Dos momias o restos humanos, tres yacimientos, cuatro objetos y un barco. En síntesis, estos son los diez mejores descubrimientos arqueológicos del año, según el criterio de la revista norteamericana Archaelogy, que cada año selecciona las diez investigaciones que mejores novedades aportaron al conocimiento histórico. Como toda selección es parcial, pero sirve para comprender que en 2022 siquiera aparecieron las tumbas de Alejandro Soberbio o Cleopatra ni la momia de Nefertiti, sino que fueron básicamente los avances tecnológicos lo que generaron conocimiento nuevo, es opinar, la reescritura de algunas parcelas de la historia. La Vanguardia analiza cuáles fueron aquellos descubrimiento, entrevistando a la anciano parte de sus responsables.
El descubrimiento del año, para Archaeology, es una cara: la del faraón Amenhotep I, que reinó entre 1525 y 1504 aC y que ha sido revelada mediante tomografía computerizada. El rostro del faraón es la metáfora, o la sinécdoque, de una investigación que, con tecnología médica, desveló infinidad de datos de esa momia, de su reinado y igualmente de cómo operaban los saqueadores.

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El Cairo, Egipto
Durante la dinastía XXI (entre el 1070 y el 945 aC aproximadamente, unos quinientos abriles a posteriori del sepelio) se tuvo que organizar una recogida de cuerpos que habían sido saqueados de sus tumbas en Luxor. Fueron acumulados en la tumba emplazamiento DB320, en Deir el-Bahari. Ésta permaneció intacta hasta 1860, cuando la descubrió una clan regional, los Abd el-Rasuls, que a su vez la “explotaron” hasta 1881, vendiendo objetos que iban extirpando a los viejos reyes. Hasta que lo descubrió la delegación colonial, detuvo el saqueo e hizo una excavación de emergencia. Tan de emergencia que duró casi nada 48 horas y un montón de información se perdió sin remedio. Por fortuna, el sarcófago de Amenhotep I era tan bello que se salvó –fue de los pocos- de las fiestas de momias que se celebraron en el Londres victoriano: los favorecedor convocaban a sus amigos y desenvolvían una, a ver qué salía. Un estafa cultural. De no habérsele respetado, probablemente de poco habría servido la tecnología presente.
Ahora, un equipo de la Universidad del Cairo desnudó a Amenhotep I sin tocarlo. Generaron imágenes tridimensionales del rostro y el cuerpo y igualmente de la máscara y los vendajes que lo recubrían. “Utilizamos tecnología punta para desenvolver virtualmente la momia del Rey de forma segura y no invasiva y establecimos un maniquí para futuros estudios similares”, explica a La Vanguardia por correo electrónico la directora del estudio, Sahar Saleem. “Hemos conocido su rostro por primera vez a posteriori de 3.000 abriles”, añade.
El estudio concluye que Amenhotep I murió a los 35 abriles “probablemente con buena sanidad”, lo que genera entonces otras incógnitas sobre la causa de su asesinato. ¿De qué murió? Un aspecto importante descubierto gracias al escáner es que Amenhotep I estrena un tipo de momificación, con los brazos cruzados sobre el pecho, estableciendo un ritual que siguieron sus sucesores en el Reino Nuevo, lo que genera nuevos interrogantes: ¿por qué? ¿por qué entonces? “Se convirtió en una característica de las momias reales para que se parecieran a Osiris, dios del más allá”, dice Saleem.
Pero es que adicionalmente los rayos X toparon con objetos metálicos. Una treintena de amuletos y un cinturón de oro formado por 34 cuentas de oro, ni más ni menos. Si el sarcófago había sido saqueado, significa que en el reenterramiento practicado 500 abriles a posteriori, los sacerdotes de la dinastía XXI le proporcionaron nuevos honores. Adicionalmente de las joyas, los sacerdotes volvieron a unir comienzo y cuerpo mediante una cuadrilla de tela tratada con resina. El cuello se había fracturado, supuestamente cuando durante el saqueo le arrancaron un collar. Y lo mismo el benefactor izquierdo, que fue recolocado en posición funeraria.
Con toda esa experiencia, Saleem aborda ahora un contienda mayúsculo: “Estamos sometiendo a tomografía computarizada a varias momias reales femeninas no identificadas, en exploración de Nefertiti”.
Ni más ni menos que 2.550 artefactos de madera de época mexica, enterrados entre 1486 y 1502 y hallados al pie del Templo Viejo en Tenochtitlan, la ciudad hacienda de los aztecas o mexicas, hoy Ciudad de México. Este es el descubrimiento con la medalla de plata en el podio de Archaeology. Son máscaras y armas en miniatura, cetros, orejeras, anillos para la trompa y para los dedos… todo en un estado de conservación inusual gracias a la oscuridad, la desliz de oxígeno, la altísima humedad y… los cascabeles de cobre, que inhibieron el incremento de microorganismos que pudieran rebajar la madera.

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Ciudad de México, México
Todas esas piezas de madera estaban asociadas a deidades que los mexicas veneraban en el templo: el dios de la aniquilamiento, Huitzilopochtli, y el dios de la chubasco, Tlaloc. Son en su mayoría de pino de bosques del centro de México, aunque igualmente los hay de mezquite, abeto, ciprés, aliso o matorral de mariposas, maderas blandas que facilitaban la talla con gran nivel de detalle y precisión. La madera parece suceder sido elegida en una mezcla de disponibilidad y orientación religiosa.
El punto era “paradisíaco”, en palabras que el director de los trabajos, Leonardo López Luján, escribe por e-mail a este semanario: “Una gigantesca cuenca lacustre a más de dos mil metros de nivel, rodeada por elevadas montañas con densos bosques de coníferas. Explotaron con respeto esos ambientes, sirviéndose de las maderas de pinos, abetos y encinos para su día a día, pero igualmente para su intensa vida religiosa. Paradójicamente, poco es lo que subsiste hoy, por cuestiones de conservación, de los instrumentos rituales y de las imágenes de culto hechos de madera”.
Los sacerdotes depositaban los artículos de madera en cajas de piedra que igualmente contenían conchas marinas, plantas y huesos de animales y humanos. “De modo sorprendente”, prosigue López Luján, “del interior de las cajas de ofrenda que los sacerdotes enterraron en honor de sus dioses, hemos podido recuperar una cantidad inusitada de máscaras, cetros e insignias de madera, objetos nunca antaño vistos que nos revelan un arte escultórico excelso complementario al de la talla en piedra”.
Desde 1978, cuando el antropólogo y arqueólogo mexicano Eduardo Matos Moctezuma fundó el Tesina Templo Viejo, los equipos de arqueólogos han recuperado un total de 208 ofrendas, “por lo popular cajas de piedra que contienen minerales, vegetales, animales, seres humanos y objetos culturales que sirvieron como regalos propiciatorios al intrincado panteón mexica”, explica López Luján. “Los artefactos de madera completan nuestra visión sobre el apasionante universo religioso de las civilizaciones mesoamericanas que conocieron los conquistadores españoles en el siglo XVI”.
El proceso de conservación de estas obras en madera es arduo y prolongado. Inicialmente las sumergen en concentraciones acuosas con concentraciones cada vez mayores de azúcar sintético, que desplaza el agua en la estructura celular de la madera. Se extraen, se secan y se les elimina el exceso de azúcar. Este proceso puede prolongarse un año o más. De este modo “no sólo logran preservarse para las generaciones venideras, sino que recobran mucho de su esplendor llamativo y pueden exhibirse al gran conocido”, añade el arqueólogo. La excepcionalidad lo llevará a… los Juegos Olímpicos de París de 2024. En paralelo al evento deportivo el Musée du quai Branly prepara una gran exposición sobre ofrendas mexicas.
López Luján dirige desde 2007 excavaciones que buscan los sepulcros de los soberanos mexicas. Se han hallado las de los mayas, zapotecas y mixtecas, “pero aún no hemos acabado dar con la tumba de un tlatoani de Tenochtitlan”, lamenta. “No obstante, por las crónicas hispánicas, ¡estamos ciertos de que nos encontramos muy cerca de ellas!”, exclama, o desea.
El tercer hallazgo más importante de 2022 tiene más de cien abriles, y la cuchitril unos 25.000. Lo que es novedoso es que ahora se sabe dónde se hizo. Un reseña secreto. Hablamos de la famosísima Belleza de Willendorf, una pequeña escultura femenina paleolítica hallada en 1908 a orillas del Danubio, cerca de la ciudad que le da nombre, departamento moravo que hoy es parte de la República Checa; pero la cuchitril –caprichos de imperios y fronteras- pertenece al Museo de Historia Natural de Viena.
10 descubrimientos arqueológicos de 2022" class="lazy"/>
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Willendorf, Austria
La cuchitril, creada hace entre 27.500 y 25.000 abriles, mide casi nada 11 centímetros de parada, 5,7 de orgulloso y 4,5 de recio; su circunferencia es de 15 centímetros. Destaca la elocuencia de sus órganos sexuales, sus grandes senos, el vientre abultado, la ancha cadera, la escasez de brazos y pies (quizás se perdieron) y rostro y que poco, una especie de bonete como de grapa, le cubre la comienzo. Es difícil interpretar la cuchitril con convicción. Está hecha con una caliza de tipo oolita, y ahí está la secreto de por qué hoy es notificación. Un equipo del sección de Antropología Evolutiva de la Universidad de Viena, dirigido por Gerhard Weber, sometió a la Belleza a tomografía microcomputarizada de incorporación resolución y pudo determinar que la caliza de la Belleza no estaba en los alrededores, sino que procedía de Sega di Ala, en los Alpes italianos y a ni más ni menos que unos 725 kilómetros. Para la época, y en plena glaciación, casi como ir a… ¿Marte? “Si proporcionadamente este alucinación podría suceder tomado abriles, décadas o siglos”, dijo Weber a Archaeology, “encontrar un camino a través de los Alpes podría no suceder sido una barrera tan ancho en la Tiempo de Hielo como siempre imaginamos”. Los investigadores creen que la cuchitril se talló en origen y fue transportada a posteriori. “La oolita actúa como una especie de huella digital geológica", dijo Weber.
El escaneo de incorporación resolución permitió a Weber y su equipo descubrir que algunas cavidades de la escultura que siempre desconcertaron a los expertos estuvieron alguna vez rellenas de limonitas o concreciones de óxido de hierro, y que posiblemente cayeron ya en el momento de la talla, al ser más duras que la caliza de saco de la cuchitril. Uno de los huecos está en el centro del estómago, en el punto contiguo del meollo. “Hay algunos rastros, como surcos de una aparejo, que sugieren que esta limonita podría suceder sido extraída intencionalmente, lo que significaría que el actor ya tenía una idea muy precisa de la forma posterior de la figurilla”, añadió el arqueólogo. "Eso nos diría mucho sobre el pensamiento de estas personas del Paleolítico".
La Belleza ya era famosísima. Se la ha utilizado en muchas películas: aparece en el despacho del papa Pío XIII (Jude Law) en El mancebo Papa, de Paolo Sorrentino, o en Las brujas de Zugarramurdi, de Álex de la Iglesia, como si fuera una de ellas, la escueto.
La Unión Europea prohibió en julio de 2021 la traspaso de las pajitas de plástico (y vasos, platos y bastoncillos para las orejas) de un solo uso. Es una trayectoria -la de las pajitas para succionar- que empieza hace ni más ni menos que unos 5.500 abriles, según la cuarta investigación reconocida por Archaeology, dirigida por el arqueólogo Victor Trifonov, del Instituto de Historia de la Civilización Material de la Agrupación Rusa de Ciencias, con sede en Moscú.

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Maikop, Rusia
Trifonov hizo una interpretación novedosa del posible uso de ocho tubos de oro y plata que fueron descubiertos en 1897 en el kurgán de Maikop, un túmulo funerario de unos diez metros de prestigio y 200 de circunferencia descubierto al sur de país, cerca del Mar Triste y de la Península de Crimea. La zona fue excavada a fines del siglo XIX por Nikolay Veselovsky. Los tres tubos, de unos 90 centímetros de derrochador y aproximadamente de 1’7 de diámetro, aparecieron conexo a tres esqueletos, en una tumba ricamente amueblada, donde había igualmente copas, armas, recipientes de cerámica, cuentas de piedras semipreciosas y oro.
La interpretación tradicional decía que los tubos eran postes para sostener algún tipo de estructura. Pero una representación artística descubierta en el presente Iraq, fechada hace unos 4.000 abriles y en la que unos tipos se llevan unas largas varillas a la boca, hizo sospechar a Trifonov que las de Maikop, conservadas en el Hermitage, podían suceder servido para usar transparente a la boca. El arqueólogo –que no pudo ser localizado por este diario- analizó frente a todo la punta de los tubos, cedido que estaban perforados de tal modo que podían filtrar objetos de pequeño tamaño. Y en sensación, el examen químico reveló allí restos de alidón de cebada, partículas fosilizadas de tejido vegetal y un cereal de polen de un tilo. ¿Hipótesis? Que aquellos conductos se emplearon para absorber cerveza de cebada en algún tipo de ceremonia comunal como la que se muestra en la obra mesopotámica, descubierta en un punto que en verdad dista casi nada mil kilómetros de distancia. El antropólogo David W. Anthony, práctico en migraciones y autor del ejemplar El heroína, la rueda y el habla, sostiene precisamente que Maikop fue contemporáneo de las primeras ciudades mesopotámicas. Con lo que la hipótesis de Trifonov tendría pleno sentido.
Es la primera infrastructura a superescala de la Humanidad, y no es una autopista ni un templo, o sólo en parte.

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Jibal al-khashabiyeh, Jordania
En una remotísima zona del desierto de Jordania, un equipo de arqueólogos dirigidos por Mohammad Tarawneh, de la Universidad Al-Hussein Bin Talal, y Wael Abu-Azizeh, del Instituto Francés del Cercano Oriente, descubrió un sistema de caza masivo -las llamadas “cometas del desierto”- y muy antedicho a lo que se creía.
Eran pasadizos de roca en el desierto (autopistas, de acuerdo) con destino a los que se desviaban rebaños de gacelas, que llegaban a un punto (un santuario) en el que se sacrificaban ritualmente. “Identificamos por primera vez –explica por e-mail Mohammad Tarawneh- trampas de caza masiva de la Prehistoria Tardía conocidas como "cometas del desierto" en una zona remota del desierto sudoriental de Jordania, y pudimos datarlas en una época tan temprana como el Neolítico, con destino a el 7000 a.C., lo que hace retroceder en el tiempo el origen del engendro hasta mucho antaño de lo que se pensaba. Las cometas del desierto de Jibal al-Khashabiyeh son, de hecho, las primeras estructuras humanas a gran escalera conocidas hasta la aniversario en todo el mundo”.
Por ello, los estudios sospechan que ya hace unos 9.000 abriles (la ocupación en la zona se estima entre el 12.000 y el 7000 aC) hubo estrategias de caza masiva extremadamente sofisticadas, que adicionalmente requerían de una ordenamiento colaborativa –reseña fundamental- de los grupos humanos. La cantidad de caza, adicionalmente, “evidencia una explotación de los capital animales más allá de los fines de subsistencia, que implicaba el intercambio con grupos humanos de regiones vecinas”, sostiene Tarawneh, para quien lo más significativo, por encima de todo, es “el descubrimiento, por primera vez en Oriente Medio, de los campamentos de ocupación directamente relacionados con los cazadores que utilizaban los "cometas del desierto". En sensación, cerca de los lugares de sacrificio aparecen asentamientos contemporáneos e ingentes cantidades de huesos de antílope, resultantes del procesamiento de la caza masiva.
Los asentamientos consisten en estancias circulares, semisubterráneas, en las que se hallaron restos de una civilización material extremadamente rica y diversificada, con herramientas de piedra tan particular que los arqueólogos les otorgan ya una entidad específica: la civilización Ghassanian, en narración a un topónimo regional. Los contemporáneos de los Ghanassians en el llamado Creciente Fértil (Mesopotamia), a no tanta distancia, se habían consolidado ya en aldeas y se dedicaban a la agricultura y el pastoreo. De modo que los Ghanassians suponen de algún modo un paso intermedio, no corriendo por el desierto detrás de las gacelas sino, con una ordenamiento descomunal sobre las arenas, atrayéndolas con destino a los “cometas”.
“La naturaleza ritual del depósito es obvia, por ejemplo en el uso de fósiles marinos en el ámbito simbólico y espiritual. El altar y el hogar asociado sugieren que debió de suceder algún tipo de ofrenda sacrificial en el proceso ritual. El simbolismo de las "cometas del desierto" mostradas artísticamente en las estelas y aún más en el maniquí arquitectónico tridimensional, indica que la caza masiva con las "cometas del desierto" estaba en la raíz de las actividades rituales. El simbolismo santo y la representación ritual se dedicaban con toda probabilidad a invocar a las fuerzas supranaturales para que las cacerías tuvieran éxito. En este sentido, la instalación descubierta no sólo es única por su inusual estado de conservación, sino igualmente por el hecho de que arroja toda una nueva luz sobre el simbolismo, la expresión artística, así como la civilización espiritual de estas poblaciones neolíticas, hasta ahora desconocidas, especializadas en la caza masiva”, describe el arqueólogo.
En el punto igualmente se descubrió una compleja instalación ritual, en excelente estado de conservación, consistente en dos estelas de pie con representaciones antropomorfas. La más incorporación, de 1,12 metros, incluye adicionalmente un dibujo de, evidentemente, una "cometa del desierto", entremezclada con una figura humana. La segunda, de unos 70 centímetros, ofrece una figura humana con detalles finamente tallados. Pero es que adicionalmente, a poca distancia se descubrió un depósito estructurado, compuesto por unos 150 fósiles marinos, muchos de ellos cuidadosamente ordenados, colocados verticalmente y siguiendo una orientación específica, conexo con una variedad de piedras de forma natural inusual, así como una serie de artefactos trabajados poco comunes, como figurillas de animales y objetos de sílex. “Es el único maniquí arquitectónico de este tipo conocido hasta la aniversario en todo el mundo de época neolítica”, remarca Tarawneh.
La instalación ritual descubierta se expondrá en el futuro en el Museo de Jordania.
Las comunidades mayas lo usan todavía. Es un calendario de 260 días anuales descifrado gracias a una pintura del año 250 aC aproximadamente y que ya entonces era antiguo. Lo ha descifrado este 2022 un equipo de arqueólogos dirigidos por David Stuart, de la Universidad de Texas, en Austin, y Heather Hurst, del Skidmore College. Lograron solucionar el ocultación en una imagen de la comienzo de un ciervo de casi nada 2’5 centímetros descubierta en la saco de una pirámide en la antigua ciudad de San Bartolo, en Guatemala. Es, hasta hoy, la anotación más antigua del calendario ritual maya. El glifo “7 ciervos”, tal como lo conocen los arqueólogos, decoraba una de las paredes internas de la pirámide y es la única descifrada hasta ahora, aunque hay otros merienda fragmentos del mural con escritura maya antigua, susceptibles de nuevas interpretaciones.

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San Bartolo, Guatemala
"La aniversario de 7 ciervos tiene una calidad caligráfica elegante", dijo Hurst a Archaeology. “Puedes ver los movimientos delicados de la cepillo utilizada para pintarlo”. El glifo es el signo de un día, una especie de título dedicado a un hito del calendario, quizás relacionado con el papel que desempeñó la pirámide como observatorio exagerado, según la hipótesis que manejan Hurst y Stuart. Éste dijo a Archaeology que “7 ciervos” es más o menos la aniversario de hoy para nosotros: Año Nuevo. “Debía relacionarse con la función de la pirámide como una especie de plataforma de observación solar en la espesura”.
Es un gran ocultación todavía: ¿por qué los restos de siete personas descubiertas en un gran tumba wari, la civilización que dominó Perú en la segunda medio del primer milenio de nuestra era, no llevaban armas sino ajuares propios de los artesanos? ¿Estamos frente a el primer examen de la figura del trabajador? El imperio wari se prolongó entre los abriles 650 y 1.000 dC aproximadamente, combinando la mano dura marcial con la seducción de las poblaciones indígenas mediante ambiciosos proyectos de riego que favorecieran las cosechas.

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Huarmey, Perú
En febrero de 2022, un equipo internacional dirigido por el arqueólogo Miłosz Giersz, de la Universidad de Varsovia, halló en el castillo de Huarmey, el punto donde mejor se ha conservado la civilización wari, una recinto mortuoria con seis cámaras en las que descansaban los restos de siete artesanos reales. Cuatro adultos y tres adolescentes. Su aspecto era el de los aristócratas hallados en campañas anteriores. Sentados y envueltos en telas, formando fardos, y rodeados de ofrendas como animales, comida y bebida contenida en cáscaras de calabaza. Como ocurrió con los aristócratas, los artesanos fueron enterrados conexo a las herramientas de su oficio y materiales como hachas, cuchillos, sierra y materias primas para la cestería. Todavía dejaron ropas, artefactos de madera, cuero pintado en diferentes etapas de producción y productos decorados con representaciones iconográficas como testificación de su pasado oficio. “Cerca de insistir –explica Miłosz Giersz a La Vanguardia en valentísimo castellano- que todos los entierros descubiertos hasta el momento en la enterramientos positivo del Castillo de Huarmey indican que la élite del imperio Wari allí enterrados igualmente eran artesanos profesionales; incluso la reina, descubierta en 2012, era hiladora y tejedora, aunque realizaba estas actividades utilizando herramientas inusuales: malacates de oro y plata”.
Los estudios de los huesos demuestran que los cadáveres descubiertos este año sufrían severa pérdida ósea por osteoporosis, desliz de movilidad y igualmente aparatosas caries dentales. Quizás por eso eran artesanos y no guerreros, según Giersz. Pero no era raro en aquel contexto. En las clases altas de las antiguas sociedades americanas a menudo igualmente había artesanos de élite, por ejemplo entre los maya.
En campañas anteriores, los equipos de Giersz excavaron el tumba de la élite Wari, donde se halló una gran cámara funeraria intacta, que constituyó el primer ejemplo excavado de un gran tumba Wari y sitio de culto a los antepasados en la costa boreal peruana. No es un reseña último, porque aquel punto constituía la frontera del mundo controlado por el primer imperio andino. Aquella tumba contenía los restos de 58 mujeres nobles, seis sacrificios humanos, dos guardianes de tumbas reales y más de 1.300 objetos excepcionalmente ricos (de oro, plata, bronce, gemas preciosas, madera, hueso y conchas talladas) que formaban el ajuar funerario. Huarmey estuvo activo unos doscientos abriles, entre el 770 y el 970 dC, según demuestran las pruebas de carbono 14.
El hallazgo ahora obligado por Archaeology refuerza la idea de que el Castillo de Huarmey ocupó una posición hacienda en el Imperio Wari, como el centro de poder chupatintas y artesanal más importante, y igualmente como enterramientos de las más altas élites del imperio. “Es el único punto conocido hasta el momento donde se puede vislumbrar la presencia Wari en todo su esplendor”, afirma Giersz. Otro detalle a tener en cuenta: durante muchos abriles se creyó que el Castillo de Huarmey había sido saqueado en su totalidad por los cazadores de tesoros.
Wari fue la primera ordenamiento política prehispánica que logró dominar amplias zonas de los Andes centrales en un reino multiétnico, cultural y lingüístico, similar al que luego conformó el Imperio Inca.
¿Y si las ciudades no nacieron de forma compactada, atraídas exclusivamente por la construcción de un templo, como hemos creido desde que estudiamos el engendro urbano? ¿Y si, ya desde hace cinco o seis mil abriles, la colonia se hubiera adaptado al circunscripción, más que al dictado de los dioses, esto es, de sus representantes en la plaza? La hipótesis es de un equipo de la Universidad de Pensilvania liderado por las arqueólogas Emily Hammer y Augusta McMahon en saco a sus investigaciones en la vieja ciudad sumeria de Lagash, en el sur de Iraq. Un enclave de la vieja Mesopotamia que fue descuidado, es opinar, que no fue sobre o reocupado (y sus núcleos unificados en un perímetro integral ovalado, como ocurrió con las que pervivieron durante el segundo o el primer milenio aC) sino que mantiene las bases de cómo fue izado; está arrasado, sí, pero bajo la primera capa de tierra aparece la trama llamativo. Y que esperaba desde entonces que algún lo estudiara.

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Lagash, Iraq
“Durante mucho tiempo –explica Hammer a La Vanguardia- se pensó que estas ciudades estaban ocupadas de forma densa y continua y que se expandían exclusivamente a partir de un arduo religioso central. Sin incautación, los arqueólogos se han cedido cuenta cada vez más de que el entorno del sur de Iraq era muy diferente hace miles de abriles y, por consiguiente, que algunas de las primeras ciudades debieron de crecer internamente o cerca de entornos pantanosos, que no necesariamente serían propicios para ciudades densas y continuas. Los nuevos descubrimientos que hemos realizado en Lagash demuestran que una de estas primeras ciudades era densa, sí, pero igualmente discontinua y atravesada por vías fluviales y carecía de un centro geográfico claro”.
El equipo de la Universidad de Pensilvania analizó Lagash mediante georradar, para determinar qué estructura tuvo, y concluyeron que esta ciudad creció en cuatro secciones aisladas, delimitadas por muros o vías fluviales, a lo orgulloso de 30 hectáreas en el curso bajo del río Eufrates, con cuatro leves montículos; en uno de ellos había, efectivamente, un templo.
“Estos factores medioambientales no descartan los factores religiosos [en la creación de las ciudades]”, matiza la arqueóloga norteamericana. La muchedumbre aún tenía que estar motivada para trasladarse a residir agrupación en estos grandes y densos asentamientos donde las enfermedades y el aglomeración habrían hecho la vida menos agradable y saludable que en el campo, y la religión podría suceder desempeñado un papel en atraer a la muchedumbre del campo a la ciudad”. “Lo que vemos en los datos de Lagash es que es una ciudad discontinua, acuática, claramente moldeada por su proximidad a entornos pantanosos. Por los textos cuneiformes del tercer milenio a.C. sabemos que, al menos, la marisma estaba cerca”.
Pudo ocurrir, sostiene la investigación, que los templos importantes de Lagash -había cinco en total, tres de los cuales se han encontrad- se fundaran originalmente en "islas" individuales o puntos elevados internamente de un pantano o entorno hidrológico, y que a partir de ahí esos puntos elevados se modificaran de forma industrial para formar el sector “religioso” de la ciudad. “Aún no tenemos pruebas de ello, pero es una hipótesis interesante que explorar”, apostilla Hammer.
Italia mantiene una encomienda arqueológica en Pakistán ni más ni menos que desde 1955. La datación de un templo budista de tempranísima extracto en Barikot, en la zona de Ghandara (Pakistán) le ha estimado al arqueólogo Luca Olivieri y su equipo el examen periodístico. Porque se tráfico de un enclave de una decrepitud desconocida tan al oeste, lo que obliga a reconsiderar su papel en el incremento cultural, religioso y crematístico de la región, en un momento en que confluyen por allí toda clase de etnias y religiones: el Imperio Persa Aqueménida, Alejandro Soberbio, el Imperio Maurya del boreal de la India y los indogriegos de Bactria, o Asia Central, que estaban en el poder en el momento en que se construyó el templo recién descubierto. Desde que se publicó el descubrimiento y hasta ahora, adicionalmente, la investigación ha liberal un poco más. Contactado por correo electrónico, Olivieri hace a este diario “una corrección: el templo (un monumento absidal), sobre la saco de las últimas dataciones por radiocarbono, puede fecharse razonablemente a finales del siglo III/principios del II a.C”, es opinar, es aún antedicho a lo que se creía. “Se tráfico de un descubrimiento inusual, muy poco se sabe en definitiva de estas fases, poco o ausencia si tenemos en cuenta las excavaciones estratigráficas realizadas con metodología moderna”, añade.

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Barikot, Pakistán
En la etapa indogriega de Barikot, a mediados del siglo II a.C., están documentadas importantes inversiones, como las murallas y los sistemas de drenaje, cedido que la ciudad está construida en una irresoluto. Las élites griegas –se sabe que lo eran por las inscripciones halladas-, apoyaban evidentemente a la comunidad budista, lo que confirma por otra parte la antigua narración budista sobre los reyes indogriegos. “Lo que buscamos hoy –añade Olivieri- es más información sobre las zonas centrales de la ciudad, los ejes viarios, las estructuras del culto urbano y las fases iniciales de la ciudad, es opinar, los siglos IV a III, cuando la ciudad fue asediada por Alejandro Soberbio.
¿Cómo recibe la región, dominada hoy por el Islam, este importante pasado budista? “Contrariamente a un breve momento del pasado nuevo”, explica el arqueólogo, “hoy en día no existen formas activas de intolerancia en la región. Gracias a los medios de comunicación y a las redes sociales existe una creciente comprensión y conciencia del pasado multicultural de la región. El turismo arqueológico y religioso procedente de países emergentes de Asia con tradiciones budistas igualmente está desempeñando un papel importante. Adicionalmente, a nivel regional, la presencia de la Tarea Arqueológica Italiana activa desde 1955, y en Barikot desde 1984, igualmente ha creado una importante reserva de mano de obra especializada y cualificada, que se percibe muy favorablemente”.
¿Poco aprovechable del cambio climático? El décimo descubrimiento arqueológico del año según Archaelogy.

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Mar de Weddell, Antártida
Fue el anormalmente bajo nivel de hielo lo que premitió este año que una expedición comandada por el afamado arqueólogo marino Mensun Bound lograra hallar este 2022 el Endurance, el mítico barco del explorador Ernest Shackleton, que se fue a pique en 1915 en el aterido Mar de Weddell, en la Antártida.
Bound lo localizó mediante un sumergible dirigido desde la superficie a unos 3.000 metros de profundidad. El barco –de tres palos y 43 metros de eslora- está en valentísimo estado de conservación, lo que parece natural. En ese punto no vive un solo agente que pueda deteriorar la madera. “Nunca había conocido un desmoronamiento tan inmaculado o tan noble y fresco como el Endurance”, dijo Bound a la revista chaqueta.
En las imágenes grabadas por Bound aparece en primer punto el timón del barco, que fue lo que al parecer chocó con el hielo y provocó una insalvable vía de agua. Se ve igualmente el nombre de la nave, las dos anclas, los luceros de manso de la cabina del líder de la expedición y los agujeros por los que la tripulación extrajo tres toneladas de víveres antaño de que se hundiera. Esos agujeros les salvaron la vida, cedido que los naúfragos debieron sobrevivir durante meses sobre témpanos de hielo, que los llevaron con destino a el boreal. Algunos llegaron en un corveta hasta la Isla Elefante, deshabitada, mientras que Shackleton y un conjunto preferido viajaba aún más al boreal, hasta la isla de Georgia del Sur, donde lograron ayuda para rescatar al resto de la expedición.
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