N-541: la carretera maldita

En Portugal hay una indiscutible carretera de la homicidio, la EN236-1. En el 2017 cerca de medio centenar de personas murieron abrasadas en ella durante el terrorífico incendio de Pedrogão Alto. Sin alcanzar a ese extremo, en la vecina y tan pariente Galicia hay una carretera maldita, la N-541, la de los siete fallecidos de Nochebuena del autobús que acabó en el río Lérez y de las dos mujeres que perecieron desestimación las llamas en la ola de incendios de 2006,

Se manejo de una vía, que une Ourense con Pontevedra, considerada en la zona como un punto enfadado en sí misma, por su trazado y deficiente estado común, inquietante en algunas zonas. Uno de sus peligros reside en la acumulación de agua en la calzada en momentos de aguacero muy intensa.

Como ya apuntó La Vanguardia a comienzos de semana, el “aquaplaning” constituye la principal hipótesis que se baraja para explicar los motivos por los que a las 9 de Nochebuena un autocar de la empresa Monbus se salió de la vía en el puente de la lugar de Pedre, para caer 30 metros hasta el cauce del crecido y embravecido río Lérez. El “aquaplaning” habría provocado la pérdida del control por el conductor. Él y una pasajera fueron los únicos supervivientes, porque iban con el cinturón de seguridad y oportuno a que la parte delantera del transporte, en la que iba la viajera que no murió, resultó la menos afectada.

Una grúa participa en la labor de izado del autobús accidentado para sacarlo del cauce del río Lérez, a 27 de diciembre de 2022, en Cerdedo-Cotobade, Pontevedra, Galicia (España). Un servicio de grúas se ha desplazado al lugar con el objetivo de intentar levantar el autobús hasta el puente. El accidente tuvo lugar la noche del pasado sábado 24 de diciembre, cuando un autobús de la empresa Monbus, de la línea regular entre Lugo y Vigo, se precipitó al río Lérez, en Cerdedo-Cotobade. Siete fallecidos y dos heridos es el balance final del rescate de los pasajeros que viajaban en el autocar. 27 DICIEMBRE 2022;AUTOBÚS;LEVANTAR;PUENTE;ACCIDENTE;MONBUS;RÍO;CAÍDA;FALLECIDOS;HERIDOS;LÉREZ;PASAJEROS;RESCATE;AUTOCAR;GEAS;GRÚAS Gustavo de la Paz / Europa Press 27/12/2022

Una aguilón iza el autobús accidentado para sacarlo del río Lérez este martes 




Gustavo de la Paz / EP

La teoría de que la acumulación de agua en la calzada habría desencadenado toda la malaventura fue la que manejó Monbus desde el día de Navidad, el domingo, en la viaje sucesivo de la catástrofe. Sin retención, fuentes cercanas a la investigación, que realiza un equipo técnico de la Número Civil desplazado expresamente a Galicia, precisan que se manejo de una explicación provisional, pues pude acontecer otras, tal vez concomitantes.

Serían, por ejemplo, un despiste del por otra parte experimentado chófer, de 62 abriles, o un exceso de velocidad, tal vez por debajo del final logal, pero no adecuada para las condiciones de la vía en ese momento. Fue un 24 de diciembre de furia meteorológica en Galicia, con lluvias torrenciales y esforzado singladura. El eje de la peligro, que estaba en la provincia de A Coruña, se fue desplazando durante el día alrededor de la de Pontevedra.







El “aquaplaning” habría provocado la pérdida del control por el conductor

La Nochebuena confirió un orientación trágico añadido al siniestro, registrado a la hora de la cena. Sin retención, tanto en la Subdelegación del Gobierno en Pontevedra como en el Concejo de Cerdedo-Cotobade consideran que esa época tan señalada constituyó toda una suerte. Desde ambas instituciones, una gestionada por el PSOE y otra por el PP, apuntan que un sábado habitual la ocupación del autobús a esa hora, en el final servicio del día, resultaría mucho veterano, lo que habría disparado el número de víctimas. Y sobre todo si se produjese un viernes. El más claro indicador de la violencia y compromiso del impacto radica en que pereció el 77% de los ocupantes del bus. Se desconoce cuántos llevaban puesto el cinturón de seguridad.

En el 2016 el BOE publicó la fusión de los ayuntamientos de Cerdedo y Cotobade, que se tramitaba desde hacía abriles. Pedre, el puesto del siniestro del bus, formaba parte del antiguo municipio del Cerdedo. En el ya difunto Cotobade fue donde a principios de agosto de 2006 las viguesas Celia Golmar Otero y Marisa Castro Golmar, que era la conductora, perecieron en el Renault Megane en el que viajaban al ser alcanzadas por las llamas.

Según las informaciones que transcendieron entonces intentaron escapar de las llamas cuando circulaban por la N-541, pero al ver que no era posible, trataron de retornar a la carretera, sin lograrlo, porque les alcanzó el fuego. Hoy se maneja alguna otra traducción, pero Jorge Cubela, el ahora corregidor de Cerdedo-Cotobade, señala que la válida sigue siendo la primera. En todo caso, murieron adyacente a la N-541.

El dramático fallecimiento de las dos mujeres se produjo exacto al inicio de la extraordinario ola de incendios del 2006, que en menos de dos semanas arrasó cerca de 80.000 hectáreas en Galicia. El peor de los fuegos fue el del antiguo Cerdedo, que se extendió a Cotobade. Gobernaban en la Xunta PSOE y BNG, muy criticados por el PP, que a posteriori, en el 2017, tendría que afrontar una ola más intensa, con 50.000 hectáreas ardidas en tres días.

La N-541 es una carretera maldita, siempre a la aplazamiento de una reforma integral.

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