estudió los primates y otros animales y reflejó sus descubrimientos con detallados dibujos.
Con un extraño formato de cuaderno, como si el vademécum fuera en ingenuidad un diario personal, Pénélope Bagieu rememora flashes de su infancia y adolescencia con muchas dosis de humor en Los estratos / Els estrats (Norma Editorial / Finestres). Bagieu evoca de forma desenfadada la relación con su físico, su primer gran aprecio, una falsa medalla de esquí o el partida de su compromiso con el feminismo. Hay momentos conmovedores y otros, simplemente, anecdóticos, pero todos –recalca– han contribuido a convertirla en la persona que es hoy. Una leída ágil y agradable. Uno de los libros de cómic más divertidos e inteligentes del año.
Viñeta de 'Los estratos', de Pénélope Bagieu 
A medio camino entre la confesiones alucinada y la ficción más disparatada llega la nueva novelística gráfica de Zerocalcare, un superventas en Italia, Esqueletos (Reservoir Books) combina el thriller trepidante con la novelística de formación. Un historia contracultural, a veces violenta, otras veces divertida y emotiva. Un cómic contado con un vigoroso ritmo narrativo y unos diálogos que enganchan.
Pionero del cómic autobiográfico cuando esta fórmula ni siquiera existía, Carlos Giménez es autor de uno de los retratos más descarnados de la España franquista de posguerra a través de la vida diaria de los niños que estuvieron en los hogares del Auxilio Social. Un monumental fresco histórico que ahora concluye con la novena entrega: Paracuellos. Un ‘hogar’ no es una casa (Reservoir Books). Y siguiendo con el panorama franquista, vale la pena destacar la divertida Una tarde con Himmler (La Cúpula) de Alfons López, que firma aquí el dibujo, el guion y el color –magnífico– de esta historieta en la que recrea personajes clásicos del cómic franquista como las Hermanas Gilda de Manuel Vázquez o el Carioco de Conti al flanco de personajes del cine como los Hermanos Marx.
Desde Estados Unidos llega Glenn Ganges en: el río de tinieblas (Salamandra Graphic), de Kevin Huizenga, un ejemplo de novelística gráfica formalista en donde el serie con el propio medio de la historieta es parte del atractivo de esta historia en la que un hombre con insomnio reflexiona sobre su vida, su boda y el paso del tiempo a través de múltiples digresiones. Huizenga está influido tanto por la modernidad de Chris Ware o Richard McGuire como por clásicos de la historieta como Gasoline Alley. Desde el Reino Unido, Tom Gauld presenta una sumario de sus ingeniosas tiras en La venganza de los bibliotecarios (Salamandra Graphic) y confirma que nadie como él sabe retratar con tanto humor el mundo de los libros, los lectores y las modas literarias.
Dos viñetas de Julien Frey y Nadar, donde aparece retratado el actor y director Roscoe Arbuckle cercano con su amigo Buster Keaton 
En el capítulo de reediciones destaca El eternauta (Planeta Cómic), una obra imprescindible del cómic universal en la que el libretista Héctor Germán Osterheld insufló instrumentos de denuncia y de advertencia en la historieta popular, abriendo las puertas a eso que hoy llamamos novelística gráfica. Se publica en una extraordinaria tirada que recupera el dibujo de Francisco Solano López como nunca se había pasado ayer. Incluso se publica en castellano el primer cuaderno de Hergé, Tintín en el país de los soviets (Adolescencia) en una tirada coloreada en el 2016; y una sumario de páginas, portadas y algunos inéditos de Josep Escobar, Carpanta 75 aniversario (Bruguera), un clásico del tebeo que retrató con humor la hambruna de la posguerra.
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